Liquid Network inició una nueva etapa de recuperación luego del exploit que comprometió aproximadamente unos 4.000 BTC de la billetera de su federación.
El equipo informó que la sidechain volvió a producir bloques, aunque por el momento sin procesar transacciones, mientras monitorea la estabilidad de la infraestructura y revisa las condiciones necesarias para restablecer completamente sus operaciones.
El reinicio de la producción de bloques no implica que la red haya vuelto a funcionar con normalidad al 100%, ya que los usuarios todavía no pueden realizar transacciones ni usar los mecanismos que permiten transferir BTC entre la red principal de Bitcoin y Liquid.
La decisión buscó permitir que los desarrolladores observaran el comportamiento de la cadena en un entorno controlado antes de habilitar nuevamente el movimiento de activos.
Entre los fondos afectados se encuentran no solo los BTC directamente vinculados al incidente, sino también otros activos alojados en Liquid, incluidas stablecoins.
Los hackers todavía tienen 600 BTC
El incidente ocurrió el domingo pasado, cuando un hacker identificado como "white-hat" logró tomar el control de aproximadamente 4.000 BTC almacenados en la billetera de la federación de Liquid.
La magnitud del movimiento obligó a detener las operaciones de la red y desencadenó una negociación entre el atacante y Blockstream, la empresa detrás de Liquid.
Tras el exploit, el atacante devolvió unos 3.400 BTC, pero mantuvo cerca de 600 BTC bajo su control a cambio de entregar los fondos restantes, mientras que reclamó una recompensa equivalente al 10% del monto comprometido.
En un mensaje publicado el 9 de septiembre, sostuvo que la compañía había asignado unos u$s1.5 millones para proteger activos por un valor cercano a u$s5.000 millones y calificó esa relación como insuficiente.
Blockstream todavía mantiene abierta la comunicación con el hacker mientras intenta recuperar los BTC restantes. Sin embargo, persiste una diferencia de aproximadamente 600 BTC entre los fondos comprometidos y los recuperados.
Liquid volvió a producir bloques
La reanudación de la producción de bloques representó un paso intermedio dentro del plan de recuperación, ya que la red puede volver a registrar actividad técnica, pero los usuarios aún no tienen habilitadas las operaciones normales.
No obstante, continúan suspendidos los peg-outs autorizados por PAK, el mecanismo utilizado para retirar L-BTC de Liquid y convertirlos nuevamente en BTC en la red principal, mientras que también permanecen detenidos los peg-ins, que permiten ingresar BTC a la sidechain.
La distinción es relevante porque producir bloques no significa que los fondos puedan moverse, ya que Liquid puede continuar avanzando técnicamente mientras mantiene bloqueadas las funciones que implican transferencias de valor.
El equipo señaló que esta fase permitirá evaluar la estabilidad de la infraestructura antes de avanzar hacia la reapertura de las transacciones y, posteriormente, de los mecanismos de conversión.
Blockstream prometió mantener el respaldo de L-BTC
El episodio también puso el foco sobre la cobertura de L-BTC, el activo diseñado para representar Bitcoin dentro de Liquid.
Adam Back, fundador y CEO de Blockstream, afirmó que el vínculo entre L-BTC y BTC será cubierto. La declaración busca garantizar a los usuarios que los tokens mantienen un respaldo equivalente y evitar ventas precipitadas mientras los mecanismos de retiro permanecen suspendidos.
Sin embargo, esta promesa no significa que los peg-outs estén disponibles de inmediato, ya que la compañía todavía debe determinar cómo se cubrirá cualquier eventual faltante, particularmente si no consigue recuperar los aproximadamente 600 BTC que continúan en manos del atacante.
Back también pidió a los usuarios que evitaran vender sus L-BTC de manera apresurada en mercados extrabursátiles y señaló que el equipo trabaja en actualizaciones destinadas a permitir una futura reapertura de los peg-ins y peg-outs.
La restauración de la reserva de BTC que respalda a L-BTC constituye uno de los principales desafíos de la recuperación, y el problema no es únicamente volver a poner en funcionamiento la cadena, sino garantizar que los activos emitidos sobre Liquid mantengan una salida equivalente hacia Bitcoin.
El incidente expuso así uno de los puntos críticos de las redes que utilizan activos vinculados: la confianza depende tanto de la seguridad de la infraestructura como de la existencia de reservas suficientes para responder por los tokens emitidos.
Por ese motivo, una rápida reapertura de los peg-ins y peg-outs podría incrementar la exposición al riesgo si las vulnerabilidades todavía no fueron completamente resueltas.
Al mismo tiempo, mantener las operaciones suspendidas aumenta la incertidumbre para los usuarios que tienen fondos dentro de Liquid.
Por ahora, la recuperación avanza por etapas, ya que Liquid volvió a producir bloques, pero mantiene suspendidas las transacciones y las operaciones entre BTC y L-BTC.
El próximo paso dependerá de los resultados del monitoreo de la red, de las actualizaciones de seguridad y, especialmente, de una solución definitiva para los BTC que todavía permanecen bajo control del atacante.
La capacidad de Blockstream para garantizar el respaldo de L-BTC y restablecer los mecanismos de conversión será determinante para que Liquid pueda recuperar no solo su funcionamiento técnico, sino también la confianza de los usuarios.