Puntos importantes
El 81,8% considera que su salario no le gana a la inflación, una percepción que incluso se profundizó respecto del mes anterior, cuando alcanzaba al 81,2%, según un informe elaborado por la consultora Zentix.
No obstante, la inflación ocupa el último lugar entre los diez temas relevados, con apenas el 12,7%.
La explicación que ofrece el trabajo apunta a una diferencia de medición: "Que la inflación sea la última preocupación y que la gran mayoría sienta que el salario no alcanza no es una contradicción; sugiere que el índice y la experiencia miden cosas distintas".
Es decir, que los precios suban menos cada mes no significa que los precios bajen. El hogar compara lo que gana hoy con lo que cuestan las cosas hoy, no con cuánto subieron el mes pasado.
En cuanto al ranking de preocupaciones, el reporte muestra que el problema está en el sueldo, no en la variación de precios. Ingresos y salarios encabezan con el 50,1%, apenas por encima de la incertidumbre económica con 49,8%.
Más atrás aparecen el desempleo con 40,9%, la corrupción con 39,6% y las tarifas de los servicios públicos con 35,2%. La inflación cierra la lista con 12,7%.
Por qué el clima general de fondo es pesimista
A todo esto, el clima general es pesimista. El 57,4% de los encuestados se declara pesimista sobre el futuro del país, mientras el 34,3% mantiene una visión optimista.
Hay además una diferencia marcada entre cómo se evalúa la situación propia y la del país. El 39,3% califica negativamente su situación económica individual, pero esa proporción asciende al 61,5% cuando se refiere al escenario nacional.
Esteban Varela, analista económico, explica esa brecha entre lo personal y lo colectivo: "Es un fenómeno clásico en estudios de percepción, la gente evalúa peor el contexto general que su propia situación, en parte porque conoce su caso y proyecta sobre el resto lo que escucha".
"Pero cuando la brecha es de veintidós puntos, como acá, lo que muestra es que la expectativa a futuro está más deteriorada que el presente. Y eso se traduce en decisiones concretas de consumo y ahorro", analiza el experto.
La desconfianza en el dato oficial
Un elemento que atraviesa toda la encuesta es la relación de los hogares con las estadísticas públicas. El 67,1% considera que la inflación difundida por el Indec no refleja lo que percibe en su vida cotidiana, mientras el 30,6% sostiene que sí representa su experiencia.
Esa percepción se mantiene prácticamente estable respecto de agosto, cuando el 65,8% tampoco confiaba en el dato oficial.
Para dimensionar el problema, siete de cada diez personas no reconocen su realidad en el número que define las paritarias, los ajustes de alquileres, las actualizaciones de jubilaciones y la política monetaria del Banco Central. El dato más concreto de toda la encuesta es también el más revelador de la desigualdad.
En los sectores de menores ingresos, el 59,6% asegura que su dinero no alcanza más allá del día 15 del mes. Y para el 83,3% se agota, como máximo, el día 20. En el extremo opuesto, el 61,9% de las personas de clase alta afirma que llega a fin de mes y además consigue ahorrar.
Esa diferencia notable expone dos cosas al mismo tiempo. Que la pérdida de poder adquisitivo no impacta igual en todos los hogares, y que la capacidad de ahorro quedó concentrada en los sectores de mayores ingresos.
Ese dato conecta directamente con lo que vienen mostrando los indicadores de crédito. Un hogar al que la plata se le termina el día 15 necesita financiamiento para los quince días restantes, y ahí aparece el circuito que explica la mora récord del segmento no bancario, donde el incumplimiento llegó a 33,9% en agosto de 2026.
Los números duros que respaldan la percepción
La encuesta mide percepción, pero los datos de ingreso real la confirman. Según Equilibra, el ingreso real disponible registrado de 14,5 millones de personas cayó 0,9% mensual y 5,4% interanual en septiembre de 2026, y quedó 16,1% por debajo del nivel promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.
La contracción fue más pronunciada entre los salarios privados registrados del SIPA, que retrocedieron 1,7% mensual y 4,8% interanual, y las jubilaciones mínimas con bono, que disminuyeron 0,6% y 10,1%, respectivamente.
El resto de las jubilaciones se mantuvo prácticamente estable frente al mes anterior, con una baja de 0,1%, aunque acumuló un retroceso de 4,8% interanual.
Los salarios públicos fueron la excepción, con una mejora de 1,3% mensual por segundo mes consecutivo, aunque todavía registran una caída de 6,5% interanual.
Medido por el ingreso real registrado deflactado por el IPC con la canasta actualizada de la ENGHo 2017/18, la baja fue de 0,6% mensual y 3,1% interanual, ubicándose 10,3% por debajo del promedio de enero a septiembre de 2023.
Ese conjunto de números confirma que la percepción del 81,8% no es una impresión subjetiva. Es la lectura correcta de una caída documentada.