El equilibrio entre la vida laboral y personal dejó de ser un beneficio adicional para convertirse en uno de los principales factores que determinan la permanencia de los trabajadores en una empresa.
En un contexto en el que el talento prioriza cada vez más la calidad de vida, el clima organizacional y el bienestar, un nuevo estudio de Randstad revela cuáles son los aspectos que más valoran los argentinos al momento de elegir un empleo y qué elementos fortalecen su sensación de seguridad laboral.
Los argentinos ya no eligen un empleo solo por el sueldo y este estudio explica por qué
El principal hallazgo del informe es que un buen ambiente laboral aparece como el factor más importante para alcanzar un adecuado equilibrio entre la vida personal y el trabajo. El 64% de los argentinos lo ubicó en el primer lugar, por encima de cuestiones como:
- Crecimiento y la realización personal (45%)
- Tiempo libre y descanso (44%)
- Modalidades de trabajo flexible (36%)
- Carga laboral razonable (31%)
- Facilidad para llegar al lugar de trabajo (25%)
- Apoyo social y familiar (23%)
- Bienestar y la salud (18%)
- Liderazgo colaborativo (13%)
Al igual que con Randstad, un relevamiento de la propia Adecco realizado en junio de 2026 da a conocer que el 47% de los trabajadores admitió que cambiaría de empleo principalmente para lograr un mejor balance entre trabajo y vida personal.
Mariana D’Ardis, HR Business Partner de Adecco Argentina, expresa a iProUP que la experiencia del colaborador hoy se evalúa de manera integral y que las organizaciones deben "adaptarse a un cambio generacional que redefine expectativas".
En este sentido, la modalidad híbrida, los horarios flexibles y las políticas de bienestar se consolidan como componentes centrales de la propuesta de valor al empleado.
"Los colaboradores buscan organizaciones que les permitan compatibilizar sus responsabilidades profesionales con sus proyectos personales. La flexibilidad se convirtió en una herramienta estratégica para fortalecer el compromiso y reducir la rotación", detalla D’Ardis.
El estudio también detecta diferencias generacionales. Mientras que para la generación Z y los millennials el tiempo libre y el descanso ocupan el segundo lugar entre los factores que favorecen el balance entre trabajo y vida personal, las generaciones X y baby boomers priorizan el crecimiento profesional y la realización personal.
En cuanto a las diferencias por género, la investigación muestra que hombres y mujeres comparten prioridades similares, aunque ellas otorgan una mayor importancia a las modalidades de trabajo flexible y a la facilidad de acceso al lugar de trabajo, dos aspectos que ganaron protagonismo desde la consolidación de los modelos híbridos y remotos.
El Informe de Mercado Laboral 2026 de Adecco confirma que las nuevas generaciones valoran especialmente la autonomía, las oportunidades de desarrollo y la posibilidad de gestionar mejor su tiempo. En consecuencia, las empresas que logran retener talento son "aquellas que entienden que la experiencia del colaborador forma parte de su estrategia de negocio", indica D’Ardis.
Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, explica que el equilibrio entre la vida personal y el trabajo se convirtió en uno de los principales motivos por los cuales una persona decide permanecer en una organización o buscar un nuevo desafío profesional.
En ese sentido, sostiene que el ambiente laboral "ocupa un lugar central para alcanzar ese objetivo y que trabajar sobre la cultura organizacional, los valores compartidos y los estilos de liderazgo resulta clave para construir una experiencia laboral positiva".
47% de los trabajadores argentinos cambiaría de trabajo por calidad de vida aunque gane lo mismo o menos
El factor que más tranquilidad aporta a los trabajadores para permanecer en una empresa
Más allá del equilibrio entre trabajo y vida personal, el informe también analiza cuáles son los factores que fortalecen la percepción de seguridad laboral, un atributo que ganó relevancia en un contexto económico que todavía presenta incertidumbre.
Para los trabajadores argentinos, la principal fuente de seguridad es contar con una remuneración y beneficios regulares, opción elegida por el 76% de los encuestados.
En segundo lugar aparecen el reconocimiento por desempeño y las oportunidades de continuidad de carrera (48%), seguidos por la estabilidad organizacional y financiera de la empresa (47%). Otros factores que también contribuyen a generar confianza son:
- Prácticas laborales justas y consistentes (41%)
- Comunicación transparente (40%)
- Oportunidades de aprendizaje y desarrollo profesional (37%)
- Cultura empresarial sólida (11%)
El informe revela además que los trabajadores más jóvenes asocian la seguridad laboral principalmente con las posibilidades de capacitación y empleabilidad, mientras que las generaciones de mayor edad priorizan el reconocimiento profesional y las oportunidades de crecimiento interno.
Además de la flexibilidad y los demás beneficios descritos, los más demandados por los trabajadores incluyen programas de bienestar físico y emocional, días adicionales de licencia y culturas organizacionales inclusivas, describen desde Adecco.
"Los colaboradores también priorizan trabajar en compañías con propósito, líderes cercanos y experiencias laborales positivas", añade D’Ardis.
Para Ávila, comprender qué elementos fortalecen la sensación de estabilidad permite a las organizaciones construir propuestas de valor más competitivas para atraer y fidelizar talento en un mercado laboral cada vez más exigente.
Según indica, si bien la coyuntura económica influye sobre la percepción de los trabajadores, son las políticas internas, las condiciones laborales y la cultura organizacional las que terminan definiendo el grado de seguridad que sienten los colaboradores dentro de una empresa.
Los resultados se conocen en un momento donde el mercado laboral atraviesa profundas transformaciones impulsadas por la digitalización, la inteligencia artificial y la creciente competencia por perfiles especializados.
En este escenario, numerosas compañías comenzaron a reforzar sus estrategias de employer branding, entendiendo que la compensación económica ya no es el único factor determinante para atraer profesionales, sino que aspectos como el bienestar, la flexibilidad, el propósito y el clima laboral ganan cada vez más peso en la decisión de aceptar o permanecer en un empleo.