Cuál es el peor miedo en común que paraliza a las empresas argentinas

Aunque referentes empresarios muestran confianza en el futuro, alertan que la incertidumbre y presión fiscal frenan nuevos proyectos y contrataciones
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10.08.2026 • 18:15hs • Empleo 4.0

Dos estudios independientes llegaron a la misma conclusión sobre cuál es el factor que frena las inversiones de las empresas argentinas.

El Índice de Clima Empresarial de LIDE Argentina correspondiente al segundo trimestre de 2026 ubicó al nivel de demanda como el principal factor que afecta el crecimiento de las compañías, señalado por el 41,9% de los consultados.

El relevamiento de IDEA, realizado entre 218 ejecutivos de empresas socias, coincide: entre los directivos con visión más crítica sobre la economía, los factores centrales son la caída o estancamiento del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de la población.

El mensaje de este fondo es el mismo que refleja el reporte de MercadoLibre. Es decir, la estabilización macroeconómica -de la que hace gala el Gobierno– no se tradujo todavía en recuperación de la demanda interna.

Por qué los impuestos aparecen como el principal obstáculo

La presión tributaria que deben enfrentar los empresarios argentinos es otro tema común entre las respuestas de los ejecutivos argentinos.

En la encuesta de IDEA, la carga impositiva aparece directamente como el principal obstáculo para crecer, mencionada por el 72% de los ejecutivos. Bastante más atrás quedaron la inflación con el 30% y el exceso de regulaciones con el 27%.

En el estudio de LIDE aparece en tercer lugar, con el 25,7%, por detrás del nivel de demanda (41,9%) y del escenario político (27,6%). Las tasas de interés quedaron muy relegadas, con apenas el 4,8%.

Santiago Mignone, presidente de IDEA y socio de PwC Argentina, sostuvo que la mayor estabilidad macroeconómica abre una oportunidad para avanzar con reformas estructurales, especialmente en el sistema tributario, además de combatir la informalidad.

Optimismo con freno de mano: por qué la inversión no despega

Los números de expectativas son claramente positivos. Según IDEA, el 80% de los directivos considera que la situación económica será mejor dentro de un año, para el 68% moderadamente mejor y para el 12% mucho mejor. Apenas el 6% espera un escenario peor.

Las proyecciones muestran un consenso optimista:

Pero cuando la pregunta pasa de las expectativas a las decisiones concretas, aparece la cautela.

El 68% espera que las ventas de su empresa aumenten, pero solo el 43% planea incrementar la inversión y el 45% la mantendrá sin cambios.

Más revelador todavía: la inversión anual como porcentaje de la facturación cayó del 14% en 2025 al 10% en 2026.

El empleo muestra el mismo patrón. Según LIDE, el 58,1% de las empresas prevé mantener su dotación actual, el 23,8% espera incorporar personal y el 18,1% proyecta reducirla.

Lo que Argentina debería arreglar según sus propios empresarios

Hay un cambio interesante en las respuestas cuando la pregunta deja de ser sobre las preocupaciones inmediatas y pasa a las áreas que el país debería mejorar con urgencia.

En el corto plazo, el 65,7% de los empresarios de LIDE señala al escenario político como el tema más preocupante, muy por encima del tipo de cambio (15,2%) y de la inflación (14,3%).

Pero en materia de prioridades estructurales, el orden cambia por completo: la infraestructura ocupa el primer lugar con el 33,3%, seguida por educación con 30,5%, economía con 16,2% y política con 12,4%.

Ese dato conecta directamente con las expectativas sobre inversión: el 83% de los ejecutivos consultados por IDEA considera que mecanismos como el RIGI o el Súper RIGI tendrán un impacto significativo o moderadamente positivo sobre la capacidad del país para atraer inversiones.

La cautela final la marca el dato de los plazos. Según LIDE, el 56,2% de los empresarios considera que sus negocios necesitarán más de un año para estar normalizados. Solo el 10,5% espera lograrlo en tres meses.

Y hay un antecedente que explica esa prudencia: las expectativas empresariales de IDEA ya habían sido demasiado optimistas un año atrás. El índice proyectado para 2025-2026 alcanzó los 72 puntos, pero al evaluar lo efectivamente ocurrido terminó en 62, diez puntos menos de lo esperado. Para los próximos doce meses, el indicador vuelve a ubicarse en 71 puntos.

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