Meta, el gigante global de redes sociales, confirmó el despido de 8.000 empleados, equivalente al 10% de su plantilla global, y la cancelación de otras 6.000 vacantes para posiciones inéditas.
La medida busca liberar capital para financiar inversiones multimillonarias en inteligencia artificial, en un contexto donde la compañía intensifica su apuesta por centros de datos, chips y proyectos de IA generativa.
Los recortes comenzarán a ejecutarse el 20 de mayo de 2026 y representan el mayor ajuste desde el llamado "año de la eficiencia" de 2023, cuando Mark Zuckerberg eliminó 21.000 puestos de trabajo.
En esta ocasión, la decisión no responde a una caída de ingresos —Meta cerró 2025 con facturación récord y un negocio publicitario en máximos—, sino al costo creciente de la infraestructura necesaria para sostener la carrera por la inteligencia artificial.
La empresa proyecta un gasto de capital de entre u$s125.000 y u$s145.000 millones para este año, principalmente destinado a:
- Servidores
- GPU
- Talento especializado
Los empleados afectados recibirán 16 semanas de salario base más dos semanas adicionales por cada año de antigüedad, según confirmó la jefa de personal Janelle Gale en un memorando interno.
Meta despide a 8.000 empleados en todo el mundo: las razones que esgrime Zuckerberg
La notificación de salida se formalizará el mismo día de la ejecución, a través de correos corporativos y personales. Meta contaba con cerca de 79.000 trabajadores a comienzos de 2026, por lo que la reducción implica un ajuste significativo en su estructura global.
Los despidos en la firma forman parte de una tendencia generalizada en Silicon Valley: las grandes de IT están recortando nómina para financiar el altísimo costo del hardware de IA.
Oracle eliminó 30.000 posiciones para liberar hasta u$s10.000 millones anuales, mientras Amazon, Microsoft y Coinbase también ejecutaron reducciones de personal este año.
El problema central radica en que la monetización de las herramientas generativas aún no compensa el gasto en infraestructura, lo que obliga a las compañías a buscar liquidez inmediata en la nómina.
El mensaje de Meta a los inversores es claro: la apuesta por la inteligencia artificial no debe interpretarse como una pérdida de disciplina en costos. Zuckerberg busca demostrar que la compañía puede sostener márgenes mientras invierte en proyectos de largo plazo como Superintelligence Labs, su división dedicada a modelos avanzados de IA.
Los analistas advierten que el ajuste podría replicarse en otras tecnológicas, dado que el gasto de los "hyperscalers" empieza a presionar los flujos de caja libres