El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles un nuevo esquema destinado a reactivar el crédito hipotecario, con el objetivo de ampliar el acceso al financiamiento para la compra de viviendas a aproximadamente 18.000 familias argentinas.
La iniciativa contempla la utilización de $2 billones provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para mejorar el fondeo de los bancos y facilitar la entrega de préstamos de largo plazo, que se irán adjudicando a través de licitaciones por $200.000 millones cada una.
En el marco del anuncio, Caputo aseveró que el stock de créditos hipotecarios en Argentina apenas representa dos puntos de producto, mientras que en Chile representa aproximadamente el 27%.
"En países más desarrollados como Estados Unidos, llegó a representar el 75%. Entonces, hay un margen de crecimiento realmente muy, muy grande", enfatizó el Ministro.
¿Cómo serán los créditos?
Junto al director general del FGS, Juan Cruz Micele; el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning; el director del BCRA, Martín Vauthier; y el director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Felipe Núñez, Caputo expuso que los plazos y tasas mínimas contemplan dos tramos.
Uno a un año, con una tasa UVA más un spread mínimo de 2,50%, según manifestó el funcionario, y otro a cinco años, con una tasa UVA más un spread mínimo de 4,50%.
Además, el Ministro sostuvo que los bancos podrán ofertar hasta el 20% del monto total por licitación y los mismos contarán con 90 días corridos para aplicar los fondos desde la constitución del depósito.
En esa línea, Caputo sostuvo que estos créditos hipotecarios contarán con una tasa máxima permitida que será del UVA más el 7,50%, con un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA por cada crédito.
En dólares, el funcionario aseguró que quienes accedan a estos créditos hipotecarios podrán comprar propiedades por un valor aproximado de unos u$s106.000.
El anuncio fue realizado durante una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda, y la propuesta busca atacar uno de los principales obstáculos que enfrenta actualmente el mercado hipotecario argentino, vinculado al descalce entre el plazo de los préstamos para vivienda y el de los depósitos con los que se financian los bancos.
El FGS como fuente de fondeo
La idea oficial consiste en que los recursos del FGS puedan canalizarse hacia instrumentos de largo plazo para las entidades financieras.
De esta manera, los bancos tendrían acceso a fondos durante varios años y contarían con una estructura de financiamiento más compatible con créditos hipotecarios que pueden extenderse durante décadas.
El mecanismo no implica que el fondo previsional compre directamente las hipotecas, ya que la alternativa analizada contempla que los recursos sean utilizados para generar fondeo bancario mediante colocaciones a largo plazo, reduciendo la dependencia de depósitos de corto plazo.
El problema que busca resolver el Gobierno es estructural, debido a que mientras una hipoteca puede tener un plazo de 20 o 30 años, los bancos argentinos se financian mayormente con depósitos de períodos mucho más breves.
El desafío de reactivar los créditos UVA
El anuncio llegó después de una desaceleración en el crecimiento de los préstamos hipotecarios, especialmente de las líneas ajustadas por UVA.
La apuesta oficial es que un mayor fondeo de largo plazo permita a los bancos ampliar la oferta y mejorar las condiciones para los nuevos tomadores de crédito.
La medida también se da en un contexto de mayor tensión financiera, con el dólar mayorista por encima de los $1.500 y volatilidad en las tasas de interés.
En ese escenario, el Gobierno busca que el crédito hipotecario vuelva a funcionar como uno de los motores del mercado inmobiliario y de la construcción.
El desafío para el gobierno encabezado por Javier Milei será determinar cuánto de estos recursos pueden transformarse efectivamente en nuevos préstamos y bajo qué condiciones llegarán a los hogares argentinos.