Que la inflación "es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo", que las condiciones financieras vigentes todavía no son suficientemente restrictivas, que el comité no tiene certeza de que los precios se estén moviendo hacia la meta del 2% con la velocidad necesaria, y que la suba de precios representa un riesgo severo para los sectores que no poseen activos financieros fueron las cuatro advertencias centrales de Kevin Warsh que terminaron dando vuelta la rueda en Wall Street.
Las bolsas de Nueva York recortaron las ganancias iniciales y finalizaron la rueda de este miércoles en terreno negativo, luego de que el mensaje del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, contrarrestara el alivio momentáneo que había generado la decisión de tasas.
El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) votó por unanimidad incrementar la tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta la zona de 3,75%–4,00%, en lo que representa la primera suba desde julio de 2023.
La decisión estuvo acompañada por un Dot Plot que anticipa al menos un incremento adicional para 2026, con una mediana de 4,1%.
La volatilidad se aceleró durante la conferencia de prensa, cuando Warsh enfatizó que las condiciones financieras vigentes no resultaban suficientemente restrictivas para contener la suba de precios.
Como consecuencia, el tramo largo de la renta fija estadounidense retomó las ventas, llevando la tasa a 10 años nuevamente por encima de la barrera del 5,00%. El Dow Jones llegó a perder más de 400 puntos durante las operaciones de la tarde tras el movimiento del banco central.
Cuáles fueron los tres factores que justificaron la decisión unánime
Durante su exposición, Warsh señaló tres factores convergentes que impulsaron el voto unánime del comité: un mercado laboral robusto, una inflación todavía por encima del objetivo y el conflicto en curso en Medio Oriente.
El presidente de la Fed remarcó que el organismo necesitaba estar seguro de que la inflación subyacente se está moviendo hacia la meta con claridad y a una velocidad suficiente, y agregó que "este estándar no se ha cumplido".
El contexto le daba pocas alternativas: la inflación de Estados Unidos volvió a ubicarse en 3,4% interanual en agosto, la misma cifra que en julio, sin mostrar señales de moderación.
Más aún, el índice de precios lleva cinco años consecutivos por encima del objetivo de 2% que fija la propia Reserva Federal.
La energía fue el principal impulsor del dato, con un salto interanual del 16,3%, vinculado directamente al alza del petróleo por el conflicto con Irán.
Warsh también descartó que la estabilidad de precios y el nivel de empleo operen de forma opuesta en el mediano plazo, un argumento clave para justificar el endurecimiento monetario.
Un Dot Plot más duro y el bono a 10 años sobre el 5%
Además del ajuste de 25 puntos básicos, el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) mostró que 12 de los 19 miembros del comité ven al menos un aumento adicional de tasas este año.
La proyección para que la inflación Core PCE retorne al objetivo de 2% se postergó de 2028 a 2029, un dato que refleja el escenario más desafiante que anticipa el propio organismo.
En materia de rendimientos, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años revirtió la baja matutina y subió 1,6 puntos básicos para ubicarse en 5,012%, mientras que la tasa a 2 años trepó al 4,719%.
Pese a la dureza del mensaje, Warsh se negó a comprometerse con una trayectoria futura de subas y se limitó a señalar que la política se decidirá "reunión por reunión, según los datos".
Esta postura contrasta abiertamente con la posición de la Casa Blanca: el presidente Donald Trump volvió a reclamar días atrás que Estados Unidos debería pagar las tasas más bajas del mundo.
La tensión entre el banco central y el Ejecutivo repite un pulso similar al que Trump ya había mantenido con Jerome Powell, antecesor de Warsh en el cargo.
Los índices cerraron en rojo pese al repunte de los semiconductores
Los principales selectivos de Wall Street revirtieron subas intradiarias de hasta 0,9% para cerrar la sesión en terreno negativo, golpeados por la firmeza del mensaje de la Fed.
El Dow Jones encabezó las caídas con un retroceso de 1,21%, seguido por el S&P 500, que cedió 0,40%, y el Nasdaq Composite, que retrocedió apenas 0,01%.
En el plano corporativo, y a pesar del debate sobre seguridad regulatoria impulsado por referentes de la IA como Anthropic y OpenAI, el sector de semiconductores mostró resistencia.
Intel saltó 4,03% tras reportes de negociaciones con SK Hynix para la producción de chips en Estados Unidos, mientras que Nvidia rebotó 0,82% en la jornada.
Esta selectividad tecnológica permitió que el Nasdaq amortiguara buena parte del impacto que sí golpeó de lleno a los componentes industriales del Dow.
El contraste entre ambos índices reflejó que el castigo del mercado se concentró en los sectores más sensibles al costo del financiamiento.
El petróleo hace una tregua tras el rally de la semana
Luego de registrar avances semanales superiores al 6%, los precios del crudo interrumpieron su racha alcista durante la sesión del miércoles 16 de septiembre.
La cotización moderó las subas después de que el Instituto Americano del Petróleo (API) reportara un incremento inesperado de 7,14 millones de barriles en las reservas de los Estados Unidos.
Adicionalmente, reportes de Reuters indicaron que Arabia Saudita comenzó a ofrecer cargas adicionales a refinadores asiáticos mediante transferencias buque a buque frente a Omán, buscando mitigar los daños sufridos en el East-West Pipeline.
El barril de petróleo Brent cedió 2,91% y cotizó en u$s105,26, mientras que el WTI de Texas cayó 3,52% y finalizó en u$s101,89.
Pese a este retroceso puntual, los precios se mantienen en niveles históricamente elevados, que siguen alimentando las presiones inflacionarias sobre la economía global.
El precio promedio del diésel en Estados Unidos había alcanzado un récord de u$s6,27 por galón el día previo a la decisión de la FED.