Las empresas de la región aceleran la adopción de inteligencia artificial (IA), pero se enfrentan a una barrera clave: el capital humano. La falta de perfiles capacitados y equipos preparados complica su implementación efectiva.

Un grupo de diez ejecutivos de tecnología y datos de compañías líderes expuso que el mayor desafío hoy se encuentra en la formación de las personas, sus capacidades y la manera en que están organizados los equipos.

El desafío no está en iniciar proyectos de inteligencia artificial, sino en mantener esas iniciativas en funcionamiento, llevarlas a escala y lograr que aporten resultados concretos al negocio. 

Un caso concreto es el de Farmacity. La empresa implementó un asistente conversacional que en solo 48 horas consumió u$s10.000 en tokens. El inconveniente estuvo en su gestión ya que no había un control claro sobre su uso. 

Esa experiencia refleja una problemática cada vez más extendida en el mundo corporativo: equipos que avanzan en la adopción de nuevas tecnologías sin contar aún con las herramientas adecuadas, procesos definidos ni el conocimiento técnico necesario para operarlas de forma eficiente. 

En muchos casos, la implementación avanza más rápido que la capacitación interna, algo que genera desajustes en la gestión, sobrecostos y decisiones que deben corregirse sobre la marcha.

Los nuevos desarios de la nueva era del empleo

Otro fenómeno común en la implementación de nuevos modelos inteligentes, son los proyectos pilotos que funcionan bien en pruebas, pero no logran escalar dentro de la organización.

Cuando esos proyectos no impactan en resultados concretos, pierden apoyo interno y quedan relegados, algo que afecta también la motivación de los equipos involucrados.

Frente a esto, algunas empresas empezaron a cambiar su enfoque laboral. En lugar de áreas técnicas aisladas, buscan perfiles que entiendan tanto de datos como del negocio. El objetivo es que los equipos:

Sin embargo, la transformación no es simple. Muchas organizaciones cuentan con tecnología avanzada, pero no tienen talento capacitado o estructuras adaptadas para aprovecharla.

Además, los procesos de contratación tradicionales no acompañan la velocidad que exige la IA, lo que genera una brecha entre lo que las empresas necesitan y lo que pueden incorporar.

En ese escenario, el desafío del empleo es central: formar, reorganizar y atraer talento capaz de trabajar con inteligencia artificial es la clave para que las empresas pasen de la prueba a resultados reales.

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