Robert Kiyosaki no pasa inadvertido cuando habla de dinero, inflación y mercados, y cada una de sus intervenciones vuelve a captar la atención de inversores minoristas y profesionales en todo el mundo financiero.

El autor de "Padre rico, padre pobre" retomó una idea recurrente en su discurso, vinculando el rol histórico de los metales preciosos con el contexto de inflación, deuda creciente y desconfianza en las monedas fiduciarias.

En publicaciones recientes, insistió en que la plata cumple hoy un papel comparable al hierro durante la Revolución Industrial, combinando función monetaria con demanda productiva en una economía atravesada por transformaciones tecnológicas profundas.

Por qué la plata volvió al centro del mercado

Para sostener su argumento, Kiyosaki puso el foco en la evolución histórica del precio, recordando que en 1990 la onza de plata cotizaba cerca de 5 dólares estadounidenses mientras hoy el valor es muy superior.

Hoy, ya entrado 2026, la plata ronda los 93 dólares por onza, un salto que el autor considera estructural y no resultado de una moda pasajera asociada a ciclos especulativos de corto plazo financiero global.

Según su visión, la plata dejó de ser solo un activo refugio o monetario alternativo y pasó a ocupar un rol estratégico dentro de la economía global impulsada por cambios tecnológicos y energéticos profundos actuales.

El metal es clave por su alta conductividad, lo que lo vuelve indispensable en paneles solares, vehículos eléctricos, semiconductores y sistemas de almacenamiento energético en expansión sostenida a nivel global pese a la incertidumbre económica.

Este cambio estructural ayuda a explicar por qué la plata acumuló una suba cercana al 30% en apenas unas semanas sorprendiendo a inversores y operadores del mercado internacional.

A este movimiento se suman otros factores relevantes, como recortes de tasas de interés por bancos centrales y un escenario geopolítico todavía inestable que impulsa la búsqueda de activos reales como refugio financiero.

En este contexto volátil, cada vez más inversores buscan operar plata con precios spot transparentes y sin costos adicionales que distorsionen la rentabilidad especialmente cuando el timing y la ejecución marcan diferencias relevantes de mercado.

Plataformas como Quantfury permiten acceder a la plata y otros activos reales sin comisiones de gestión ni spreads inflados, algo clave en ciclos sensibles donde la rapidez operativa define resultados para inversores activos.

El pronóstico de Kiyosaki para la plata

Con este escenario de fondo, Kiyosaki lanzó su pronóstico más llamativo al asegurar que la plata podría alcanzar los 200 dólares por onza antes de terminar 2026 si se mantienen las tendencias económicas y tecnológicas.

Más allá del número, su mensaje apunta a un sistema financiero apoyado en monedas fiduciarias debilitadas, mientras los activos reales recuperan protagonismo como reserva de valor frente a inflación persistente y expansión monetaria sostenida global.

En ese marco, la plata aparece como un híbrido atractivo entre activo monetario y materia prima industrial, una combinación poco frecuente en los mercados modernos que despierta interés creciente entre inversores institucionales globales de largo.

Esa tesis no excluye riesgos, ya que cambios en las tasas, distensión geopolítica o menor apetito especulativo pueden provocar correcciones bruscas en el precio de un metal históricamente volátil y sensible a ciclos económicos globales cambiantes.

Aun así, la plata pasó de activo secundario a eje central del debate sobre dinero, energía y tecnología, y cada mención de Kiyosaki vuelve a mover expectativas en mercados atentos a señales de inversores influyentes.

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