Cathie Wood, CEO de ARK Invest, volvió a defender su visión alcista sobre Bitcoin (BTC) y sostuvo que la criptomoneda todavía tiene un amplio potencial de apreciación frente al oro.
La ejecutiva mantuvo su proyección donde el activo digital podría alcanzar los u$s1,25 millones en los próximos cinco años, pese a que actualmente cotiza muy por debajo de su máximo histórico.
La postura fue expresada en el episodio de In The Know, el programa de ARK Invest, donde Wood centró parte de su análisis en la relación entre Bitcoin y el oro y en el papel que ambos activos podrían desempeñar frente a escenarios de incertidumbre financiera.
"Somos muy alcistas sobre Bitcoin", afirmó la ejecutiva, quien también agregó que la criptomoneda representa una revolución tecnológica, un nuevo sistema monetario global y el primer activo de una clase completamente nueva.
¿Qué rinde más, Bitcoin o el oro?
Los datos citados mostraron un comportamiento desigual según el período analizado, ya que durante el último mes, Bitcoin avanzó alrededor de 20%, mientras que el oro registró una suba cercana al 1%.
Sin embargo, la foto cambia si se mide el período de un año, donde Bitcoin sí acumuló una caída de aproximadamente 30%, mientras que el oro avanzaba cerca de 20%.
Al momento de la publicación del reporte, Bitcoin cotizaba en torno a u$s78.576, frente a un máximo histórico de u$s126.080.
De esta forma, para alcanzar la meta planteada por Wood, la criptomoneda no solo debería recuperar su récord anterior, sino multiplicar varias veces su cotización actual.
Por su parte, el oro se ubicó en aproximadamente u$s4.394,91 por onza y mostró un desempeño anual significativamente más sólido a diferencia de la criptomoneda.
Estas diferencias reflejan uno de los principales desafíos para la tesis de ARK, que distingue entre una recuperación de corto plazo y una tendencia estructural de largo plazo.
Wood también analizó la relación entre Bitcoin y el oro, dos activos que en los últimos años comenzaron a ser comparados con mayor frecuencia por los inversores.
La correlación entre ambos, sin embargo, no es constante, ya que dependiendo del período observado, las mediciones pueden mostrar una relación elevada, baja o incluso inversa.
Por eso, una correlación puntual no alcanza para determinar que Bitcoin y el oro estén siguiendo una tendencia permanente o que uno necesariamente vaya a reemplazar al otro.
La diferencia fundamental está también en la trayectoria de cada activo, ya que el oro cuenta con siglos de historia como reserva de valor, mientras Bitcoin todavía se encuentra en una etapa de consolidación dentro del sistema financiero global.
Para Wood, esa menor trayectoria no constituye una desventaja definitiva, sino que forma parte de su argumento de que Bitcoin todavía tiene una extensa etapa de crecimiento por delante.
¿Por qué una caída de la IA podría ayudar a Bitcoin?
La ejecutiva de la empresa también vinculó su pronóstico con los riesgos que podrían surgir en sectores como la inteligencia artificial y el software.
Según su análisis, estos segmentos podrían atravesar un proceso de "destrucción creativa", en el que determinados modelos de negocio, compañías o tecnologías pierdan relevancia a medida que nuevas innovaciones modifiquen las reglas de competencia.
En ese escenario, Wood advirtió sobre posibles riesgos de contraparte dentro del sector tecnológico.
Una caída en las expectativas sobre determinadas empresas o dificultades para cumplir compromisos financieros podrían aumentar la demanda de activos menos vinculados a las obligaciones de compañías o intermediarios específicos.
Desde esa perspectiva, Bitcoin y el oro podrían beneficiarse de un aumento de la incertidumbre dentro de la macroeconomía local y sus proyecciones.
Wood consideró que Bitcoin puede desempeñar un papel particular porque combina características de un activo de riesgo con otras propias de una posición defensiva.
Su elevada volatilidad y su sensibilidad al apetito inversor lo acercan a los activos de riesgo, pero su independencia respecto de una empresa o intermediario centralizado podría otorgarle un atractivo adicional durante episodios de tensión financiera.
Invertir en Bitcoin desde 2015
Por otro lado, esta defensa de Wood no surgió a partir del último repunte de Bitcoin, ya que la ejecutiva recordó que ARK Invest comenzó a obtener exposición al activo desde 2015, cuando BTC cotizaba por debajo de los u$s500.
La referencia buscó reforzar la idea de que la apuesta de la firma forma parte de una tesis de largo plazo, ya que desde hace años, ARK Invest sostiene que Bitcoin puede convertirse en una pieza relevante de la infraestructura financiera mundial y consolidarse como una nueva clase de activo.
De esta forma, la proyección de u$s1,25 millones representa la expresión más extrema de esa visión, pero el recorrido hasta ese nivel estaría lejos de ser lineal.
La propia evolución reciente de Bitcoin mostró que las fuertes subas pueden coexistir con importantes retrocesos, por lo que una tesis estructural de largo plazo no necesariamente se traduce en ganancias sostenidas durante cada ciclo.