La industria cripto estadounidense consiguió por fin ser protagonista de una elección y lo logró del peor modo posible. A once días de los comicios legislativos del 3 de noviembre de 2026, el sector está gastando las cifras más altas de su historia política, pero sus propios avisos evitan por completo el tema, mientras los candidatos demócratas sí lo nombran en pantalla para asociarlo con la corrupción y con la compra de bancas en el Congreso.
La carrera más cara del país es la del Senado por Ohio, donde Sherrod Brown, ex presidente del Comité Bancario del Senado, busca volver a la cámara frente al republicano Jon Husted, el actual ocupante del escaño.
Brown denuncia que los grupos de criptomonedas y de centros de datos gastaron alrededor de u$s40 millones en su contra, en buena medida a través de Fairshake. Los registros oficiales dicen que es más.
Según las presentaciones ante la Comisión Federal Electoral del 15 de octubre de 2026, Defend American Jobs, un comité afiliado a Fairshake, declaró unos u$s46,6 millones en publicidad para apoyar a Husted y oponerse a Brown. A eso se suman cerca de u$s3 millones reportados esa misma semana por el Digital Freedom Fund, el comité creado por Tyler y Cameron Winklevoss, cofundadores de Gemini, que acumula más de u$s5,9 millones en compras de medios en ese estado. El total ronda los u$s52,5 millones.
El dato que ordena la magnitud es otro. En septiembre de 2026, Fairshake había anunciado que pensaba gastar u$s30 millones contra Brown. El monto ejecutado subió más del 50% respecto de ese plan. Y ya supera los u$s41 millones que el mismo comité volcó en Ohio en 2024, cuando apoyó a Bernie Moreno y contribuyó a sacar a Brown del Senado.
Brown enmarca la pelea en términos de clase. Sostiene que la elección enfrenta a los votantes comunes con los multimillonarios de la tecnología y que están tratando de comprar la banca de Husted. En una entrevista con el programa Pod Save America emitida el viernes anterior al 16 de octubre de 2026, lo dijo más corto: "Jon Husted es su pibe", y agregó que los comités "saben que lo voy a hacer rendir cuentas". La campaña de Husted no respondió a los pedidos de comentarios, y tampoco lo hizo Fairshake.
Los avisos evitan hablar de criptomonedas
Fairshake es el comité dominante de la industria, se financia principalmente con aportes de Coinbase, Ripple y a16z Crypto, ganó la mayoría de sus primarias de 2026 y respalda a decenas de legisladores en la elección general. En enero de 2026 declaró u$s193 millones en caja.
Con todo ese dinero, sus avisos no dicen una palabra sobre criptomonedas. Hablan de otros temas, y un vocero del comité se lo confirmó a CoinDesk.
No es un descuido, es un cálculo. Si el producto que defendés no vende votos, financiás al candidato y le pagás la campaña que sí vende votos. El problema es el espejo. Los avisos demócratas sí mencionan cripto, con nombre y apellido, y lo hacen para acusar.
Mark Warner, senador por Virginia que busca la reelección, tiene un aviso en el que acusa al presidente Donald Trump de enriquecerse en el cargo y enumera su patrimonio, un avión obsequiado por Qatar y cientos de millones de dólares obtenidos con una memecoin.
Oliver Gilbert, candidato a la Cámara de Representantes por Florida, contra quien Fairshake gastó cerca de u$s2 millones en un intento fallido durante la primaria, dice que Trump y los "estafadores" de las criptomonedas lo apuntaron, y promete proteger a los adultos mayores de las estafas con criptoactivos.
Juliana Stratton, candidata al Senado por Illinois y una de las derrotas más notorias de Fairshake en las primarias, describe en un video los millones que un comité cripto "respaldado por MAGA" gastó en avisos de ataque contra ella. Peggy Flanagan, candidata al Senado por Minnesota, destacó su fricción con el sector durante su propia primaria.
El resultado es que el único bando que pronuncia la palabra cripto en la campaña estadounidense es el que está en contra. La industria compró el espacio publicitario, pero perdió el relato.
La alineación llegó en el peor momento
El calendario político le jugó en contra al sector, y los números de opinión pública lo explican con bastante claridad.
Una encuesta de Fox News de octubre de 2026 encontró que la corrupción gubernamental es la principal preocupación de los votantes, con un 88% que se declaró al menos muy preocupado, por encima de la inflación, el precio de los combustibles y la salud. Es decir que el tema número uno del electorado es exactamente aquel con el que los avisos opositores están asociando a las criptomonedas.
Y los números del sector en ese terreno son incómodos. Según el Center for American Progress, los intereses cripto son los principales aportantes industriales de MAGA Inc., el comité de acción política de Trump, con cerca de u$s89 millones canalizados desde el sector. El mismo centro mantiene un rastreador que calcula las ganancias de Trump vinculadas a criptomonedas en alrededor de u$s2.400 millones.
Lo que se vota el 3 de noviembre
Para el lector argentino, esta elección estadounidense tiene consecuencias más directas de lo que parece, y vale explicar por qué.
El proyecto de estructura de mercado conocido como Clarity Act se trabó en el Senado en septiembre de 2026. El motivo fue preciso. Los demócratas exigieron reglas de ética estrictas que alcanzaran a los funcionarios, incluido el propio Trump, y la disposición de la Casa Blanca a aceptarlas se consideró insuficiente. Sus chances de avanzar este año son escasas.
Si Brown vuelve al Senado y recupera una posición de poder en el Comité Bancario, está en condiciones de frenar otra vez la legislación que la industria necesita. Y si los demócratas se quedan con la Cámara de Representantes y eventualmente con el Senado, el cronograma regulatorio completo entra en revisión.
Ese cronograma es el que importa acá. La Oficina del Contralor de la Moneda publicó el 21 de octubre de 2026 la primera regla final de la Ley GENIUS, con vigencia desde el 18 de enero de 2027. Pero las piezas que faltan son las decisivas para el mercado local, en particular la propuesta que el Departamento del Tesoro presentó en agosto de 2026 sobre el tratamiento de los emisores extranjeros, la categoría en la que entra Tether.
Y ahí está el punto práctico. Según el análisis de a16z Crypto publicado el 30 de agosto de 2026 con datos de Artemis, el 94% del volumen cripto denominado en pesos argentinos corresponde a stablecoins. Para el ahorrista que guarda sus dólares en USDT, la composición del Congreso estadounidense va a pesar más sobre sus reglas de juego que cualquier análisis técnico de precio.