La aprobación de la Modernización Laboral en la Cámara Alta introdujo uno de los cambios más disruptivos para el bolsillo del trabajador: el banco de horas.
Este mecanismo habilita a que el excedente de jornada (aquello que supere las 8 horas diarias o 48 semanales) deje de abonarse con los tradicionales recargos del 50% o 100% para pasar a un sistema de "compensación".
Bajo este esquema, el empleador y el trabajador pueden acordar que esas horas en exceso se "almacenen" en un pozo individual para ser canjeadas por francos o jornadas reducidas en momentos de menor actividad.
Las 6 claves para entender el nuevo sistema
Para evitar abusos, la normativa establece límites precisos que todo empleado debe conocer antes de firmar cualquier acuerdo:
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La voluntariedad es ley: El ingreso al banco de horas debe ser pactado por escrito. No puede ser una imposición unilateral de la empresa, aunque también puede definirse vía convenio colectivo.
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Límite de 12 horas: La jornada diaria puede extenderse, pero nunca superar las 12 horas totales de trabajo.
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Descanso obligatorio: Se debe respetar a rajatabla el descanso mínimo de 12 horas entre que termina una jornada y empieza la siguiente.
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Control fehaciente: La empresa está obligada a llevar un registro transparente donde el trabajador pueda consultar cuántas horas tiene "a favor" para su goce.
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Impacto en el sueldo real: El punto más polémico es que, al compensarse con tiempo, el trabajador deja de percibir ese ingreso extra en pesos, lo que podría significar una reducción de sus ingresos mensuales si dependía de las horas adicionales para llegar a fin de mes.
Flexibilidad vs. Precarización: el debate que divide aguas
Desde los sectores industriales y las PyMEs defienden la medida como una herramienta de "previsibilidad de costos", especialmente en rubros estacionales como el turismo o la logística.
Por el contrario, los sindicatos advierten que la asimetría de poder podría forzar a los empleados a aceptar estos esquemas para conservar su puesto.
Al igual que el inversor que hoy mira con lupa el riesgo de los CEDEARs de Brasil ante la tasa SELIC, el trabajador argentino deberá analizar si el beneficio de tener más tiempo libre compensa la pérdida de ingresos en efectivo en un contexto de inflación persistente.