La morosidad en los créditos de electrodomésticos alcanzó el 41% en diciembre. Esto significa que casi la mitad de las personas que financiaron una compra a través de una cadena comercial registra atrasos o directamente no puede pagar.

Así surje de un relevamiento de la consultora EcoGo sobre datos del Banco Central (BCRA), que llega en un contexto de caída del poder adquisitivo y suba de tasas.

Un año antes, en diciembre del 2024, la mora en ese segmento rondaba el 15%: en doce meses, el índice casi se triplicó.

La cifra supera con amplitud al resto del sistema financiero. La mora en bancos cerró 2025 en 5,3% promedio (9,3% en el segmento de familias), mientras que el crédito no bancario llegó al 22,8%.

Sebastián Menescaldi, director de EcoGo, explicó el fenómeno. "La estrategia de las empresas ha sido conservadora y recurrió al corte del crédito, luego del apretón que tuvieron por la suba de las tasas de interés del financiamiento. Esta situación junto con el fuerte incremento del endeudamiento de las familias y la caída de los ingresos reales detuvo la rueda del crédito y se expresó en un fuerte incremento de la morosidad, que superó el 40%", argumentó.

Desde las cadenas comerciales apuntan al deterioro del salario real como factor central. "Los sueldos están pisados y ahora vienen aumentos en el costo de vida: servicios, transporte, colegios privados. Además, las tarjetas están al límite y las tasas son altas", señaló un referente del sector al medio La Nación.

Los más afectados son los compradores no bancarizados, que suelen financiar directamente en los locales. Según otra fuente citada por La Nación, los consumidores "tienen menos ingreso disponible y no lograron reacomodar su economía tras un año en el que los salarios no acompañaron la suba de precios".

Desde mediados de 2025, varias empresas endurecieron los criterios de otorgamiento, elevaron los requisitos de aprobación y priorizaron perfiles de menor riesgo. El impacto fue directo en las ventas: en diciembre el sector facturó $541.000 millones, frente a los $750.000 millones de un año atrás.

El stock de crédito, en cambio, subió: pasó de $650.000 millones a $912.500 millones, lo que refleja deuda acumulada creciente pese a la caída en volumen de ventas.

La composición de los medios de pago en diciembre:

Ambos segmentos de financiamiento cayeron en términos interanuales: el crédito propio de cadenas retrocedió 9,6% y las tarjetas de crédito, 5,7%.

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