Detectar un problema real, conocer a fondo al usuario, validar antes de invertir, tener criterio de producto y ganar confianza y visibilidad son los cinco factores que permiten diferenciar actualmente en la Argentina a una startup con chances de crecimiento.
La inteligencia artificial (IA), las herramientas no-code y el vibe coding bajaron las barreras para construir, por lo que desarrollar tecnología dejó de ser una ventaja competitiva por sí sola.
Así lo expresaron expertos de Paisanos, empresa de tecnología y creatividad, y Fardo, especializada en AI Answer Intelligence.
A esos factores se suman una estructura sólida para escalar y el acceso a comunidad, referentes y capital.
Los especialistas detallarán estos factores durante el Tandil Tech Week, evento que reunirá al ecosistema entre el 14 y 15 de octubre, próximos.
La pregunta de fondo es qué diferencia a un proyecto cuando construir es más fácil que nunca.
Por qué construir ya no alcanza: la IA cambió la pregunta
Un prototipo que antes requería capital, equipo y meses de trabajo hoy puede estar listo en días.
El vibe coding permite crear software indicándole a una IA, en lenguaje natural, qué se quiere construir.
Las herramientas no-code, por su parte, habilitan desarrollar aplicaciones sin escribir código.
Para Paisanos, la pregunta pasó de "¿cómo lo construyo?" a "¿lo tengo que construir?".
Programar dejó de ser el cuello de botella y hoy pesan más el criterio para detectar un problema, hablar con usuarios, priorizar y medir.
Dos o tres personas pueden llegar a un MVP en semanas, algo que antes requería grupos mucho mayores.
La IA baja las barreras, pero no reemplaza el criterio
Para Fardo, la IA redujo el costo de probar y equivocarse. Una persona que no programa puede crear una landing page, una app sencilla o un panel interno y mostrarlos a potenciales usuarios antes de invertir. Pero más herramientas no garantizan mejores productos.
La facilidad para crear multiplica propuestas similares y hace que la velocidad deje de diferenciar.
Según Fardo, la IA amplifica lo que ya hay: ayuda a resolver mejor un problema bien entendido y a equivocarse más rápido si no se lo entiende. En sus palabras, la IA bajó el costo de construir, pero subió "la exigencia de ser relevante". Fardo ubica la diferencia en tres aspectos:
- El primero es conocer en profundidad un problema o una industria
- El segundo es tener criterio para decidir qué no construir, qué priorizar y cuándo un producto está realmente listo
- El tercero es generar confianza y distribución. Cada vez más personas consultan modelos de IA para elegir herramientas, productos o marcas. Por eso una startup debe conseguir ser encontrada, comprendida y, eventualmente, recomendada
Para Paisanos, negocio, producto y diseño deben pensarse en conjunto desde el comienzo. Uno de los errores más frecuentes es enamorarse de una solución antes de comprender el problema. Eso lleva a construir durante meses algo que nadie pidió y a validar recién cuando cambiar de rumbo es costoso.
El diseño tampoco debería ser una capa final, sino parte de cómo el producto resuelve una necesidad. Paisanos aclara que no hace falta una idea única, sino comprender un problema mejor que otros y ejecutarlo bien. Levantar inversión no debería ser un fin en sí mismo, sino un medio para desarrollar algo que las personas usen y valoren.
Estándares globales y estructura para escalar desde la Argentina
Competir en mercados regionales o globales exige, según ambas empresas, estándares de calidad globales desde el inicio. Requiere procesos sólidos de producto, capacidad de medir, iterar y escuchar al usuario, una marca clara y criterios de seguridad y escalabilidad desde el diseño.
Tampoco hace falta instalarse en Buenos Aires o en el exterior para crear una compañía tecnológica.
La volatilidad del contexto y el acceso al capital siguen siendo obstáculos para las startups argentinas y latinoamericanas. Paisanos identifica otra dificultad interna: pasar de un producto que funciona a uno capaz de escalar. Muchas compañías quedan en ese punto por crecer sin procesos, sin foco en producto o sin comprender a sus usuarios.
El desafío del ecosistema argentino es conectar capacidades que ya existen. Para Paisanos, hacen falta comunidad, referentes y acceso a capital, mentores y potenciales socios. Estos tres elementos permiten que más talento se convierta en proyectos propios.
Tandil es un ejemplo: cuenta con la UNICEN, un polo informático con más de 50 empresas nucleadas en la CEPIT y unas 2.000 personas en el sector IT.
Buena parte desarrolla soluciones para compañías nacionales e internacionales, pero ese conocimiento está distribuido entre distintas organizaciones. Para Paisanos, el talento ya está y lo que falta es conectarlo.
Tandil Tech Week: dos jornadas para conectar el ecosistema
Ese diagnóstico es el marco del Tandil Tech Week, que reunirá en dos jornadas a fundadores, desarrolladores, estudiantes, inversores y referentes.
Se realizará el 14 y 15 de octubre de 2026 y es la primera edición local. Participan Paisanos y Fardo junto con Picante, Relaw, HackTandil y Geonossis.
Habrá una hackathon de ciberseguridad en el campus de la UNICEN, con el Hacking Day el 14 de octubre, y una jornada dedicada a startups, producto, IA, marketing e inversión. El evento cuenta con el apoyo de Grupo Rotonda y se enmarca en la iniciativa TANDIL 2050.
Para Paisanos, en una startup esos temas no se separan: una idea que no se puede proteger no escala, un producto que nadie conoce no crece y una inversión sin producto sólido detrás dura poco.
La tecnología permite hoy construir más rápido, con equipos más chicos y menos recursos.
Esa democratización vuelve más valiosas las capacidades que no se automatizan. Entre ellas están entender un problema, elegir qué vale la pena construir, desarrollar un producto que pueda crecer y lograr que encuentre su mercado.