Puntos importantes
El 31 de agosto fue la fecha elegida para que bancos y fintech implementen el cobro con transferencia, un mecanismo del Banco Central que funciona como un "débito automático" de cuotas de préstamos desde cuentas de estas entidades.
Sin embargo, tanto los bancos como las fintech no mostraron demasiado interés en la propuesta, que permite extraer dinero desde una cuenta bancaria (CBU) o virtual (CVU) para los pagos mensuales de los créditos. Y reemplaza al Debin (débito directo) en su versión recurrente, que el BCRA había dado de baja en 2022.
Solo una entidad habría avanzado, en tanto que las billeteras fueron contactadas por el BCRA para conocer el estado de implementación. Y buscan una prórroga.
Cómo funciona el cobro con transferencia (CCT)
El CCT es la versión "inversa" del pago con transferencia (PCT) que utilizan las operaciones con QR que se abonan con saldo en cuenta, y está inspirado en la operatoria de Pix Automático de Brasil y AutoPay de India. Funciona de la siguiente manera:
- El cliente simula el préstamo en una billetera o home banking
- Al aceptar los términos, debe loguearse con los datos del banco o fintech en la que acreditará el préstamo y se debitarán los fondos
- Cada mes, se le avisará hasta tres veces, con 48 horas de diferencia, que debe abonar
- No se podrá cobrar una cuota de forma retroactiva en caso de atraso: se deberá acordar otro medio de pago
- Todas las cuotas deben ser iguales
En el sector se excusan en que hubo demoras en la entrega de la documentación técnica para avanzar. Los sistemas yas están listos: falta que se suban las entidades.
Pero los bancos, a través de las principales cámaras, enviaron dos pedidos al BCRA en las últimas semanas, tal como adelantó en exclusiva iProUP:
- Pedir definiciones sobre ciertas cuestiones que les preocupaban sobre contracargos. Solicitaron postergar la entrada en vigencia del CCT
- Ante la falta de respuesta de la autoridad monetaria, las entidades exigieron, directamente, cancelar el lanzamiento
Dos ejecutivos aseguran a iProUP que el Galicia es el único banco que estaría en condiciones de "prender" la funcionalidad el 31 de agosto.
En las últimas semanas, además, algunos proveedores de servicios de pago (PSP) recibieron un correo electroÅico del BCRA para confirmar el estado de la homologación ante COELSA, encargada del procesamiento de las transferencias.
En el mensaje, la autoridad monetaria les solicitó a las billeteras un cronograma de ejecución para integrar el CCT. Se estima que la mayoría de ellas exigirá una postergación del plazo previsto. En especial, las fintech cuyo negocio no depende fuertemente del crédito. Y no descartan una adopción en etapas de la funcionalidad o un nuevo deadline.
Cobro con transferencia: qué saldos quedan afuera
Como adelantó iProUP, los saldos de las cuentas remuneradas, inversiones y dólar MEP que ofrecen las billeteras estarán fuera del sistema de cobro con transferencia por una cuestión operativa. "No están en CVU, sino en cuentas comitentes de las ALyC o bancos espónsor", revela un ejecutivo.
La fuente agrega que algunas billeteras cripto también podrían participar: las registradas como proveedores de servicios de pago (PSP). Es decir, aquellas que ofrecen una cuenta CVU en lugar de una cuenta "recaudadora" a la que enviar fondos y luego impacta el saldo al matchear contra el CUIL/CUIT del usuario.
Las criptomonedas quedan también afuera de los débitos automáticos ya que no están en cuentas CVU, sino en direcciones cripto abiertas por los proveedores de activos virtuales a cuenta y orden de los usuarios.
Pero podría utilizarse esa CVU para acreditar el monto del crédito y debitar los pagos mensuales. "Es posible, pero ahora hay todo un proceso de revisión en el BCRA sobre las funciones de PSP as a Service o finanzas embebidas que estamos viendo con preocupación", asegura.
Puntualmente, hace referencia a que la autoridad monetaria está analizando los métodos por los cuales algunas fintech tercerizan ciertos servicios, una cuestión que tendrá cada vez mayor relevancia en el marco del Sistema de Finanzas Abiertas del BCRA.
"Si no despertó interés en las fintech prestamistas, imaginate en las exchanges", dispara el directivo de una firma del rubro que, según el relevamiento elaborado por la Cámara Fintech junto a Taquion, concentra a 135 empresas de las 939 mapeadas (8% del total). Las de crédito, en tanto, llegan a 224 (14%).
Cobro con transferencia: fallas del sistema
La medida es discutida por bancos y fintech por igual. Las entidades tradicionales entienden que son las más "afectadas", ya que la herramienta está pensada para extraer fondos de sus cuentas por créditos tomados en sus competidores.
También temen por "indefiniciones en el tratamiento de contracargos", es decir, los generados por intentos de fraude o errores en los cobros. La comisión de 0,6% a repartir entre los participantes no es un incentivo que "mueva la aguja".
Las fintech tampoco están muy entusiasmadas. Dos ejecutivos del rubro aseguran a iProUP que habían acercado proyectos de "cobro inteligente" al BCRA, que terminó proponiendo su propio sistema. Y creen que tiene varias fallas.
"Pide consentimiento explícito en cada cuota, cuando el OK es la aprobación del crédito. Además, solo te deja intentar el cobro tres veces y con 48 horas de diferencia", lamenta el ejecutivo de una fintech. De este modo, si el usuario elige el 5 de cada mes, que puede extenderse al 10 si existen fines de semana o feriados, y cobra su sueldo el 11, la cuota queda impaga
En esos casos, deberán pedir envíos de fondos a un CBU o CVU recaudador, u otro medio de pago, para ponerse al día. Tampoco hay chances de barrer otras cuentas, considerando que un argentino promedio tiene unas ocho, entre bancarias y virtuales según COELSA.
"Además, las cuotas deben ser todas iguales, por lo que la siguiente no puede llegar con punitorios si no paga la anterior, como pasa con una tarjeta o la boleta de internet", completa.
Por último, añade otro efecto indeseado en las fintech: "Ningún cliente lo va a usar, pero todos lo vamos a tener que tener".
Así, el CCT aparece como un desarrollo que requerirá destinar recursos, pero sin garantía de que logre reactivar el crédito, hoy golpeado por una mora que roza el 13%. Y deja una paradoja: el BCRA parece tener más interés en ponerlo en marcha que las propias entidades que deben implementarlo.