La suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense –que volvieron a tocar máximos de varios años–; la firmeza en los precios del petróleo ante la falta de un acuerdo diplomático definitivo en el Golfo Pérsico; y un freno transitorio en el sector de la inteligencia artificial (IA), tras la pausa en el entrenamiento de nuevos modelos anunciada por OpenAI fueron los tres factores que explican el retroceso que padecieron las bolsas de Nueva York este lunes 28 de septiembre.
"Esta combinación de presiones financieras y tecnológicas golpeó especialmente a las acciones de crecimiento, más sensibles a las tasas de interés", explicó Por Mauricio Villacorta, Estratega de Inversión de IOL, en un informe al que accedió iProUP.
En la plaza financiera local, los activos argentinos profundizaron la tendencia bajista y aceleraron su deterioro.
La baja en los títulos soberanos hard dollar empujó al indicador de Riesgo País de JP Morgan a ubicarse cerca de los 640 puntos básicos, su valor más alto en lo que va de 2026.
En renta variable, el índice S&P Merval cayó 3,3% en pesos, arrastrado por el clima externo y las dudas locales.
Cómo cerraron los principales índices de Wall Street
Los selectivos de la Bolsa de Nueva York cerraron la jornada con caídas generalizadas en los tres principales índices.
El Nasdaq Composite encabezó los retrocesos con una baja de 0,92%, afectado especialmente por la incertidumbre en torno al sector de la IA.
El S&P 500 cedió 0,76%, mientras que el Dow Jones Industrial retrocedió 0,67%.
El comportamiento parejo entre los tres índices refleja un clima de cautela generalizada, más que una presión concentrada en un sector puntual.
"La magnitud de las caídas confirma que el mercado ingresó a la semana con un tono defensivo, a la espera de definiciones sobre tasas y actividad económica", agregó Villacorta.
Por qué los bonos del Tesoro estuvieron en máximos desde 2007 y la FED volvió al centro de la escena
El principal factor de presión sobre Wall Street estuvo en la renta fija estadounidense.
El rendimiento del bono a 10 años subió a 5,243%, su nivel más alto desde junio de 2007, mientras que el bono a 30 años se ubicó en 5,560%.
La resiliencia de la economía estadounidense, sumada al temor a un impacto inflacionario derivado de los precios de la energía, reforzó las expectativas de que la FED disponga una nueva suba de tasas en octubre.
Según el CME FedWatch, la probabilidad de ese movimiento ya se ubica en 65%.
Este escenario de tasas más altas por más tiempo encareció el costo de financiamiento para las empresas y presionó especialmente a los sectores de mayor crecimiento.
El mercado interpretó la firmeza de los rendimientos como una señal de que la Fed mantendrá una postura restrictiva pese a las señales de desaceleración en otros indicadores.
OpenAI pausa entrenamientos y sacude al sector de IA
Las acciones tecnológicas sintieron una presión adicional después de que OpenAI anunciara una pausa en el entrenamiento de sus últimos modelos.
La compañía tomó la decisión para implementar mayores medidas de seguridad, tras detectar comportamientos imprevistos en sus agentes autónomos.
La noticia generó cautela entre los inversores del sector de la IA, uno de los principales motores de las subas bursátiles del último año.
Pese a este clima adverso, Nvidia logró desmarcarse de la tendencia negativa y subió 1,68% en la jornada.
El impulso de la compañía se explica por el anuncio de un histórico programa de recompra de acciones por u$s150.000 millones.
Este contraste muestra que, incluso en un día de cautela para la IA, el mercado sigue premiando a las compañías con balances más sólidos.
Irán, el Estrecho de Ormuz y la firmeza del petróleo
La tensión geopolítica en torno a Irán también incidió sobre el ánimo del mercado. Washington rechazó inicialmente las propuestas de Teherán para desbloquear el Estrecho de Ormuz, una de las principales vías de exportación de petróleo del mundo.
Sin embargo, reportes de prensa que señalaron que Donald Trump evaluaría flexibilizar las sanciones a cambio de avances en el programa nuclear iraní ayudaron a recortar las alzas iniciales del crudo.
Pese a esa moderación, las cotizaciones se mantuvieron firmes: el barril de petróleo Brent avanzó 0,81% y cerró en u$s105,53, mientras que el WTI de Texas se ubicó en torno a los u$s92,67.
Mediaciones a través de Qatar y reportes de posibles alivios arancelarios redujeron parte de la prima de riesgo intradiaria, aunque los temores sobre la oferta física continúan elevados.
Los envíos a través de la principal vía marítima de exportación global siguen restringidos, lo que mantiene latente el riesgo de nuevas subas en el corto plazo.