El mercado financiero argentino reaccionó con optimismo ante el cambio de rumbo en el conflicto de Medio Oriente y las señales de descompresión en el precio del petróleo.

Este martes, el Riesgo País consolidó su tendencia bajista ubicándose en los 529 puntos básicos (-4,5%), un nivel que vuelve a poner en el centro de la escena la capacidad de Argentina para volver a financiarse en el exterior.

Con los bonos soberanos subiendo hasta un 1,5% y rindiendo tasas de retorno inferiores al 10%, los principales analistas de la City han comenzado a recalibrar sus carteras, sugiriendo un alejamiento táctico de las posiciones en pesos.

La rotación hacia la "moneda dura"

Para los expertos, el actual escenario de "pax cambiaria" y acumulación de reservas por parte del Banco Central -que ya cuenta con reservas netas en terreno positivo- es la señal definitiva para rotar hacia activos dolarizados.

La estrategia en pesos ha perdido impulso: una rotación hacia moneda dura, respaldando la estrategia en bonos soberanos de mayor duración como el Global 2035 (GD35), mientras que el Bonar 2030 (AL30) sigue resultando atractivo por su rendimiento.

Los activos preferidos por los analistas

La compresión de spreads (la diferencia de tasas) es el motor que hoy mueve las recomendaciones:

El contexto externo y el "Factor Trump"

La volatilidad del petróleo, influenciada por las declaraciones de Donald Trump sobre las negociaciones en el Golfo Pérsico, ha sido un driver fundamental.

 El mercado físico sigue marcando récords, pero los precios parecen estar acomodándose a la nueva realidad de la demanda.

Esta estabilización global, sumada a un cuadro macro local más ordenado con superávit fiscal y balanza comercial positiva, habilita a los analistas a prever un régimen donde los fundamentos locales comiencen a ganar protagonismo por sobre el ruido externo.

Hoja de ruta para el inversor

Ante el desplome de las tasas de interés en pesos (la TAMAR ya perforó el 23%), los expertos sugieren cautela en instrumentos ajustados por CER o LECAP, donde las tasas reales ya resultan "exigentes".

La clave para este trimestre parece estar en la agilidad para capturar la mejora de los activos soberanos antes de que el mercado termine de arbitrar las diferencias.

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