Puntos importantes
La banca internacional avanza en un terreno que hasta hace poco evitaba: Citi confirmó que ofrecerá custodia de bitcoin a sus clientes institucionales antes de que termine 2026, a través de Custody , una plataforma que combinará activos digitales con custodia tradicional, depósitos tokenizados y liquidaciones en tiempo real.
El banco estadounidense, con una franquicia de servicios de valores que administra unos u$s30 billones en activos de clientes, se suma así a la carrera de la banca de primer nivel por capturar el negocio de resguardar criptoactivos para fondos, aseguradoras y tesorerías corporativas.
Qué incluye Custody , la nueva plataforma de Citi
Custody funcionará dentro de Citi Investor Services y unificará bajo un mismo marco operativo la custodia de valores tradicionales y de activos digitales.
La plataforma sumará las siguientes capacidades:
- Liquidaciones casi instantáneas
- Herramientas de liquidez e inteligencia de mercado con inteligencia artificial
- Depósitos tokenizados que el banco ya opera en determinados mercados las 24 horas
- Bitcoin como primer criptoactivo habilitado, con arquitectura abierta para sumar otros instrumentos digitales más adelante
El anuncio no es una improvisación: Citi ya había adelantado en 2025 su intención de lanzar custodia nativa de criptomonedas durante este año, y en febrero una ejecutiva del banco había definido el objetivo como transformar a bitcoin en un activo tan gestionable como una acción o un bono, con los mismos circuitos de reporte, compliance y control de riesgo.
"La demanda institucional por activos digitales ha crecido de manera exponencial y el momento de actuar es ahora", señaló un portavoz de Citi al presentar la plataforma.
La carrera por la custodia institucional de bitcoin
El movimiento ubica a Citi frente a competidores que ya pisaron ese terreno. BNY Mellon y State Street ofrecen servicios similares, mientras que Coinbase Custody lidera el segmento gracias a su alianza con BlackRock y otros emisores de ETF de bitcoin al contado.
Según estimaciones de la industria, más de u$s180.000 millones fluyeron hacia productos de inversión ligados a bitcoin en los últimos dos años, un flujo que explica por qué los bancos tradicionales ya no pueden mantenerse al margen sin resignar comisiones y clientes corporativos.
La entrada de un banco de importancia sistémica a este negocio también responde a un cambio regulatorio en Estados Unidos: desde mediados de 2025, la Oficina del Contralor de la Moneda, la FDIC y la Reserva Federal habilitaron formalmente a las entidades bancarias a custodiar criptoactivos para sus clientes, aunque con controles internos estrictos y sin acceso directo a las claves privadas.
Un fenómeno que también llega a la región
La tendencia no es exclusiva de Wall Street. En Brasil, Bradesco, el mayor banco privado del país, confirmó que prepara un servicio propio para custodiar bitcoin, stablecoins y activos tokenizados, en un contexto donde el Banco Central busca poner límites a las stablecoins extranjeras.
En la Argentina, el esquema todavía corre por otro carril: la Comisión Nacional de Valores regula a los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales bajo la Resolución General 1058, que exige requisitos patrimoniales, segregación de cuentas y estándares de seguridad para las custodias locales de criptoactivos, aunque el registro sigue concentrado en exchanges y fintechs, sin bancos tradicionales entre sus inscriptos.
El interrogante que empieza a instalarse en el mercado argentino es si, tarde o temprano, alguna entidad bancaria local podría seguir el mismo camino que Citi y Bradesco, en momentos en que el propio ecosistema de PSAV crece bajo mayor fiscalización de la CNV.
Más allá de la fecha exacta de lanzamiento, que Citi todavía no precisó, el mensaje de fondo es que la custodia de bitcoin dejó de ser un experimento de nicho para convertirse en una línea de negocio estratégica dentro de la banca global.
Si Citi logra integrar sus capacidades de custodia tradicional con las digitales, podría marcar el ritmo para que otros bancos que hoy observan desde afuera terminen sumándose a una carrera que ya no depende de si bitcoin entra al sistema financiero regulado, sino de cuándo y con qué actores lo hace.