La confluencia entre la tecnología financiera y el desarrollo inmobiliario transformó por completo las reglas del juego del perfil del inversor inmobiliario argentino, que experimentó un cambio profundo en los últimos años y cada vez más parece un inversor financiero.
De acuerdo con un informe de EY, quienes buscan invertir en la actualidad tienen en cuenta como factor clave a la hora de elegir dónde poner su dinero la diversificación.
También resultan relevantes la liquidez, el riesgo, la rentabilidad esperada y el acceso digital a los instrumentos disponibles.
Tradicionalmente, las carteras inmobiliarias requerían concentrar decenas de miles de dólares en un único activo, que se conservaba a la espera de que aumentara su valorización con el paso del tiempo.
Sin embargo, hoy la confluencia entre la tecnología financiera y el desarrollo inmobiliario transformó por completo las reglas del juego.
Este cambio de paradigma no es exclusivo de la Argentina, pero encuentra en el país un terreno especialmente fértil, dada la histórica preferencia local por el ladrillo como resguardo de valor.
Por qué es ahora se piensa en la cartera y no en propiedades
El nuevo inversor inmobiliario ya no piensa en términos de propiedades, sino de cartera.
La clave dejó de ser cuánto dinero puede inmovilizar en un inmueble y pasó a ser cómo puede combinar real estate, liquidez, renta y diversificación para proteger y hacer crecer su capital.
En ese cambio de lógica, los ladrillos dejan de ser el destino final del ahorro para convertirse en una pieza estratégica dentro de una cartera más amplia.
Otros instrumentos, como los REIT (fideicomisos de inversión inmobiliaria), avanzan en la misma dirección, consolidándose como vehículos que permiten participar del mercado inmobiliario sin necesidad de adquirir propiedades completas.
Durante mucho tiempo, el acceso a este tipo de inversiones estuvo limitado a grandes capitales, pero hoy la tecnología y las nuevas estructuras financieras permiten ampliar de forma significativa la base de inversores.
Este proceso, que combina tecnología, finanzas y desarrollo urbano, redefine no solo cómo se invierte en real estate, sino también quién puede hacerlo.
Cuáles son los portafolios más accesibles desde montos mínimos
Hernán Barrea, director comercial de Grupo Transatlántica, explica que "con menos de un 0,5% de lo que costaría un departamento promedio, cualquier persona puede construir una cartera que incluya inmuebles tokenizados, bonos, Fondos Comunes de Inversión, CEDEARs, Obligaciones Negociables y dólares".
En este nuevo ecosistema, proyectos como Lena Buró, el desarrollo corporativo impulsado por Fundar y Grupo Transatlántica en el microcentro de Rosario, se posicionan como componentes inmobiliarios que se adecuan a los nuevos portafolios.
Según otro informe de EY, más de 57% de los inversores está interesado en adquirir activos tokenizados, una tendencia que ya se refleja en la demanda concreta que recibe este tipo de proyectos.
A través de esta herramienta, Lena Buró permite acceder a un desarrollo de oficinas con tickets de entrada de apenas 400 dólares, un monto muy por debajo de lo que exige tradicionalmente el mercado inmobiliario.
El desarrollo, ubicado en Rioja 1187, convierte metros cuadrados de oficinas premium en tokens digitales que representan participaciones de inversión dentro del proyecto.
Horacio Angeli, CEO de Grupo Transatlántica, resaltó que "la tokenización como fenómeno registró un crecimiento interanual superior al 300% en los últimos tres años".
Por qué muchos piensan en el fin del ahorro "billete sobre billete"
El hábito de acumular billete sobre billete hasta alcanzar el valor total de una unidad quedó desfasado frente a las exigencias de la economía actual.
La estrategia de vanguardia de los inversores inmobiliarios hoy pasa por la diversificación de activos, en lugar de la concentración total del capital en un solo bien.
El real estate ya no implica la totalidad de la cartera: ahora, a través de micro-montos, los ladrillos funcionan como un ancla de estabilidad y refugio de valor.
El resto del capital se distribuye en instrumentos de renta fija, para obtener previsibilidad, en renta variable, para capturar el crecimiento internacional, y en activos líquidos, para resolver necesidades operativas del día a día.
Esta lógica de distribución responde a una demanda creciente de flexibilidad, algo que el modelo tradicional de inversión en un único inmueble no podía ofrecer.
Según datos de Grupo Transatlántica, en el último mes las consultas y compras vinculadas a este tipo de inversión fraccionada crecieron un 25%.
Cómo funciona la tokenización en la práctica
La tokenización permite dividir un activo físico, como una oficina, en fracciones digitales, de manera que distintos inversores puedan participar de un mismo proyecto sin necesidad de adquirir una unidad completa.
En el caso de Lena Buró, los usuarios adquieren porcentajes de derechos económicos sobre una unidad específica, con la posibilidad de comprar fracciones desde apenas el 0,5%, equivalente a un tercio de metro cuadrado.
Todo el proceso de compraventa se realiza de forma digital y demanda menos de tres minutos, un tiempo considerablemente menor al de cualquier operación inmobiliaria tradicional.
"El espíritu del proyecto es que el inversor acompañe la inversión hasta la finalización del desarrollo o hasta que la unidad se comercialice en su totalidad", explicó Barrea sobre la lógica temporal de este tipo de instrumentos.
Se trata, remarcó el directivo, de una inversión vinculada a un activo real, por lo que el foco está puesto en el ciclo completo del proyecto inmobiliario y no en una especulación de corto plazo.
"La tokenización inmobiliaria elimina las barreras de entrada y le da al inversor la liquidez y flexibilidad que el mercado actual exige", agregó Ángel Seggiaro, dueño de Fundar.
Cuál es la convivencia entre ladrillos e instrumentos financieros
"El desafío que vemos ya no es elegir a qué inmueble apuntar o si se decide por ladrillos o por instrumentos financieros; lo importante está en entender cómo pueden convivir dentro de una misma estrategia", remarcó Barrea.
Esta mirada resume el corazón del cambio de paradigma: ya no se trata de una disyuntiva entre el ladrillo y las finanzas, sino de integrar ambos mundos dentro de un mismo portafolio.
Grupo Transatlántica y Fundar, que acumulan en conjunto cerca de un siglo de experiencia dentro del ecosistema del real estate, remarcan que esa trayectoria aporta un marco de confiabilidad para acercarse a una herramienta nueva como la tokenización.
El proyecto Lena Buró también pone el foco en la revitalización del microcentro rosarino, en un momento en que distintos sectores de la ciudad buscan recuperar dinamismo económico.
Autoridades locales, como el jefe de Gabinete de la Municipalidad de Rosario, destacaron la relevancia de este tipo de inversiones para reactivar el área central de la ciudad.
La combinación de innovación financiera y desarrollo urbano se plantea, en este sentido, como un camino que puede avanzar de manera complementaria.