Puntos importantes
La aceleración del Índice de Precios al Productor (IPP) de Estados Unidos, el salto del petróleo Brent por encima de los u$s108, el fuerte incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, las mayores expectativas de una suba de tasas de la Reserva Federal y el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvieron a presionar a la baja a la bolsa de Nueva York este jueves 10 de septiembre.
A estos factores se sumó la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de elevar su tasa de referencia a 2,50%, y reforzó la preocupación global por la inflación.
El mercado comenzó la jornada con los principales índices en rojo y terminó profundizando las pérdidas.
El S&P 500 retrocedió 0,58%, el Nasdaq Composite cayó 0,65% y el Dow Jones perdió 0,60%.
Con este resultado, el S&P 500 acumuló su cuarta sesión consecutiva en baja, precisó Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL en un informe al que accedió iProUP.
Wall Street cae por la inflación, el petróleo y las tasas
El principal detonante de la rueda fue el nuevo dato de inflación mayorista estadounidense, que mostró que los precios al productor aumentaron 0,4% mensual en agosto.
En términos interanuales, el IPP avanzó 5,4%, frente al 4,8% registrado en julio y por encima de la expectativa de 5,3% relevada por el mercado.
Aunque el incremento mensual coincidió con las previsiones, la composición del dato encendió las alertas porque mostró una presión persistente en distintos componentes de la economía.
Los precios de la energía aumentaron 4,2%, mientras que el diésel se disparó 24,1% y explicó más de un tercio del incremento registrado en los bienes de producción. También aumentaron los precios de los pasajes aéreos y de distintos servicios médicos.
La lectura del IPP llegó en un momento especialmente sensible para los mercados, que ya venían siguiendo de cerca la evolución de los precios energéticos y las señales de la Reserva Federal. El dato reforzó las apuestas a que la Fed podría aplicar un ajuste de 25 puntos básicos en su reunión del 15 y 16 de septiembre.
Según CME FedWatch, la probabilidad implícita de una suba pasó a alrededor del 70%, desde cerca del 64% previo al informe. El mercado también espera conocer este viernes el dato de inflación minorista, que podría modificar nuevamente las expectativas sobre la política monetaria estadounidense.
Cómo los Bonos del Tesoro se convirtieron en el otro frente que golpea a las acciones
La reacción más visible apareció en el mercado de deuda, donde los rendimientos de los bonos del Tesoro volvieron a subir con fuerza. La tasa del Treasury a 10 años llegó a aproximadamente 4,95%, su nivel más elevado en casi tres años, mientras que el rendimiento a dos años alcanzó alrededor de 4,55%.
El bono a 30 años también trepó hasta 5,36%, un máximo que no se observaba desde 2004.
El movimiento es relevante para las acciones porque una mayor rentabilidad de los bonos vuelve menos atractivos los activos de riesgo y eleva la tasa utilizada para valorar las ganancias futuras de las empresas. Además, un escenario de tasas más altas encarece el financiamiento para compañías y consumidores.
La presión fue especialmente visible en sectores vinculados al crecimiento y la tecnología. Nvidia perdió 2,3% y Micron Technology retrocedió 4,7%, dos de las compañías que más pesaron sobre el índice tecnológico. Nueve de los 11 sectores del S&P 500 terminaron la sesión con pérdidas, encabezados por materiales y tecnología.
El petróleo agregó un segundo frente de preocupación porque amenaza con trasladar mayores costos a toda la economía. El Brent llegó a superar los u$s108 por barril y terminó la jornada en torno a u$s107,63, con una suba superior al 6%. El WTI también superó los u$s100 y cerró cerca de u$s102,48, sus niveles más altos desde mayo.
Por qué la guerra volvió a presionar a Wall Street
El salto del petróleo está directamente relacionado con la escalada del conflicto entre los Estados Unidos e Irán y las nuevas interrupciones en rutas marítimas estratégicas. Los ataques contra buques y la creciente tensión en el Estrecho de Ormuz elevaron el temor a que el suministro mundial de crudo permanezca afectado durante más tiempo.
A esto se sumó la actividad de los hutíes en Yemen y la creciente amenaza sobre el corredor del Bab el-Mandeb, una ruta clave para el transporte energético.
El problema para Wall Street es que un petróleo sostenidamente por encima de u$s100 puede mantener elevada la inflación y complicar el trabajo de los bancos centrales. El encarecimiento de los combustibles ya comienza a trasladarse a otros precios, mientras que en Estados Unidos el valor promedio de la gasolina se acercó a u$s4,28 por galón y el diésel se aproximó a u$s6.
Los analistas advierten que, si el shock energético persiste, aumentará la presión para que la Fed mantenga una política monetaria más restrictiva.
El escenario internacional tampoco ayudó a los mercados estadounidenses. El Banco Central Europeo elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos hasta el 2,50%, debido a las presiones inflacionarias vinculadas principalmente con el encarecimiento de la energía.
La decisión confirmó que el problema de los precios no está limitado a los Estados Unidos y que los bancos centrales enfrentan un escenario más complejo ante el shock petrolero.
Apple resiste, pero no alcanza para cambiar el rumbo
Dentro del mercado accionario hubo algunas excepciones importantes. Apple avanzó alrededor de 3,6% después de presentar su nueva generación de productos, entre ellos el iPhone Duo, su primer teléfono plegable, con un precio inicial de u$s1.999. La compañía también presentó los nuevos iPhone 18 Pro y Pro Max, además de nuevas versiones del Apple Watch y los AirPods.
El lanzamiento fue interpretado como una señal relevante para el futuro de la estrategia de Apple bajo su nuevo CEO, John Ternus, especialmente por la integración de inteligencia artificial y el renovado protagonismo de Siri.
Sin embargo, la recuperación de la acción no logró compensar la presión ejercida por los grandes fabricantes de chips y otras compañías tecnológicas. El contraste mostró que los resultados corporativos individuales pueden quedar relegados cuando el mercado empieza a descontar un escenario de inflación persistente y tasas elevadas.
El deterioro también se reflejó en la amplitud del mercado. En el S&P 500, las acciones que bajaron superaron en una relación de aproximadamente dos a uno a las que subieron.
El índice acumuló una pérdida cercana al 2% en cuatro sesiones, su peor racha de cuatro días desde junio. Aun así, el S&P 500 permanece alrededor de un 11% arriba en lo que va de 2026 y casi un 3% por debajo de su récord alcanzado en agosto.