Preocupación por el boom de hackeos cripto a grandes empresas y agentes gubernamentales

El factor común de los ataques fue la combinación de errores humanos, sistemas heredados, ingeniería social y fallas en las cadenas de suministro
Por B.D.
Economía Digital
15.09.2026 • 16:45hs • Economía Digital

Puntos importantes

Los principales ciberataques de 2026 revelaron serias vulnerabilidades digitales, causando interrupciones operativas y pérdidas económicas.

Afectaron al Seguro Social de EE. UU., sistemas de agua, Liquid Network y miles de cuentas de Instagram, implicando a actores diversos.

Patrones comunes incluyen credenciales antiguas, ingeniería social y IA como nueva superficie de ataque, con graves riesgos de fraude.

Los principales hackeos demostraron en este 2026 que una vulnerabilidad digital puede traducirse en interrupciones operativas, pérdidas económicas, exposición de información personal e incluso problemas para servicios considerados esenciales.

Un recuento elaborado por TechCrunch, reunió algunos de los ataques y filtraciones más relevantes del año y la lista incluye presuntas exposiciones de bases de datos gubernamentales, ataques contra sistemas de agua, secuestro de cuentas, filtraciones masivas de documentos de identidad y operaciones dirigidas contra proveedores de software.

Más que una técnica dominante, los episodios revelan un patrón que preocupa, ya que vincula las credenciales antiguas que permanecen activas, controles de identidad insuficientes, empleados engañados mediante ingeniería social, proveedores externos que amplían la superficie de ataque y operaciones vinculadas, en algunos casos, a conflictos geopolíticos.

Uno de los casos que generó mayor preocupación estuvo relacionado con la Administración del Seguro Social de Estados Unidos, donde más de un año después de la intervención del Departamento de Eficiencia Gubernamental, conocido como DOGE, persisten interrogantes sobre el manejo de información sensible.

Un denunciante afirmó que una copia de una base de datos crucial había sido cargada en un servidor vulnerable perteneciente a un tercero, y la denuncia, sin embargo, no demuestra por sí sola que la información haya sido expuesta públicamente ni permite establecer de manera definitiva el alcance de una eventual filtración.

Según los reportes sobre el caso, la base presuntamente contenía números de Seguro Social y otros datos personales correspondientes a cientos de millones de estadounidenses.

Cuáles fueron los ataques más fuertes de 2026

De confirmarse una exposición de semejante magnitud, la información podría ser utilizada para fraude, suplantación de identidad, extorsión y ataques dirigidos.

También surgieron reportes sobre el interés de DOGE en información vinculada con posibles casos de fraude electoral, aunque ese objetivo, no obstante, no constituye evidencia de que los datos hayan sido utilizados de manera indebida.

El recuento de TechCrunch incluyó incidentes atribuidos o parcialmente atribuidos a actores vinculados con Rusia contra sistemas energéticos y otras instalaciones europeas.

En estos casos, resultó fundamental distinguir entre atribuciones preliminares, evaluaciones de inteligencia y hechos confirmados públicamente.

En Estados Unidos, la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) confirmó que durante julio hackers atacaron más de un centenar de sistemas de agua.

Algunos incidentes permitieron modificar controladores lógicos programables y afectar procesos vinculados con apagados y alarmas.

Distintos especialistas consideraron plausible la participación de actores iraníes en algunos de estos episodios, aunque esa hipótesis no debe extenderse automáticamente a todos los ataques registrados contra instalaciones de agua.

Por otro lado, se debe recordar el reciente ataque cripto a Liquid Network donde un grupo de hackers de "sombrero blanco" descubrió una vulnerabilidad en la red, robó 4.000 BTC, devolvieron unos 3.400 BTC, y todavía tiene cautivos unos  598,49 BTC restantes.

La vulnerabilidad del factor humano

Uno de los casos más ilustrativos fue el de Klue, donde una credencial antigua se convirtió en la puerta de entrada para una operación de extorsión.

De acuerdo con los reportes disponibles, el grupo conocido como Icarus utilizó una credencial emitida en 2022 durante una prueba piloto, donde la intrusión afectó a Klue y pudo comprometer información perteneciente a clientes y proveedores conectados a sus sistemas.

Entre las organizaciones mencionadas en la cobertura figuraron Jamf, HackerOne y LastPass, donde también se informó sobre la exposición de credenciales de servicios en la nube pertenecientes a algunos clientes.

Klue comunicó posteriormente que había alcanzado un acuerdo para evitar la publicación de la información robada, aunque ese anuncio, no permitió concluir por sí mismo que haya existido un pago de rescate.

El episodio dejó una lección conocida pero todavía vigente, donde una credencial que ya no debería estar activa puede convertirse, años después, en una vía de acceso a sistemas críticos.

La inteligencia artificial se convirtió en una nueva superficie de ataque

Otro incidente puso el foco sobre los sistemas de atención al cliente impulsados por inteligencia artificial, ya que miles de cuentas de Instagram fueron secuestradas mediante el abuso de un sistema de soporte de Meta que incluía un chatbot. 

Los atacantes se hicieron pasar por usuarios cuyas cuentas habían sido bloqueadas y solicitaron códigos para restablecer contraseñas, dirigiéndolos hacia direcciones de correo controladas por ellos.

Meta confirmó el incidente y señaló que había corregido la vulnerabilidad. Los reportes situaron el impacto en miles o incluso decenas de miles de cuentas.

El caso resulta significativo porque no necesariamente requirió una herramienta de ataque extraordinariamente sofisticada, ya que el problema estuvo relacionado con la forma en que el sistema verificaba la identidad de quien solicitaba asistencia.

Este caso es particularmente relevante en un momento en que las empresas incorporan asistentes automatizados a procesos que tradicionalmente estaban protegidos por controles humanos, como recuperación de cuentas, soporte técnico, autenticación y gestión de información sensible.

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