La pandemia dejó ganadores y perdedores en todos los rubros. Mientras los sectores más digitalizados vieron crecer sus operaciones, el resto buscó alternativas para sobrevivir o tuvo que cerrar sus puertas definitivamente.

 

Uno de los grandes brotes verdes fue el rubro fintech, que vivió una explosión de usuarios para solicitar préstamos, pago de servicios, transferencias y pagos de manera online.  Según la Cámara del sector, ya existen 268 firmas (el doble que hace dos años), con fuerte crecimiento de dos verticales que también duplicaron la cantidad de empresas:

Justamente, este último subrubro supera los dos millones de cuentas activas, lo que demuestra el fuerte interés de los argentinos por ahorrar en moneda dura esquivando los controles en el mercado de cambio. Pero no fueron los únicos interesados.

Fábrica de bitcoins

Bitcoin basa su funcionamiento en la blockchain, un registro histórico e inviolable vital para la red, ya que contiene todas las transacciones entre las direcciones de los usuarios. Y con esos datos calcula el balance de cada una.

Para su mantenimiento se utiliza un mecanismo de consenso llamado Prueba de Trabajo o PoW (Proof of Work), en el que varios nodos de la red ofrecen su poder de cómputo para resolver complejas operaciones matemáticas que tienen como propósito que el sistema no sea hackeado.

Quienes resuelvan primero ese enigma criptográfico (batalla que se libra cada 10 minutos entre millones de máquinas de todo el mundo), serán los encargados de escribir las últimas operaciones en el nuevo bloque de la blockchain. Y ganar una parte de los 6,25 nuevos bitcoins que se ponen en juego en ese plazo.

Las granjas son un gran negocio en el país por el económico que resulta su insumo clave: la electricidad

Los dueños de esas máquinas –mucho más poderosas que una simple PC– no son más que los famosos mineros quienes corren software de alta complejidad para hacer minería de Bitcoin.

Argentina es un destino sumamente atractivo para esta actividad debido a que la energía, variable clave de la ecuación, es mucho más económica que en otros lugares del mundo y la región, según afirman expertos a iProUP:

En el país existen unas 25 granjas cripto "registradas", pero durante la pandemia ocurrió un nuevo fenómeno: el de la minería "blue". Es decir, compañías que comenzaron a usar equipamiento para "fabricar" criptomonedas. "Por lo menos, hay unas 200 en todo el país", asegura a iProUP un empresario cripto de larga trayectoria, y remarca que "el 70% está en la provincia de Buenos Aires".

Según la fuente, que pidió no ser nombrada, en grupos de WhatsApp y otras redes sociales abundan quienes brindan este servicio "a empresas", ofreciendo equipamiento que parte de los u$s9.000. "Durante la pandemia, muchas fábricas se 'reconvirtieron' a granjas de Bitcoin", señala otra fuente a iProUP: "Te podría decir que la mitad está ubicada en parques industriales".

Y arremete: "Si no cómo explicás que haya compañías que triplicaron su consumo eléctrico y funcionan a un solo turno. Firmas de metalmetálica, acero y textiles se volvieron plantas blue. Cómo hace en septiembre de 2020, en la pandemia, había la misma capacidad instalada que ahora".

Gasto en pesos, ganancia al blue

Otro empresario cripto de alta trayectoria que mantuvo su nombre bajo reserva dispara a iProUP que "los hijos de algunos industriales, que conocen sobre el tema, comenzaron a impulsar estas granjas. El tema es que están off-the-grid (fuera del radar) y no abonan impuestos, compitiendo deslealmente con quienes quieren impulsar una industria. Es como el Bitcoin de la Salada".

"Un buen equipo te cuesta unos u$s9.000 y consume de luz lo mismo que un caloventor. Pagando impuestos, electricidad y empleados en blanco, recuperás la inversión en 18 meses, siempre que el precio de Bitcoin esté estable, no es un negocio de corto plazo. Las granjas blue tienen un ROI (retorno de la inversión) de medio año", asegura.

 Y añade: "Los que están en parques industriales, tienen la energía más barata por los regímenes de promoción. La tienen como costo hundido. La pasan como gasto y deducen de Impuesto a las Ganancias por algo que venden al blue. Es un negocio redondo".

Según indican las fuentes, oficinas y fábricas se reconvirtieron como minas cripto para afrontar la crisis

El experto coincide en que muchas empresas textiles, de metalmecánica e inyección de plásticos entraron en el negocio. "Pasaron de fabricar tuppers a fabricar bitcoins", dispara en tono irónico.

Y remarca que lo mismo pasa con algunas oficinas, pero advierte: "Corren riesgos de incendio porque tienen instalaciones electricas de mas de 20 años sin los recaudos elementales".

Según indica la fuente, también hubo un fuerte repunte del mercado de usado de equipamiento para minar que, en gran medida, fue a empresas que comenzaron a probar este negocio.

Así, un rig (como se denomina a la instalación de máquinas) de 128 megahashes (unidad de potencia computacional) "se puede conseguir por u$s6.000 y rinde desde 500 dólares mensuales". Claro está, sin impuestos. Ni factura: la compraventa de equipos se pacta en USDT, también conocida como Tether, una divisa estable que cotiza a la par del dólar.

En casa

Además de la minería "blue", también crece en el país la minería "hormiga": usuarios residenciales que compran equipamiento para fabricar criptomonedas en sus casas, como anticipó iProUP.

Víctor Castillejo, abogado experto en divisas digitales, afirmó a iProUP que la rentabilidad de esta actividad "dependerá de si se posee una capacidad relevante de hash para tener una probabilidad lo suficientemente alta a fin de obtener una recompensa que cubra gastos iniciales y recurrentes".

Según Castillejo, los elementos que se deberían tener en consideración para calcular si es rentable son:

Como se indicó anteriormente, el hardware especializado (llamado ASIC) requerido para minar Bitcoin "profesionalmente" cuesta entre u$s6.000 y u$s10.000. A esto deberá sumarse el costo de electricidad, ya que insume bastante energía, y del resto de los elementos.

Por otro lado, la recompensa es incierta y dependerá del precio del criptoactivo, y la posibilidad de obtenerla, a su vez, dependerá del hashrate de las máquinas que se usen.

En el caso de Ethereum, permite utilizar GPU (como se denominan a las placas de video para PC que se usan en videojuegos), que son bastante más económicas y eficientes. Según Castillejo, "lo que se gane con una 'granja' casera dependerá de muchísimas variables: pueden ser apenas algunos centavos o miles de dólares al mes", señala Castillejo.

"Esta actividad, a diferencia de sus comienzos, cuando no estaba profesionalizada, es sumamente compleja y cualquiera que tenga interés deberá tomarse el tiempo suficiente para entender todas estas variables y tantas otras a fin de asegurarse de que le será rentable", enfatiza el experto.

Edwin Orrico, socio de PwC Venezuela y líder de los servicios de Tecnología, Ciberseguridad, Privacidad y Servicios Forenses, explicó a iProUP que "los algoritmos de minería fueron diseñados para ser 'ineficientes' y ajustar su dificultad a las capacidades de cómputo aportadas por los mineros".

"Esta 'ineficiencia' eleva el uso del procesador del equipo e impacta directamente en el consumo eléctrico. Podríamos decir que es la inversión que debemos hacer para participar en el proceso", advierte. Según Orrico, quien desee minar Bitcoin deberá adquirir un equipo ASIC, cuyo valor usado cuesta entre u$s375 y u$s1.250 y ofrece un hashrate estimado de 13.5TH/s.

Al precio actual de Bitcoin (u$s45.000 al cierre de esta edición), el equipo generaría ingresos brutos por u$s150 al mes, con un consumo eléctrico de 1.500W cuyo costo mensual ronda los u$s100.

Así, daría lugar a un ingreso neto de u$s42 mensuales, sin considerar otros costos como aire acondicionado, mantenimiento, comisiones e impuestos. Y sin mencionar que el precio del Bitcoin es volátil y una baja puede traducirse en pérdidas.

La Argentina tiene todo para ser una potencia en minería, pero tanto su versión "blue" como "hormiga" podrían ahuyentar inversiones en un país que está entre las potencias globales por su adopción, ecosistema de empresas y talento local.

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