Puntos importantes
El Pasaporte Regulatorio LATAM es una iniciativa en estudio que busca crear un marco común entre distintos países de la región para que un activo digital tokenizado bajo las normas de un país pueda operar y acceder a inversores de otro sin enfrentar nuevas barreras regulatorias.
Forma parte de ZCRW3 LATAM, una declaración conjunta firmada por referentes de ocho países que apunta a acercar posiciones en materia de tokenización, Web3 e inteligencia artificial, sin crear un organismo supranacional ni quitarles a los Estados su capacidad de regular.
Tokenizar una acción, una obligación negociable o un activo del mundo real es cada vez más posible en América Latina. Pero hay un problema que la tecnología, por sí sola, no puede resolver: las fronteras regulatorias entre los distintos países de la región.
¿Qué ocurre cuando un activo estructurado y tokenizado bajo las normas de un país quiere acceder a inversores o mercados de otro? Esa pregunta está detrás del nacimiento de ZCRW3 LATAM (Zona Común Regulatoria Web3 para Latinoamérica y el Caribe), una iniciativa presentada en Buenos Aires por representantes de:
- Argentina
- Brasil
- Chile
- Colombia
- Panamá
- Paraguay
- Uruguay
- El Salvador
La declaración fue suscripta por referentes regulatorios de cada uno de estos ocho países, entre ellos Néstor Kreimer, Ana Elisa de Iparraguirre y Alejandro González Rossi por la Argentina.
El objetivo central de esta iniciativa es sentar las bases de un diálogo regional que hasta ahora no existía de forma estructurada entre los reguladores de la región.
Cuál es el problema de la fragmentación regulatoria
La tecnología permite representar digitalmente activos y derechos, y facilita nuevas formas de emisión, negociación y transferencia de instrumentos financieros.
Sin embargo, para que ese mercado pueda adquirir una verdadera escala regional, hace falta algo más: que los marcos jurídicos de cada país puedan dialogar entre sí.
La Declaración de Buenos Aires identifica precisamente a la fragmentación regulatoria como uno de los principales obstáculos para el desarrollo del mercado de activos digitales en la región.
Entre sus posibles consecuencias, el documento señala mayores costos de transacción, fragmentación de la liquidez y barreras concretas para el financiamiento regional.
Este diagnóstico no es menor, considerando que cada país de la región legisla a un ritmo distinto y con criterios propios en materia de criptoactivos y tokenización.
La falta de un lenguaje común entre reguladores termina, en la práctica, limitando el potencial de un mercado que crece a gran velocidad en toda la región.
Qué es y qué busca el Pasaporte Regulatorio LATAM
Entre los objetivos de ZCRW3 LATAM aparece una idea ambiciosa: estudiar la creación de un futuro "Pasaporte Regulatorio LATAM" que facilite la operación regional de activos digitales.
La lógica detrás de esta figura es similar a la que ya existe en otras regiones del mundo, donde un activo o un proveedor de servicios autorizado en un país puede operar en otros territorios bajo un régimen de reconocimiento mutuo.
Un antecedente cercano es el pasaporte regulatorio que contempla la normativa europea MiCA, que permite a un proveedor de criptoactivos autorizado en un país de la Unión Europea ofrecer sus servicios en el resto del bloque sin trámites adicionales.
La idea de trasladar una lógica similar a Latinoamérica apunta a reducir la necesidad de que cada emisor o plataforma deba tramitar autorizaciones país por país para poder operar de forma regional.
De concretarse, este mecanismo podría simplificar significativamente el acceso de inversores de un país a activos tokenizados emitidos en otro, dentro de un marco de reconocimiento regulatorio compartido.
Se trata, por ahora, de una línea de trabajo en estudio y no de una normativa vigente, por lo que su implementación dependerá de los avances que logren los reguladores firmantes en los próximos meses.
Sin organismo supranacional ni pérdida de soberanía regulatoria
El proyecto busca impulsar la convergencia regulatoria regional en áreas que avanzan a gran velocidad, como los activos digitales, la tokenización y la inteligencia artificial.
Un punto central de la propuesta es que no busca crear un organismo supranacional que reemplace a los reguladores nacionales, ni quitarles a los Estados su capacidad soberana de regular estas actividades.
La lógica es más bien la de acercar posiciones y buscar puntos de convergencia entre normativas que, hasta ahora, se desarrollaron de manera aislada en cada país.
Este enfoque busca evitar las resistencias políticas que suele generar la cesión de soberanía regulatoria hacia un organismo regional, un obstáculo que en el pasado dificultó otros intentos de integración normativa en América Latina.
La estrategia elegida por los firmantes de la declaración fue, en cambio, avanzar mediante el diálogo técnico y el intercambio de buenas prácticas entre los distintos países.
Esta modalidad de trabajo more flexible busca sentar las bases para acuerdos más concretos en el mediano plazo, sin forzar una integración institucional inmediata.
El contexto argentino dentro de esta discusión regional
La discusión llega en un momento particular para la Argentina. El país viene avanzando en la regulación de la representación digital de valores negociables, y la Comisión Nacional de Valores (CNV) amplió este año el universo de instrumentos que pueden tokenizarse dentro del mercado local.
El modelo argentino se apoya en la figura del "token espejo", que representa digitalmente un valor negociable ya existente, a diferencia del modelo de "token nativo" que utiliza la normativa europea, donde la emisión y negociación ocurren directamente sobre la cadena de bloques.
La CNV también avanzó con un régimen de sandbox regulatorio para la tokenización de fideicomisos y fondos comunes de inversión, lo que consolidó al país como uno de los más activos de la región en esta materia.
Este marco normativo local convierte a la Argentina en un actor con peso propio dentro de la discusión sobre convergencia regulatoria, dado su recorrido reciente en la puesta en marcha de instrumentos tokenizados.
La participación de referentes argentinos en la firma de la Declaración de Buenos Aires refleja, en ese sentido, el interés del país por influir en el diseño de un eventual marco regional que podría, más adelante, facilitar la salida de estos instrumentos hacia otros mercados de la región.