Pese al fallo adverso de la Corte Suprema, Estados Unidos comenzó a aplicar este martes el nuevo arancel del 10% a las importaciones.

Donald Trump no dio marcha atrás y activó la medida bajo la Sección 122, con vigencia desde el 24 de febrero por un período inicial de 150 días.

El máximo tribunal había declarado ilegal buena parte de los aranceles previos e impuso límites a la facultad presidencial de establecer gravámenes bajo la figura de emergencia nacional. Trump los reemplazó de inmediato por un esquema nuevo y advirtió que los derechos aduaneros continuarán vigentes mientras permanezca en la presidencia.

La Casa Blanca justificó la medida como una herramienta para reducir "los grandes y graves déficits de la balanza de pagos". El Congreso deberá aprobar una prórroga para que continúen vigentes tras los 150 días iniciales, informó la agencia AFP.

El gravamen no se aplica a la mayor parte de los productos originarios de Canadá y México amparados por el T-MEC, ni a los bienes del sector farmacéutico. Sin embargo, automóviles y acero sí podrán quedar sujetos a nuevos gravámenes, según lo habilitó la Corte en una votación de 6 a 3.

Trump amenaza con aranceles más altos

Lejos de retroceder, Trump endureció su postura. "Cualquier país que quiera 'jugar' con la ridícula decisión de la Corte Suprema, especialmente aquellos que han 'estafado' a EEUU durante años, e incluso décadas, se enfrentará a un arancel mucho más alto, y peor, que el que aceptaron hace muy poco", publicó en redes. Durante el fin de semana había anticipado que la tasa podría trepar al 15%.

En una conferencia de prensa improvisada el 20 de febrero, acusó a algunos magistrados de estar bajo influencia extranjera y aseguró que el fallo, paradójicamente, lo deja "más poderoso". También adelantó que buscará alternativas legales para sostener su política arancelaria.

Como consecuencia del fallo, la Casa Blanca debió modificar el decreto presidencial 14.380 del 29 de enero, que imponía aranceles especiales a países exportadores de petróleo a Cuba bajo la justificación de proteger la seguridad nacional.

En paralelo, el gobierno negocia desde 2025 nuevos tratados comerciales con países como Corea del Sur e India, y prevé renegociar el T-MEC con Canadá y México durante este año.

Mientras tanto, crece la incertidumbre sobre el destino de los u$s170.000 millones ya recaudados en concepto de aranceles. Empresas estadounidenses y estados gobernados por demócratas anticiparon acciones judiciales para reclamar indemnizaciones, un proceso que el propio Trump reconoció podría extenderse durante años.

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