Existe una bomba financiera silenciosa cuyo contador acaba de acelerarse. No está en Wall Street ni en las pizarras de la City porteña, sino en Japón. Se trata del "Carry Trade" del Yen, una operación que mueve entre 1 y 4 billones de dólares (trillions, en inglés) y que, tras el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente, ha quedado al borde de la explosión.

Para entender el riesgo, hay que entender la mecánica: durante décadas, Japón mantuvo tasas de interés en cero o negativas. Esto permitió que bancos y grandes fondos de inversión pidieran prestados billones de yenes casi gratis para invertirlos en activos de mayor rendimiento: acciones de EE.UU. (Cedears), bonos globales y criptomonedas. Mientras el yen se mantuviera débil, el negocio era redondo.

Pero el viento cambió de frente.

El factor Irán: la mecha que encendió la inflación nipona

Japón es una "isla energética". Importa el 87% de su energía y el 95% de su petróleo proviene de Medio Oriente. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente cerrado tras los ataques a las instalaciones de gas licuado (LNG) en Qatar, el costo de vida en Japón se ha disparado.

Esta inflación importada no le deja opciones al Banco de Japón (BOJ). Bajo la presión del FMI, el organismo ya subió la tasa al 0,75%, su nivel más alto en tres décadas, y los analistas descuentan una nueva suba para las reuniones de marzo y abril.

El mecanismo de relojería es letal:

  • Guerra y petróleo caro disparan la inflación en Japón.

  • El BOJ se ve forzado a subir tasas más rápido para contener los precios.

  • El Carry Trade se vuelve insostenible: endeudarse en yenes deja de ser barato.

  • Los fondos venden masivamente sus activos (acciones, BTC, bonos) para devolver los préstamos en yenes.

  • ¿Se repite el fantasma de agosto 2024?

    El mercado ya tuvo un "trailer" de esta película en agosto de 2024, cuando una suba mínima de tasas en Tokio provocó un desplome sincronizado en las bolsas mundiales.

    Hoy, la escala es mayor. Si el yen se aprecia un 10% de golpe por el pánico bélico, la deuda de los fondos se encarece en la misma proporción de la noche a la mañana, forzando liquidaciones totales para cubrir márgenes.

    El Nikkei 225 ya refleja el nerviosismo con caídas del 4,4% desde el inicio de las hostilidades, y el yen se mueve peligrosamente en la zona de las 156 unidades por dólar.

    Cómo te impactará en Argentina

    Para el inversor local, este no es un problema ajeno. El desarme del Carry Trade genera una fuga hacia la liquidez a nivel global.

    Esto suele traducirse en:

    La advertencia de los analistas es clara: el Carry Trade es una bomba sin contador visible. Con la guerra en Medio Oriente golpeando el corazón energético de Japón, la pregunta ya no es si el esquema se desarmará, sino qué tan violento será el impacto cuando la última pieza del dominó termine de caer.

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