Una nueva regulación del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a poner en tensión a dos actores clave del sistema financiero: los bancos tradicionales y las fintech.
La autoridad monetaria dispuso duplicar la garantía de los depósitos bancarios, lo que reaviva el debate sobre las diferencias regulatorias entre las cuentas bancarias y las billeteras virtuales.
Una garantía más alta para los depósitos
A través de la Comunicación "A" 8407, el BCRA estableció que desde el 1° de abril de 2026 la garantía de los depósitos bancarios pasará de $25 millones a $50 millones por persona y por entidad. Además, la cobertura incluye capital e intereses y contempla depósitos ajustados por CER, como los UVA.
El cambio se aplica dentro del sistema de seguro de depósitos administrado por Seguros de Depósitos S.A. (Sedesa), que protege a los ahorristas en caso de que una entidad financiera enfrente problemas de solvencia.
De esta manera, el Estado ampliará el respaldo a los depósitos bancarios y buscará reforzar la confianza en el sistema financiero formal.
Además, la normativa prevé un período de transición para que las entidades actualicen los instrumentos y comprobantes que informan la garantía, como los certificados de plazo fijo y los tickets emitidos por cajeros automáticos.
La competencia con las billeteras virtuales
La ampliación de la garantía volvió a poner en discusión la asimetría regulatoria entre los bancos y las fintech, especialmente en el terreno de las cuentas de pago y las billeteras digitales.
Los bancos sostienen desde hace tiempo que operan bajo un marco regulatorio más exigente, con requisitos de capital, supervisión y seguro de depósitos, mientras que las fintech compiten en varios segmentos sin estar sometidas al mismo nivel de regulación.
Por eso, el incremento del respaldo estatal refuerza uno de los argumentos centrales del sector bancario: que las cuentas bancarias ofrecen mayor protección para los usuarios.
La discusión entre ambos sectores se intensificó durante el tratamiento de la reforma laboral, cuando se analizó permitir que los salarios se acreditaran en billeteras virtuales —opción que no prosperó— y las cuentas sueldo continuaron siendo exclusivas del sistema bancario.
En paralelo, el ecosistema fintech sostiene que sus plataformas también están reguladas por el Banco Central y que los fondos de los usuarios permanecen depositados en cuentas bancarias, por lo que argumentan que también operan dentro del sistema financiero supervisado.