La Justicia rechazó un amparo contra el Banco de Córdoba y avaló que la entidad descuente directamente de la cuenta sueldo las deudas de tarjeta de crédito.

Según el caso, una clienta denunció que después de recibir un depósito de haberes por $1.816.222,14, el banco le retuvo $1.644.211,90 bajo el concepto de "Cobro Deuda Bancor" y que  esas retenciones vulneraban la Ley de Contrato de Trabajo, que limita la embargabilidad del salario.

Sin embargo, el juez Aquiles Julio Villalba estableció que la normativa laboral protege la relación entre empleador y empleado, pero no alcanza a las obligaciones asumidas voluntariamente con un banco. Además, subrayó que los descuentos no provenían de un embargo judicial, sino del cobro de consumos reales efectuados con la tarjeta de crédito.

El fallo también subrayó que los haberes depositados en la cuenta sueldo dejan de ser salario en el momento en que ingresan al sistema bancario, y que el banco puede aplicar esos fondos al pago de deudas contraídas por la propia clienta.

El juez recordó que el amparo es un recurso excepcional, reservado para casos de ilegalidad evidente o abuso manifiesto. En este caso, entendió que el banco no actuó de manera arbitraria, sino que aplicó los descuentos que correspondían.

Si bien reconoció a la demandante como consumidora, descartó que hubiera una vulneración de derechos: no se probó falta de información ni prácticas abusivas que justificaran la aplicación del principio "indubio pro consumidor".

Con esa base, la Justicia resolvió rechazar la acción de amparo y convalidar los descuentos realizados por el Banco de Córdoba para cobrar la deuda de tarjeta de crédito.

Cómo refinanciar deudas de tarjetas de crédito 

Cada vez más argentinos llegan a fin de mes sin poder pagar el total del resumen de la tarjeta de crédito. Según los últimos datos del Banco Central (BCRA), el 7,7% del total financiado con plásticos presenta algún tipo de atraso.

Por eso, resulta clave conocer qué estrategias y opciones existen para refinanciar saldos impagos de una tarjeta de crédito. La alternativa más utilizada por los bancos es el plan de cuotas automáticas o financiación de saldo impago.

En este caso, la entidad refinancia de forma automática en cuotas el monto pendiente, lo que permite postergar el pago total. Es fundamental tener en cuenta que se aplican intereses, lo que eleva el costo. Además, el límite de compra disponible se reduce mientras se abonan las cuotas.

La precancelación total o parcial está permitida en cualquier momento, sin costo adicional, pagando únicamente los intereses generados hasta la fecha de cancelación.

Otra opción es solicitar un préstamo personal o de consolidación de deudas. Así, el cliente obtiene un crédito bancario para cancelar la deuda de la tarjeta y luego paga una única cuota mensual.

Si el banco ofrece tasas convenientes, puede ser una alternativa atractiva. También permite unificar varias deudas —no solo de tarjetas, vale aclarar— en un solo préstamo, lo que simplifica los pagos.

Por último, existe la posibilidad de negociar directamente con la entidad emisora. Esta vía suele ser útil en casos de extrema dificultad para abonar el saldo pendiente. Para hacerlo, basta con acercarse al banco o a la emisora de la tarjeta y plantear un plan de pagos especial o una reestructuración de la deuda.

Sin embargo, es clave iniciar esta gestión antes de caer en mora, ya que negociar como deudor moroso resulta mucho más difícil y puede implicar costos muy elevados.

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