Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, anunció que las empresas de inteligencia artificial (IA) deberán generar su propia electricidad para operar en Estados Unidos y así evitar subas en las tarifas que pagan los hogares.

El mensaje fue realizado durante su discurso ante el Congreso de los Estados Unidos, donde el presidente indicó que el crecimiento de la industria tecnológica pone presión sobre el sistema eléctrico.

Trump sostuvo que las compañías deberán construir plantas de generación propias como parte de sus instalaciones para cubrir su consumo energético.

Según indicó, la red eléctrica del país es antigua y no está preparada para absorber la demanda que generan los grandes centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

La decisión se conoce luego de que, en enero de 2026, las tarifas residenciales de electricidad aumentaran un 6,7% interanual en Estados Unidos.

Aunque el anuncio estuvo centrado en la inteligencia artificial, la medida también impacta en la minería de Bitcoin (BTC), ya que ambos sectores utilizan infraestructuras de muy alto consumo eléctrico.

Trump decreta que las empresas de IA que operen en Estados Unidos deberán generar su propia energía

Las nuevas medidas impactan a las empresas de IA y blockchain

Este esquema ya es utilizado por algunas compañías del sector, como TeraWulf, que opera una instalación de 200 megavatios en Pensilvania conectada directamente a una central nuclear.

El tamaño del consumo explica la preocupación oficial. Según estimaciones del Congressional Research Service y de la International Energy Agency, un centro de datos de IA puede consumir lo mismo que entre 40.000 y 80.000 hogares.

Hoy, la llegada de una sola instalación tecnológica de gran escala puede duplicar o triplicar la demanda en una subestación local, lo que obliga a realizar obras que suelen financiarse con aumentos en las tarifas de toda la comunidad.

Especialistas advirtieron que uno de los principales problemas de la propuesta es el tiempo necesario para construir nuevas plantas, un proceso que puede demorar entre cinco y diez años.

Otro punto que genera dudas es que, si las grandes empresas dejan de comprar energía a las distribuidoras locales, estas podrían trasladar sus costos fijos a menos usuarios y encarecer el servicio para los hogares.

Por ahora, empresas como Microsoft y Amazon no confirmaron públicamente cómo se aplicará el compromiso, aunque fuentes de la Casa Blanca citadas por Reuters y Politico señalaron que el acuerdo fue cerrado antes del discurso presidencial.

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