Puntos importantes
Los inversores también siguieron la evolución de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y las señales de moderación de las tensiones geopolíticas, explicó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, en un informe al que accedió iProUP
El Dow Jones Industrial Average subió 1,02% y cerró en 52.495,88 puntos, impulsado por el desempeño de empresas industriales, financieras y sanitarias.
El S&P 500 avanzó un 0,28%, hasta las 7.712,57 unidades, mientras que el Nasdaq Composite retrocedió un 0,02% y finalizó en 26.424,82 puntos.
Las variaciones reflejaron una recuperación respecto del inicio de la rueda, cuando las preocupaciones por el petróleo y las acciones tecnológicas presionaron sobre los principales índices. La mejora de los balances trimestrales ayudó a sostener las compras, aunque los inversores mantuvieron la cautela frente a las elevadas valoraciones de las compañías vinculadas con la IA.
La jornada también mostró una rotación hacia sectores defensivos y empresas con resultados concretos que respaldaran sus cotizaciones. Las acciones de salud, junto con las industriales y algunas compañías financieras, compensaron parte de la debilidad de los grandes nombres tecnológicos.
3M y General Motors: los balances que movieron al Dow Jones
Entre los movimientos corporativos más relevantes se destacó 3M, cuyas acciones avanzaron más de 5% luego que la compañía elevara sus previsiones anuales de ganancias y comunicara una ampliación de su asociación comercial con Amazon, vinculada con infraestructura para centros de datos.
La mejora de las perspectivas reforzó el interés por el fabricante industrial y lo convirtió en uno de los principales impulsores del Dow Jones.
El mercado valoró tanto las proyecciones de beneficios como las oportunidades comerciales relacionadas con el crecimiento de la infraestructura tecnológica.
En sentido contrario, General Motors registró una fuerte caída después de presentar perspectivas anuales que generaron preocupación entre los inversores.
Aunque la automotriz informó resultados trimestrales sólidos, las presiones de costos y las señales de debilidad en algunas áreas de su negocio llevaron al mercado a revisar sus expectativas.
La reacción evidenció que los inversores no se concentran únicamente en las ganancias del último trimestre, sino también en las previsiones para los próximos meses. En una temporada de balances exigente, las compañías que no convencen con sus proyecciones pueden sufrir castigos incluso cuando algunos indicadores superan las estimaciones.
Por qué creció la cautela sobre las acciones tecnológicas
El sector tecnológico volvió a mostrar señales de fragilidad después de una recuperación registrada en la rueda anterior.
Las caídas de empresas vinculadas con los semiconductores y la infraestructura de IA reflejaron las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento bursátil impulsado por esta tecnología.
Los inversores también observaron el desempeño de las empresas asiáticas del sector, donde el mal debut de la firma surcoreana Elice Group y las pérdidas de fabricantes de chips alimentaron la cautela. La presión se extendió a algunas acciones estadounidenses relacionadas con centros de datos y equipamiento para IA.
El principal interrogante pasa por la capacidad de las compañías tecnológicas para convertir sus inversiones en ingresos y ganancias sostenibles.
La expansión de los centros de datos y la demanda de capacidad de procesamiento requieren desembolsos elevados, algo que aumenta las exigencias sobre los resultados futuros.
Por tal motivo, los próximos balances de las grandes tecnológicas serán determinantes para evaluar si las cotizaciones actuales tienen respaldo en sus fundamentos. Esta incertidumbre contribuye a explicar por qué el Nasdaq quedó rezagado frente al Dow Jones, pese a la mejora general de la bolsa neoyorquina.
Netflix y SpaceX: expectativa por los resultados trimestrales
La atención de los inversores también se concentró en los balances de Netflix y SpaceX, previstos para después del cierre del mercado.
En el caso de Netflix, los analistas siguieron de cerca la evolución de los ingresos, el crecimiento del negocio publicitario y las perspectivas para el último trimestre del año.
La plataforma llegó a la presentación en un contexto de preocupación por la desaceleración de algunos indicadores y los cambios recientes en su estructura ejecutiva. Las proyecciones de la compañía serán clave para determinar si puede recuperar la confianza del mercado.
Para SpaceX, el foco estuvo puesto en la evolución de sus negocios de conectividad, operaciones espaciales e IA.
La empresa debía demostrar que la expansión de sus actividades puede sostener un crecimiento rentable, en medio de inversiones cada vez mayores en infraestructura tecnológica.
Los resultados del trimestre anterior mostraron un incremento significativo de los ingresos, aunque también un elevado nivel de desembolsos.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán moderaron la presión del petróleo
El petróleo volvió a ser uno de los factores centrales de la rueda. Los precios internacionales retrocedieron después de que trascendieran versiones sobre una nueva propuesta de mediación entre Estados Unidos e Irán, con participación de Qatar y Pakistán.
Según los reportes, las conversaciones buscarían avanzar en un acuerdo que incluya la liberación de fondos iraníes congelados a cambio de compromisos relacionados con inspecciones nucleares.
La posibilidad de reducir las tensiones contribuyó a moderar las preocupaciones por las interrupciones del suministro energético.
Sin embargo, la incertidumbre geopolítica no desapareció. Las advertencias de Teherán sobre el estrecho de Ormuz y los ataques de los rebeldes hutíes contra embarcaciones en la zona del mar Rojo y Bab el-Mandeb mantuvieron en alerta al mercado.
En ese contexto, el Brent cerró cerca de los u$s108,69 por barril, mientras que el crudo estadounidense WTI se ubicó en torno a los u$s99,58.
La baja del petróleo alivió parcialmente la presión sobre las expectativas de inflación y contribuyó a la recuperación de las acciones durante la sesión.
Bonos del Tesoro e inflación: la otra gran referencia para Wall Street
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense también influyeron sobre el ánimo de los inversores.
El retorno del título a diez años descendió hacia el 5,1%, algo que redujo parte de la presión sobre las valuaciones de los activos financieros.
Las tasas elevadas suelen afectar especialmente a las compañías tecnológicas cuyas cotizaciones dependen de beneficios esperados a largo plazo. Por tal motivo, cualquier movimiento de los rendimientos puede generar cambios en la demanda de acciones de crecimiento.
Los datos del mercado inmobiliario estadounidense –por otro lado– mostraron señales de debilidad, con descensos en las viviendas iniciadas y los permisos de construcción durante septiembre.
Las ventas pendientes de viviendas marcaron un registro bajo, en un contexto de costos hipotecarios elevados. Estas cifras alimentaron las dudas sobre la fortaleza de algunos segmentos de la economía, aunque también reforzaron la expectativa de que las condiciones financieras podrían dejar de endurecerse.
Los inversores continuarán atentos a los próximos indicadores para evaluar la trayectoria de la inflación y las decisiones de la Reserva Federal.