La reciente aprobación en la Cámara Alta del proyecto de Modernización Laboral ha puesto sobre la mesa una pregunta que inquieta a miles de trabajadores: ¿se dejan de pagar los adicionales por jornada extendida? La respuesta reside en el nuevo artículo 197 bis, que habilita la creación del banco de horas, un pozo individual donde el tiempo trabajado en exceso puede "almacenarse" para ser canjeado por descanso.

Hasta hoy, cualquier minuto por encima de las 8 horas diarias o 48 semanales debía abonarse con un recargo del 50% o 100%. Con la nueva normativa, empleadores y empleados podrán pactar voluntariamente que ese excedente sea compensado con francos o jornadas más cortas en momentos de menor actividad.

Las reglas del juego: cómo funciona el banco

El sistema no es automático ni obligatorio para todos los sectores por igual. Para que un trabajador ingrese al régimen de compensación, se deben cumplir ciertos requisitos legales:

Flexibilidad vs. ingresos: el eje del debate

Para las cámaras empresariales, esta medida otorga una previsibilidad de costos vital para sectores estacionales como el turismo o la logística, permitiendo adaptar la dotación a los picos de producción sin un costo financiero "asfixiante".

Sin embargo, desde los gremios y sectores críticos encienden alarmas. Al igual que el inversor que hoy analiza si Mercado Libre puede sostener su rentabilidad ante la competencia, los sindicatos temen una caída del salario real. Muchos trabajadores dependen de los adicionales por horas extra para llegar a fin de mes; con este esquema, el beneficio se percibiría en "tiempo libre" y no en billetes.

Otros cambios en la jornada

La reforma no se agota en el banco de horas. El texto con media sanción también incluye:

Con el debate trasladándose a Diputados, las oficinas de recursos humanos ya evalúan la velocidad de adaptación. La pregunta de fondo para el trabajador argentino ya no es solo cuánto vale su hora, sino si está dispuesto a cambiar ese dinero por más tiempo de descanso.

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