Puntos importantes
S&P Global anunció un acuerdo para adquirir OpenZeppelin, la firma que audita el código detrás de la mayoría de las stablecoins y los fondos tokenizados más grandes del mundo, en su segundo movimiento cripto en apenas tres días. Ninguna de las dos empresas reveló el monto de la operación, que todavía está sujeta a las condiciones habituales de cierre.
La compra marca un cambio de foco para la calificadora: hasta ahora evaluaba balances, activos y contrapartes, pero nunca el software que ejecuta esas operaciones en la blockchain.
Un protocolo puede tener reservas sólidas y buen perfil crediticio y aun así fallar por un error en sus contratos inteligentes, así que S&P apuesta a que bancos y gestoras necesitarán formas estandarizadas de medir ese riesgo técnico antes de operar productos onchain a gran escala.
Qué gana S&P con el control del código
OpenZeppelin fue fundada en 2015 y su biblioteca de código abierto respalda contratos por los que circularon más de u$s37 billones a lo largo del tiempo, una cifra que mide el valor transferido y no activos bajo su administración.
La compañía completó más de 900 auditorías de seguridad y detectó más de 10.000 vulnerabilidades antes de que ese código llegara a producción.
OpenZeppelin seguirá operando como unidad propia bajo su marca. Su cofundador y CEO, Demian Brener, continuará al frente del negocio y pasará a reportarle a Yann Le Pallec, presidente de S&P Global Ratings.
"Nuestra estrategia de activos digitales se centra en llevar datos confiables, parámetros de referencia y evaluación de riesgo transparente a los mercados a medida que se mueven a la cadena", señaló Le Pallec sobre el acuerdo.
Una apuesta que S&P venía construyendo hace más de un año
La operación no aparece de la nada. S&P ya había emitido la primera calificación crediticia de un protocolo DeFi, Sky, a la que le puso nota "B", y desarrolló evaluaciones de estabilidad para stablecoins. En marzo tokenizó el índice S&P 500 junto con Centrifuge y después armó un índice híbrido que combina acciones y criptoactivos.
El lunes previo a la compra de OpenZeppelin, S&P había liderado la ampliación de la Serie B de la firma de datos cripto Kaiko por u$s110 millones, junto con BNP Paribas, Nasdaq Ventures, Coinbase Ventures y Royal Bank of Canada.
Días antes, S&P Dow Jones Indices y Kaiko habían lanzado una familia de índices de activos digitales de marca conjunta. Con OpenZeppelin, la calificadora suma la última pieza que le faltaba: no solo medir el precio y la estabilidad de un activo tokenizado, sino también la solidez del código que lo sostiene.
Auditar el código no elimina el riesgo de un hackeo
Que un protocolo haya pasado una auditoría no garantiza que esté a salvo. Según un informe de CoinGecko sobre seguridad cripto, de los 245 incidentes documentados entre enero de 2025 y julio de 2026, 147 involucraron protocolos previamente auditados, que concentraron el 88,44% de los u$s3.630 millones robados en ese período.
Solo alrededor del 11% de esos ataques explotó fallas que la auditoría original cubría; el resto se originó en infraestructura externa, actualizaciones de código posteriores a la revisión o ataques a los mecanismos de gobernanza.
Ese dato pone en perspectiva el negocio que S&P busca ampliar: certificar el código reduce parte del riesgo, pero no lo elimina, algo que las instituciones financieras que evalúan entrar a mercados onchain deberán seguir teniendo en cuenta.
S&P no espera que la adquisición tenga un impacto material en sus resultados financieros. Los asesores de la operación fueron:
- Jefferies actuó como asesor financiero de la calificadora
- Clifford Chance como su asesor legal
- FT Partners representó a OpenZeppelin en el área financiera
- Cooley representó a OpenZeppelin en el área legal