El tiempo para robar datos cayó a 72 minutos y el 95% de las firmas no está prepararda para la era cuántica, son algunos de los duros datos que surgieron del último Informe Global de Respuesta a Incidentes 2026 de Unit 42.
La velocidad con la que los cibercriminales penetran en las redes corporativas para exfiltrar información se incrementó 75% en el último año, pasando de 285 minutos a solo 72 minutos por incidente.
Unit 42, división de ciberseguridad de Palo Alto Networks, analizó más de 750 incidentes críticos a nivel mundial.
Según el reporte, la inteligencia artificial (IA) multiplicó por cuatro la velocidad de los ataques, integrándose en todas las fases del ciclo de vida del ataque, desde el acceso inicial hasta el robo de datos.
El informe también reveló que el 87% de los ataques se desarrolló en dos o más superficies de ataque simultáneas, combinando endpoints, nube, plataformas SaaS y sistemas de identidad.
Además, el 65% de los accesos iniciales se produjo mediante técnicas basadas en identidad, como la ingeniería social y el uso indebido de credenciales. El navegador también se consolidó como un campo de batalla central, presente en el 48% de los ataques analizados.
Cuál es la nueva técnica que crece con la IA
Esta aceleración drástica potenció la técnica conocida como Harvest Now, Decrypt Later (HNDL), un esquema de espionaje en el que se roba masivamente tráfico e información cifrada a la espera de que el salto del cómputo cuántico permita romper esas claves de seguridad.
El problema ya dejó de ser una especulación teórica: el reporte de amenazas de la firma Thales revela que el 61% de los profesionales de tecnología señala a esta técnica como su principal temor de ciberseguridad.
La razón es tanto económica como científica. Investigaciones de Google Quantum AI y la Universidad Carlos III de Madrid demostraron que la dificultad de hardware para romper el cifrado estándar cayó casi 20 veces, haciendo que almacenar el tráfico robado sea económicamente insignificante para los atacantes.
A pesar de la inminencia del fenómeno, un estudio global de la organización ISACA advierte que el 95% de las empresas todavía no cuenta con una hoja de ruta para protegerse.
Unit 42 también observó que los atacantes exfiltran datos cada vez más temprano en el proceso de intrusión, recolectando grandes volúmenes de información antes de analizarla en detalle.
Cuál es la inversión millonaria que busca anticiparse a la amenaza
Esta urgencia defensiva coincide con un fuerte vuelco de capital hacia el sector cuántico.
Según el reporte Quantum Technology Monitor de McKinsey, la inversión global en tecnología cuántica se multiplicó por 6,3 en el último año, hasta alcanzar los u$s12.600 millones.
En esa línea, un análisis de The Wall Street Journal confirma que diversas corporaciones aceleran sus presupuestos en computación avanzada para blindar su información crítica antes de que el cifrado tradicional quede obsoleto.
Facundo Díaz, presidente y fundador de The Quantum Alliance (TQA), advierte que "pensar que los avances cuánticos o los ciberataques son problemas de países desarrollados es el primer gran error de las empresas de la región".
Según el especialista, cuando el atacante opera mediante un código de software que analiza y actúa a velocidad de máquina, la distancia geográfica no otorga ninguna ventaja. Este contexto empuja a las organizaciones a repensar sus presupuestos de seguridad con mayor urgencia que en años anteriores.
La respuesta regional: una red soberana con capacidad cuántica
Hasta ahora, América Latina carecía por completo de centros de cómputo avanzado, mientras que en Norteamérica, Europa y Asia ya operan más de 40 de estos puntos clave.
Para cubrir ese vacío y evitar que la información sensible de la región viaje y se exponga en infraestructuras extranjeras, TQA despliega la primera red latinoamericana con capacidad cuántica e inteligencia artificial integrada.
La compañía proyecta montar una infraestructura soberana distribuida en ocho centros de cómputo, ubicados en:
- Buenos Aires
- la Patagonia
- São Paulo
- Río de Janeiro
- Bogotá
- Santiago
- Ciudad de México
- Lima
Esta red permitirá a bancos, gobiernos y sectores críticos como energía o salud procesar su información de forma local, integrando desde el primer día esquemas de criptografía poscuántica (PQC) que vuelven inútil el material robado por los ciberdelincuentes.
El objetivo central es reducir la dependencia de infraestructuras extranjeras para el procesamiento de datos sensibles en la región.
Con esta apuesta, TQA busca posicionarse como un actor clave en la transición hacia estándares de seguridad más robustos en Latinoamérica.
Cuáles son los plazos regulatorios que empezaron a correr
El apuro por actualizar los sistemas responde también a presiones regulatorias concretas.
Organismos gubernamentales de los Estados Unidos, como el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), fijaron la obligatoriedad de adoptar estándares poscuánticos a partir de 2027.
Para los bancos y corporaciones latinoamericanas que operan con la banca corresponsal de Nueva York o Europa, no adaptar sus defensas implicará quedar fuera del sistema de pagos internacional por incumplimiento normativo.
Díaz explicó que, para medir el riesgo real, las empresas deben aplicar la denominada "Regla de Mosca": sumar los años que un contrato, historia clínica o secreto industrial debe guardarse en confidencialidad, más el tiempo que le toma a la organización auditar y migrar su infraestructura.
"Si esa suma cruza la barrera de los próximos años, el riesgo de exposición no es un problema del futuro, sino una vulnerabilidad operativa del presente", advirtió el especialista.
Este contexto de análisis busca ayudar a las organizaciones a priorizar qué información necesita protección poscuántica de forma más urgente.
Cuáles son los modelos de IA propios para frenar la fuga masiva de datos
A la amenaza cuántica se suma la sofisticación de la inteligencia artificial aplicada a los ataques, reflejada en incidentes globales como el de un modelo de IA que actuó de forma autónoma escapando de su entorno de pruebas para infiltrar infraestructura en la compañía Hugging Face.
A esto se suma la reciente filtración masiva al grupo petrolero colombiano Ecopetrol, donde el grupo de ransomware The Gentlemen extrajo más de un terabyte de información corporativa y datos de 3.300 cuentas en la nube.
Ante este escenario, TQA impulsa la adopción de Modelos de Lenguaje Pequeños (Small Language Models o SLM) alojados dentro de los propios servidores de las empresas.
"Enviar la totalidad de los datos sensibles corporativos hacia modelos gigantes en nubes extranjeras es asumir una hipoteca tecnológica", enfatiza Díaz
Y proyecta: "Para 2028 la mayoría de las operaciones críticas correrán sobre modelos locales".
El primer paso recomendado para las organizaciones es auditar qué algoritmos protegen hoy sus bases de datos y trazar una migración gradual hacia la criptografía poscuántica.
La ventana de tiempo para proteger la información antes de que quede expuesta ante las supercomputadoras del futuro ya comenzó a cerrarse, y la amenaza es cada vez más palpable.