El retroceso de los rendimientos de los bonos del Tesoro, el tono más flexible de Christopher Waller sobre las tasas, el renovado entusiasmo por las acciones vinculadas con inteligencia artificial (IA) y una lectura del mercado laboral que redujo parte de las presiones sobre la Reserva Federal (FED). de los Estados Unidos fueron los cuatro factores que apuntalaron un nuevo rally alcista de Wall Street.
La combinación permitió que los inversores recuperaran apetito por los activos de riesgo después de las pérdidas acumuladas al comienzo de la semana. El Nasdaq Composite avanzó 1,40%, el S&P 500 subió 1,06% y el Dow Jones ganó 1,18%.
La principal señal llegó desde el mercado de bonos estadounidenses, donde las tasas retomaron la senda descendente después de haber alcanzado máximos de varios años. El rendimiento del Treasury a 10 años cayó hasta alrededor de 4,74%-4,77%, mientras que el bono a dos años se ubicó cerca de 4,33%.
Ese movimiento tuvo un impacto directo sobre las acciones tecnológicas y de crecimiento, porque una menor tasa de descuento mejora la valoración de compañías cuyos beneficios se esperan principalmente para los próximos años. La baja de los rendimientos también alivió la presión que había provocado el reciente avance de las tasas sobre las valuaciones de Wall Street.
El segundo gran catalizador fue Christopher Waller, gobernador de la FED, quien afirmó que podría respaldar mantener la tasa de referencia sin cambios en la reunión del 15 y 16 de septiembre si los próximos datos confirman que la inflación continúa desacelerándose.
Waller aclaró que la decisión dependerá especialmente del dato de inflación de agosto y que una aceleración inesperada de los precios todavía podría llevarlo a apoyar una suba.
Por qué cambió el ánimo de los inversores
Las declaraciones de Waller modificaron rápidamente las expectativas del mercado sobre una eventual suba de tasas en septiembre, que pasaron a ubicarse aproximadamente en una situación de 50% de probabilidad frente a niveles cercanos al 65%-70% registrados previamente, explicó en un informe Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, en un informe al que accedió iProUP.
El funcionario no fue el único integrante de la Fed en adoptar un tono más prudente, ya que el presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, también contribuyó a moderar las expectativas de un endurecimiento inmediato de la política monetaria. Para los inversores, la posibilidad de que el banco central espere nuevos datos antes de volver a subir las tasas redujo uno de los principales obstáculos para las acciones.
La lectura del mercado laboral también ayudó a modificar el escenario, aunque desde un ángulo diferente. El informe ADP mostró que el sector privado estadounidense incorporó apenas 38.000 trabajadores en agosto, por debajo de los 48.000 que esperaban los economistas y con una desaceleración respecto de los 46.000 empleos de julio.
El dato fue interpretado como una señal de enfriamiento del mercado laboral, aunque todavía no como evidencia de un deterioro severo de la economía. Además, las solicitudes iniciales de subsidios por desempleo se mantuvieron en niveles históricamente bajos, lo que reforzó la expectativa de que la Fed tendrá que equilibrar una inflación todavía elevada con un mercado laboral que pierde dinamismo.
La atención quedó entonces concentrada en el informe oficial de empleo de agosto, previsto para el viernes, y en el próximo dato de inflación, que será determinante para definir si Waller mantiene su postura favorable a una pausa. El propio funcionario señaló que la evolución de los precios tendrá un peso mayor en su decisión que el dato laboral, mientras la inflación continúa por encima del objetivo del 2% de la Fed.
Cómo Nvidia y Snowflake reactivaron el apetito por tecnología
El tercer motor del rally fue el renovado entusiasmo por el negocio de IA, con Snowflake como uno de los grandes protagonistas de la jornada.
La compañía elevó su previsión de ingresos por productos para el ejercicio fiscal 2027 de u$s 5.840 millones a u$s 6.070 millones, mientras sus ingresos por productos crecieron 37% interanual en el segundo trimestre.
La empresa explicó que sus soluciones de IA representaron aproximadamente la mitad de la aceleración reciente del crecimiento, una señal relevante para los inversores que buscaban comprobar si el boom de la inteligencia artificial puede traducirse en mayores ingresos para las compañías de software.
Las acciones de Snowflake llegaron a subir cerca de 25% durante la jornada y terminaron alrededor de 17% arriba, impulsando también a otros nombres del sector.
El efecto se extendió a compañías como ServiceNow, Salesforce, Adobe e Intuit, que registraron fuertes avances después de que los resultados de Snowflake reforzaran la tesis de que el gasto corporativo en IA sigue generando demanda concreta.
La reacción permitió que el sector de software recuperara protagonismo después de semanas marcadas por dudas sobre el impacto que las nuevas herramientas de IA podrían tener sobre los modelos tradicionales de estas empresas.
Por qué Nvidia volvió a dar otro espaldarazo
En paralelo, Nvidia confirmó el acuerdo para adquirir Hugging Face por u$s12.930 millones, en una de sus mayores operaciones y con una clara apuesta por ampliar su influencia desde los chips hacia el ecosistema de modelos y aplicaciones de inteligencia artificial.
La plataforma reúne más de 18 millones de desarrolladores, investigadores y creadores, además de más de 3 millones de modelos y 500.000 conjuntos de datos, según Nvidia.
La operación también reforzó la percepción de que Nvidia busca construir una posición dominante en toda la cadena de valor de la IA, especialmente frente a la creciente competencia de compañías que desarrollan sus propios aceleradores.
Nvidia resaltó que Hugging Face continuará funcionando como una plataforma abierta y que sus usuarios podrán elegir modelos, proveedores de nube y plataformas de hardware.
La contracara fue Broadcom, que presentó resultados sólidos pero recibió una reacción negativa porque su previsión de ingresos para el cuarto trimestre, de u$s 34.800 millones, quedó por debajo de las expectativas de Wall Street.
Sin embargo, sus ingresos vinculados con chips de IA crecieron con fuerza y alcanzaron u$s 16.700 millones, lo que mostró que la demanda estructural por infraestructura de inteligencia artificial continúa siendo elevada.
Petróleo y geopolítica: el riesgo que Wall Street todavía mantiene bajo vigilancia
El cuarto elemento que condicionó la rueda fue el petróleo, que se mantuvo cerca de máximos de seis semanas por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán y las dudas sobre el flujo de crudo por el Estrecho de Ormuz.
Los precios llegaron a tocar nuevos máximos intradiarios antes de moderar parte del avance, mientras los inversores evaluaron el riesgo de una interrupción más prolongada del suministro desde Medio Oriente.
El Brent llegó a operar cerca de los u$s 97 por barril, mientras el WTI se aproximó a los u$s 93, aunque posteriormente ambos mercados moderaron sus movimientos. La evolución del crudo sigue siendo relevante para Wall Street porque un petróleo persistentemente caro puede trasladarse a la inflación y dificultar una eventual flexibilización de la política monetaria.
Aun así, la bolsa estadounidense consiguió absorber ese riesgo porque el retroceso de los rendimientos de los bonos y la menor probabilidad inmediata de una suba de tasas tuvieron un impacto mayor sobre el apetito inversor. La fortaleza de las grandes compañías tecnológicas terminó de inclinar el balance hacia las compras.
El movimiento también tuvo una lectura internacional: los mercados de acciones y bonos asiáticos registraron un repunte de alivio mientras los inversores seguían las señales de la Fed, al tiempo que los mercados europeos también operaron con tono positivo.
El contexto, sin embargo, continúa condicionado por la guerra, el petróleo y la posibilidad de que los rendimientos estructuralmente elevados limiten el margen de los bancos centrales para recortar tasas.