El mercado ya mueve cerca de u$s60.000 millones en activos digitales, pero el 97% del valor sigue fuera del alcance de los inversores minoristas
14.07.2026 • 08:33hs • RWA
RWA
Los bonos del Tesoro se convierten en el gran caso de éxito de los RWA
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos se convirtieron en el activo tokenizado del mundo real (RWA) con mayor grado de madurez, según un informe de BeInCrypto que analizó cerca de u$s60.000 millones en activos digitales vinculados a instrumentos financieros tradicionales.
El estudio "Real State of Tokenization in 2026" relevó más de 7.000 productos distribuidos en 12 categorías de activos y detectó un mercado en crecimiento, aunque todavía concentrado en pocos segmentos y con fuertes restricciones de acceso para inversores minoristas.
Dentro de ese universo, la deuda del Tesoro estadounidense aparece como la categoría más desarrollada. Los bonos tokenizados alcanzaron aproximadamente u$s15.000 millones, distribuidos entre unos 100 activos diferentes. Además, 16 productos dentro de este segmento ya superan los u$s100 millones cada uno.
Uno de los factores que explica el avance de esta categoría es su nivel de distribución: cerca del 99% de los tokens vinculados a bonos del Tesoro pueden moverse sobre blockchains públicas, en lugar de permanecer registrados en sistemas internos cerrados.
Dentro del segmento de RWA vinculados a bonos del Tesoro estadounidense se destacan:
- USYC, de Circle
- USDY, de Ondo
- iBENJI, de Franklin Templeton
- WTGXX, de WisdomTree
Todos ofrecen exposición a deuda soberana estadounidense mediante tokens que funcionan sobre redes blockchain. El desarrollo de estos productos convirtió a los bonos del Tesoro tokenizados en el principal caso de uso institucional de la tokenización.
El mercado todavía no llega al inversor común
Sin embargo, el acceso al mercado sigue siendo una de las principales limitaciones. Según el informe, el 97% del valor total de los activos tokenizados permanece fuera del alcance de los inversores minoristas en Estados Unidos.
Apenas unos u$s1.700 millones, equivalentes al 3% del mercado analizado, están disponibles para ese segmento a través de estructuras reguladas bajo la llamada "Ley de 1940".
La mayor parte del ecosistema sigue concentrada en canales privados destinados a inversores institucionales, participantes acreditados o vehículos radicados fuera de Estados Unidos.
Uno de los ejemplos más relevantes es el negocio de préstamos hipotecarios respaldados por viviendas (HELOC) de Figure, que representa unos u$s18.300 millones, cerca del 31% del mercado total analizado.
La regulación sigue siendo uno de los desafíos centrales del sector. Según el informe, el 39% del valor total tokenizado queda dentro de segmentos sin un marco regulatorio identificable, una categoría que incluye este tipo de estructuras privadas.
A eso se suman otros segmentos con restricciones, como los productos emitidos bajo la Regulación S de Estados Unidos, que excluyen a inversores estadounidenses y acumulan alrededor de u$s7.000 millones, mientras que las estructuras offshore y no estadounidenses concentran otros u$s13.800 millones.
Cómo se distribuyen los activos tokenizados según categoría
Más allá de los bonos del Tesoro, el desarrollo de la tokenización muestra diferencias según el tipo de activo:
- Crédito respaldado por activos: es la categoría más grande, con unos u$s23.700 millones, aunque está dominada por el negocio HELOC de Figure. Solo alrededor del 10% de estos activos está distribuido mediante sistemas abiertos.
- Commodities tokenizados: alcanzaron los u$s8.300 millones, impulsados principalmente por el oro tokenizado y otros productos vinculados a materias primas.
- Acciones tokenizadas: registraron crecimiento, aunque muchos productos ofrecen exposición sintética al precio de una acción y no representan la propiedad real del activo subyacente.
- Activos inmobiliarios: continúan en una escala reducida. El segmento suma cerca de u$s457 millones y registró una caída en lo que va del año.
El informe concluye que la tokenización ya alcanzó una etapa de desarrollo dentro de las finanzas institucionales, aunque todavía enfrenta el desafío de lograr que más activos sean transferibles, regulados y accesibles para una base más amplia de inversores.
La próxima etapa del mercado dependerá de la evolución de la infraestructura y de los marcos regulatorios que permitan ampliar la participación en estos productos.