La Ley 27.802 de modernización laboral, sancionada en Argentina a principios de 2026, trae un cambio estructural en la forma en que las empresas gestionan sus contingencias laborales.
El nuevo régimen introduce el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que reemplaza la lógica de la indemnización como pasivo eventual por un esquema de aportes mensuales, el cual fue reglamentado oficialmente por el Gobierno este 1 de junio de 2026.
Qué es el Fondo de Asistencia Laboral y cómo cambian las indemnizaciones
La medida, que estará bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV), busca dar previsibilidad financiera a las compañías y, al mismo tiempo, generar un flujo institucional de largo plazo para el mercado de capitales.
Además, la reglamentación establece que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) será la entidad encargada de derivar las contribuciones al sistema.
El FAL, que se esperaba fuese implementado a partir del 1 de junio antes de su postergación, establece una contribución mensual obligatoria del 1% para grandes empresas y del 2,5% para MiPymes, calculada sobre las remuneraciones base SIPA.
Este aporte no implica un costo adicional, ya que se compensa con una reducción equivalente en las contribuciones patronales. De hecho, el sistema distribuye en el tiempo el impacto de las indemnizaciones laborales, permitiendo a las compañías planificar con mayor horizonte y reducir la volatilidad asociada a despidos o conflictos.
Un informe de Adcap Grupo Financiero describe que la implementación de este sistema marcaría un cambio estructural en el mercado de capitales argentino al reintroducir un actor que desapareció con la estatización de las AFJP en 2008: el inversor institucional de largo plazo.
Centros de análisis como IERAL advirtieron que este esquema podría desfinanciar la caja previsional, ya que los aportes que antes nutrían al SIPA se desvían hacia un fondo destinado exclusivamente a cubrir indemnizaciones laborales.
Enrique Basabe Picasso, Director de Legales & Compliance de Mills Capital Group, indica que el FAL no tiene naturaleza previsional ni pertenece al trabajador: "Es un fondo del empleador destinado exclusivamente a cubrir indemnizaciones laborales".
"Las contribuciones previstas se compensan con una reducción equivalente en contribuciones patronales. Cambia la lógica del sistema más que el nivel de carga", completa.
Ante la consulta de iProUP, Javier Adrogué, abogado especializado en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, sostiene que su impacto será más relevante en la reducción de la litigiosidad que en la generación de despidos.
Explica que no debería incentivar a las empresas a despedir trabajadores por el hecho de contar con un fondo para afrontar indemnizaciones y que lo determinante es la decisión de la compañía de mantener o no el vínculo laboral: "Si la empresa decidió que no puede mantenerse el vínculo, ese vínculo no continúa en el tiempo".
En ese sentido, precisa que lo que sí cambiará es la cantidad de despidos con causa que terminan judicializados, ya que muchas veces los empleadores recurren a esa figura para evitar el pago inmediato de indemnizaciones, aunque luego los tribunales no convaliden esas causales. "Con el FAL, ese mecanismo perdería sentido y se reduciría la conflictividad", argumenta.
Respecto al impacto en el sistema de seguridad social, Adrogué reconoce que habrá una reducción de ingresos, dado que las contribuciones que antes se destinaban a la seguridad social ahora se derivan al FAL. Sin embargo, cree que a largo plazo se impondrá la lógica.
"Al disminuir el costo laboral y transformarse en un gasto previsible, las empresas tendrán más incentivos para contratar en blanco. Esa mayor formalización, acompañada por crecimiento económico e inversión, debería equilibrar nuevamente los ingresos del sistema previsional", aclara el abogado.
El especialista también pone el foco en las contrataciones temporales, utilizadas en Argentina como "mecanismo para evitar el pago de indemnizaciones". Señala que, si las empresas comienzan a fondear recursos para cubrir despidos a través del FAL, "perderá sentido recurrir a contratos de duración determinada sin causa específica".
"Lo lógico sería que hubiera una reducción en la utilización de contratos temporales a medida que se reúnan recursos suficientes para atender el pago de las indemnizaciones", completa.
Fondo de Asistencia Laboral: cuántos millones generará al mercado de capitales argentino
En términos de gestión de capital para el mercado argentino, según la reglamentación vigente, los fideicomisos del FAL podrán colocarse en instrumentos de renta fija y variable que operan en la bolsa argentina.
Se trata de una decisión de vital importancia que deberán tomar las empresas, ya que tendrán que evaluar el nivel de riesgo de las carteras y en qué instrumentos invierten.
"Creemos que las empresas se van a inclinar más por instrumentos con cobertura por inflación (CER), es decir, fondos de cobertura", aseguran desde Adcap a iProUP.
Según la compañía, estos fondos podrían financiar proyectos de infraestructura y crédito hipotecario, además de aportar estabilidad en momentos de volatilidad.
En el corto plazo, la existencia de estos fondos permitiría al Tesoro emitir deuda más larga en pesos e incluso en dólares. Dado el vínculo de los salarios con la inflación, se espera que los instrumentos ajustados por CER sean los principales beneficiarios en la primera etapa.
Adcap estima que, si la regulación entra en vigor en julio de 2026, para mayo de 2027 los FAL alcanzarían en tamaño a los fondos CER y hacia fines de ese año representarían el 32% de los FCI de renta fija en pesos.
En ese sentido, destacó que la prioridad es preservar el capital destinado a indemnizaciones, garantizando que los trabajadores cuenten con respaldo financiero en caso de despidos.
Para Elena Alonso, economista y CEO de Emerald Capital, la clave para asegurar que el rendimiento de los fondos beneficie directamente la seguridad laboral está en la elección de los vehículos de inversión y en la diversificación de las carteras.
Alonso cree que las firmas podrán optar por fondos conservadores, como los comunes de inversión de renta fija, que ofrecen menor volatilidad y, por ende, menor riesgo. "Cuando se elige un fondo conservador, se asegura que no haya mucha volatilidad. Claramente, el riesgo y la rentabilidad van asociados: si es menos riesgoso y menos volátil, la rentabilidad es menor", detalla a iProUP.
Según Alonso, las empresas probablemente diversificarán sus aportes en distintos fondos, combinando renta fija y variable, de acuerdo a sus expectativas y la estructura de su planta laboral.
La economista subraya que el FAL también tendrá un impacto positivo en el mercado de capitales al inyectar liquidez adicional, lo que permitirá dinamizar la oferta y la demanda de instrumentos financieros.
Consultada sobre si el FAL podría convertirse en un nuevo actor institucional comparable a las AFJP en términos de volumen invertido, Alonso aclara que todo dependerá de la evolución del mercado, pero que su rol será significativo. En su visión, el FAL contribuirá al crecimiento del mercado y a la creación de nuevas oportunidades para emisores e inversores por igual.
La CEO de Emerald Capital anticipa que este nuevo flujo institucional impulsaría la emisión de obligaciones negociables, acciones, cheques y pagarés, con agentes de bolsa promoviendo la salida de empresas al mercado. "El inversor institucional va a estar ahí para comprar estos instrumentos", sintetiza.
Organizaciones como Mills Capital Asset Management presentaron una propuesta específica para la gestión profesional basada en tres atributos: independencia de criterio, gestión activa del riesgo y visión de largo plazo.
"El FAL introduce un cambio relevante en cómo pensamos el sistema laboral. Pasaríamos de un esquema inmovilizado a uno administrado, basado en la previsión y el ahorro, y con capacidad de generar valor", expresa Francisco López, director comercial de Mills Capital.
Por su parte, Basabe Picasso advierte que, para las empresas, "el impacto es positivo porque transforma un costo incierto en un esquema de previsión y planificación financiera".
"Antes esos fondos iban íntegramente al Estado. Ahora pasan a constituir un ahorro propio de cada empresa, administrado profesionalmente y con el objetivo específico de afrontar futuras contingencias laborales. Bien gestionado, ese ahorro puede convertirse en una herramienta de previsibilidad y confianza para el largo plazo", agrega.
El lanzamiento del FAL coincide con un momento de expansión para la industria de fondos comunes de inversión en Argentina. Al cierre de 2025, el sector acumuló cerca de $80 billones en activos bajo administración, consolidando dos años consecutivos de crecimiento.
Se estima que inyecte entre u$s1.500 y u$s2.200 millones anuales en el mercado de capitales argentino, destinado mayoritariamente a bonos y otros activos financieros.
Se espera que la ley entre en vigencia a partir del 1 de noviembre, pero su marco ya está definido. Para las empresas, el desafío pasa por comprender el impacto financiero, evaluar opciones de gestión y posicionarse antes de que la obligación entre en vigencia.