Puntos importantes
Según datos de la plataforma de análisis RootData, más de 100 proyectos cripto cerraron, se declararon en bancarrota o desaparecieron definitivamente durante 2026, con un ritmo que se aceleró en los últimos meses.
La semana de fines de julio concentró cuatro anuncios de peso:
- BitMEX
- BitMart
- Movement Labs
- Storj Labs
Los cierres abarcan todos los niveles de la industria, estando involucrados exchanges, billeteras, protocolos de préstamos DeFi, mercados de NFT y blockchains de capa 1.
El caso más extremo fue el de Moonbeam, una parachain completa de Polkadot que dejó de generar bloques el 31 de julio de 2026, dejando inaccesibles todos los activos que los usuarios no habían retirado a tiempo.
Por qué cerraron tantos proyectos cripto
El factor detonante fue la caída del valor de los tokens con los que la mayoría de estos proyectos financiaba su operación completa.
La gran mayoría de las altcoins perdió entre el 70% y el 90% de su valor durante el mercado bajista, y eso rompió la aritmética de supervivencia de decenas de equipos. Pagaban a sus ingenieros con tokens, subsidiaban liquidez con tokens y financiaban auditorías de seguridad con tokens. Mientras esos tokens mantenían su valor en dólares, el sistema funcionaba.
Diego Gutiérrez Zaldívar, CEO de RootstockLabs, describe el mecanismo del colapso con precisión quirúrgica: "Cuando las altcoins caen entre 70% y 90%, un equipo con dieciocho meses de runway se encuentra con tres. No es mala suerte, es un error conceptual confundir el valor especulativo con la utilidad."
Su lectura de fondo separa la tecnología de los modelos de negocio que la usaron: "Este año cerraron más de cien proyectos según RootData, incluidos nombres históricos, y eso duele. Pero lo que está muriendo no es la tecnología ni la propuesta de valor de Bitcoin y las finanzas descentralizadas, sino una generación de proyectos que confundió capital levantado con producto validado."
Las similitudes de la cierre de proyectos cripto con la crisis puntocom
La comparación con el estallido de 2000 aparece en boca de casi todos los referentes del sector, y tiene un componente que suele omitirse: lo que sobrevivió después.
"Si lo comparamos con las puntocom, lo que falló en el 2000 no fue la tesis sobre la propuesta de valor de Internet, fue el supuesto de que estaban dadas las condiciones para una adopción masiva, y eso llevó al fin de un ciclo fuertemente especulativo", explica Gutiérrez Zaldívar a iProUP.
Y agrega el dato que cambia la lectura del episodio: "Gracias a esa burbuja se instaló la infraestructura que diez años después, junto con los dispositivos móviles y el acceso hogareño a Internet, dio lugar a la ola de adopción masiva que vivimos en los últimos quince años."
Hay una diferencia estructural con el colapso cripto de 2022. En aquel momento, el fraude y el apalancamiento interconectado hicieron caer a Terra, Celsius y FTX en sucesión rápida, con un foco de contagio identificable. En 2026 no hay un epicentro: es una depuración generalizada del sector.
Las pérdidas por vulnerabilidades en blockchain alcanzaron los u$s1.100 millones durante el primer semestre de 2026 (más que en todo 2025) según un informe de la firma de seguridad Blockaid.
Abril de 2026 fue el mes con mayor volumen de ataques registrado en la historia del sector. Dos episodios concentraron la mayor parte. Una vulnerabilidad de u$s293 millones en Kelp DAO, el 18 de abril, y un robo de u$s285 millones en Drift Protocol, el 1 de abril.
En este último caso, hackers vinculados a Corea del Norte pasaron seis meses utilizando técnicas de ingeniería social para acceder al exchange basado en Solana, sin explotar una sola línea de código de contrato inteligente.
Según estimaciones de TRM Labs, los actores vinculados a Corea del Norte fueron responsables del 66% de todas las pérdidas por ciberataques en el primer semestre de 2026, frente al 64% de 2025 y menos del 10% a principios de la década.
Lo que cambió en este ciclo es lo que ocurre después del ataque. Antes, las comunidades se movilizaban y los fondos de inversión cubrían los déficits. En 2026 las tesorerías denominadas en tokens ya están agotadas por el mercado bajista y los fondos de capital riesgo no están rescatando protocolos al ritmo anterior.
Cuando un equipo se disuelve y una empresa quiebra, los contratos inteligentes que desplegaron siguen funcionando. El código no muere.
En julio de 2026, una vulnerabilidad que generó u$s6 millones en pérdidas en Lazy Summer Protocol se rastreó directamente hasta Stream Finance, un protocolo que había colapsado en noviembre de 2025. Ocho meses después del cierre, el código sin resolver del proyecto desaparecido se convirtió en vector de ataque para uno que seguía activo.
El caso de Moonbeam ilustra la otra cara del problema. La cadena dejó de generar bloques el 31 de julio de 2026 y todos los activos que quedaron bloqueados en protocolos DeFi desplegados allí (incluidas posiciones en el protocolo de préstamos Moonwell) son ahora inaccesibles. Los contratos siguen ahí, pero no hay nadie que pueda operarlos.
Investigadores de seguridad señalan un riesgo adicional: los contratos huérfanos suelen tener vulnerabilidades sin parchear que quedaron postergadas antes del cierre del equipo, y los informes de auditoría en los que confían los usuarios corresponden a versiones específicas del código en momentos concretos.
Cuáles son los proyectos que sobreviven según el mercado
El factor común entre los que no solo sobrevivieron sino que crecieron durante el mercado bajista es uno solo: generan ingresos en dólares, no en su propio token.
Hyperliquid, la plataforma descentralizada de contratos perpetuos, superó los u$s1.000 millones en comisiones acumuladas el 30 de junio de 2026, menos de dos años después de su lanzamiento. Su volumen de negociación creció mientras el mercado caía y hoy controla el 70% del mercado descentralizado de perpetuos.
Aave, líder en préstamos DeFi, tenía más de u$s12.000 millones en depósitos a julio de 2026 y genera más de u$s100 millones anuales en comisiones por préstamos. Atravesó una salida de depósitos de u$s8.400 millones en abril tras el hackeo de Kelp DAO y siguió operando.
Ether.fi, protocolo de re-staking líquido, diversificó sus ingresos antes de la caída: su tarjeta de débito vinculada a criptomonedas representa hoy cerca del 50% de los ingresos del protocolo, con comisiones por transacción que alcanzaron un récord de u$s2,72 millones en el segundo trimestre de 2026. Mantiene u$s7.800 millones en valor total bloqueado.
Gutiérrez Zaldívar resume el criterio que separa a los sobrevivientes del resto: "Si todas las métricas de un proyecto suben y bajan con el precio de un token, no estás mirando un negocio. Lo que estás mirando es un activo. El gran desafío es crear modelos de negocio sustentables que pueden o no estar conectados con un token."
Y proyecta hacia dónde va el ecosistema después de esta depuración: "Aquellos proyectos que fueron creando productos financieros útiles para empresas o individuos son los que pasarán este nuevo invierno cripto y, al igual que los Amazon de este mundo, que supieron estar varios miles de millones en rojo, los que sobrevivan serán los que constituyan el sistema financiero del futuro."