Este año puede tener lugar una de las mayores operaciones de la industria fintech internacional: Stripe, uno de los procesadores de pagos digitales más valiosos y disruptivos del mundo, expresó su interés en adquirir la totalidad o parte del negocio PayPal, según informaron fuentes cercanas a la situación a Bloomberg.

La posible operación, aún en una fase muy preliminar, sacudió a los mercados y reavivado el debate sobre consolidación en el universo de pagos en línea.

Stripe vs PayPal: el futuro de los pagos digitales

Stripe es una empresa privada con sede en Dublín y San Francisco que logró construir una de las plataformas de pagos más utilizadas por compañías tecnológicas, startups y grandes marcas globales. Recientemente, la compañía completó una oferta de compra de acciones a empleados y antiguos trabajadores que la valora  en aproximadamente u$s159.000 millones, un salto de más del 70% respecto a su valoración en rondas previas.

Esa cifra de valuation ubica a Stripe entre los pocos gigantes privados del sector financiero, comparables con grandes bancos o plataformas públicas por capitalización. En 2025, Stripe dijo haber procesado cerca de u$s1,9 billones en volumen total de pagos, un 34 % más que el año anterior, y estimó que su suite comercial podría generar más de u$s1.000 millones de ingresos recurrentes anuales.

El crecimiento se apoyó en la expansión de su infraestructura de pagos B2B, herramientas de facturación e integración con plataformas como Amazon o Instacart, así como apuestas estratégicas en tecnologías cripto y stablecoins.

PayPal, por su parte, fue uno de los primeros gigantes en pagos digitales y aún sigue siendo una marca extremadamente conocida para consumidores y empresas. Hoy opera no solo la plataforma PayPal, sino también servicios como Venmo y la infraestructura de pagos Braintree. A pesar de ello, su desempeño financiero y de mercado ha sido más desafiante.

Las acciones de PayPal, que cotizan en el Nasdaq bajo el ticker PYPL, reaccionaron fuertemente a la noticia de Stripe: el precio subió casi 7 % en la jornada del 24 de febrero de 2026, llevando su capitalización bursátil a alrededor de u$s43 mil millones. Una cifra que podría ofrecer Stripe para quedarse con la totalidad de la compañía.

Este repunte se dio en medio de una historia más amplia de debilidad bursátil para PayPal. Desde su máximo histórico, el precio de la acción cayó más de un 80 %, reflejando la percepción de algunos inversores de que la empresa ha perdido ritmo frente a rivales como Apple Pay o Google Pay, integrados directamente en los teléfonos de millones de consumidores.

Además, PayPal ha atravesado cambios ejecutivos importantes recientemente. Su anterior CEO, Alex Chriss, fue reemplazado tras resultados por debajo de las expectativas de Wall Street y una visión estratégica que no logró frenar el estancamiento de su negocio principal. El nuevo presidente y CEO, Enrique Lores, asumirá el cargo oficialmente a partir de marzo de 2026.

Impacto de la posible fusión en el mercado fintech global

Si bien todavía no se confirmó la noticia, una compra completa sería sísmica para el sector. Varios analistas consideran que una adquisición total es menos probable que un acuerdo por negocios o activos específicos.

Por ejemplo, unidades como Venmo o la infraestructura para comercios de Braintree podrían ser objetivos más focalizados para Stripe, ayudando al comprador a integrar capacidades consumer (usuario final) con su ya robusta plataforma B2B.

Desde la perspectiva del mercado, la relación de valor entre las dos firmas es llamativa. Con Stripe valuada en cerca de u$s159.000 millones, supera casi cuatro veces la capitalización actual de PayPal. Esto proporciona teóricamente la capacidad estratégica para financiar una transacción a gran escala, aunque en la práctica una compra de este tamaño requeriría estructuras complejas, posibles asociaciones o combinación de efectivo y acciones.

El anuncio tuvo impactos inmediatos en los precios de las acciones y en la percepción de los inversores. La suba de casi 7 % en PayPal reflejó tanto optimismo como alivio entre los accionistas que ven en un potencial acuerdo una posible vía de revitalización para la compañía.

Stripe no cotiza en la bolsa, pero tiene una base de inversores de la talla de Andreessen Horowitz, Thrive Capital y Coatue. Todo esto indica que el mercado privado sigue asignando múltiples altos a líderes en tecnología de pagos, incluso cuando permanecen fuera de Wall Street.

Sin embargo, no todos los analistas son optimistas. Algunos señalan que fusionar dos gigantes con culturas, tecnologías y modelos de negocio tan distintos puede ser operativamente complejo y costoso. También hay inquietudes regulatorias sobre prácticas competitivas si una sola empresa acaba absorbiendo una porción significativa del mercado de pagos digitales.

Si esta operación llegara a concretarse, sería una de las más notables de la última década en el sector fintech. Tendría implicaciones que van más allá del valor de transacción:

La posibilidad de que Stripe busque comprar PayPal capturó la atención del sector fintech y de los mercados financieros en general. Aunque se trata de negociaciones muy tempranas, el solo interés provocó movimientos significativos en las acciones de PayPal y genera un debate profundo sobre el futuro de los pagos digitales.

Por ahora, la historia sigue siendo potencial y especulativa. Pero incluso en su fase inicial, esta posible operación ya está obligando a analistas, inversores y competidores a reconsiderar cómo se estructuran y compiten los servicios de pagos en la economía digital global.

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