El negocio del litio en Argentina: u$s905 millones en juego y el dilema que divide a inversores

El negocio del litio argentino ya mueve u$s905 millones, el 15% de la minería local, y empresas e inversores debaten en qué eslabón conviene invertir
Por iProUP
Economía Digital
10.08.2026 • 13:32hs • Economía Digital

Puntos importantes

Argentina, potencia en litio, alcanzó exportaciones récord de u$s905 millones y suma 7 minas en producción.

El desarrollo del litio en Argentina enfrenta un debate clave: priorizar la extracción o avanzar en una industrialización competitiva.

Es clave para Argentina determinar dónde agregar valor al litio de forma sostenible, ante precios volátiles y fuerte competencia global.

Argentina atraviesa un punto de inflexión en su desarrollo del litio, ya que después de años en los que el potencial de los salares era presentado principalmente como una oportunidad futura, el país comenzó a mostrar resultados concretos.

Según trascendió, nuevas operaciones entraron en producción, las exportaciones alcanzaron niveles récord y una creciente cartera de proyectos apunta a multiplicar la oferta durante los próximos años.

Sin embargo, actualmente el principal interrogante ya no es cuánto litio existe en el subsuelo argentino, sino qué hacer con ese recurso, cómo producirlo de manera competitiva y hasta dónde avanzar en su industrialización dentro del país.

Este debate se dio durante el encuentro Fastmarkets Lithium South America: Market & Investment Outlook, realizado en Buenos Aires, donde representantes de empresas, inversores y especialistas analizaron las perspectivas de la industria regional.

Una de las conclusiones compartidas fue que contar con grandes recursos ya no alcanza, ya que los proyectos deberán demostrar capacidad para conseguir financiamiento, controlar costos, incorporar tecnología, resolver problemas de infraestructura y sostener operaciones durante décadas.

Un sector que aceleró su crecimiento

La expansión de la actividad ya comienza a reflejarse en los números, ya que según datos del Gobierno nacional, durante 2025 las exportaciones mineras argentinas alcanzaron los u$s6.037 millones, el mayor registro histórico del sector.

Dentro de ese total, el litio aportó unos u$s905 millones, lo que también marcó un récord, y explicó alrededor del 15% de las ventas mineras.

El salto estuvo impulsado por la incorporación de nuevos proyectos: la entrada en producción de cuatro emprendimientos entre 2024 y 2025 elevó a siete la cantidad de minas de litio en producción en el país.

La perspectiva de crecimiento es todavía mayor, ya que la cartera oficial de proyectos incluye operaciones en Catamarca, Salta y Jujuy, además de numerosos emprendimientos que atraviesan etapas de construcción, factibilidad, prefactibilidad y exploración.

El desafío actualmente pasó de demostrar que Argentina tiene recursos de escala mundial a conseguir que esos recursos se transformen en producción eficiente, inversiones sostenibles y exportaciones de largo plazo.

La discusión que divide a la industria

Uno de los principales debates está relacionado con el nivel de procesamiento que debería realizarse en Sudamérica.

Una parte de la industria sostiene que Argentina y sus vecinos deberían concentrarse en producir recursos competitivos y evitar inversiones costosas en etapas de refinación que actualmente tienen una fuerte concentración en China.

Desde esta perspectiva, intentar replicar toda la cadena química sin contar con escala, infraestructura y costos competitivos podría terminar destruyendo valor en lugar de generarlo.

La contrapostura defiende la idea de avanzar en la producción local de carbonato y otros productos de mayor valor agregado siempre que las condiciones tecnológicas y económicas lo permitan.

El caso de Centenario-Ratones, en Salta, funciona como uno de los ejemplos de esta estrategia, donde el proyecto de Eramine utiliza extracción directa de litio y desarrolló una planta química en plena Puna, a unos 4.000 metros de altura.

Esta experiencia demostró tanto el potencial de la industrialización local como las dificultades que implica operar este tipo de instalaciones en ambientes de alta montaña.

La discusión, por lo tanto, no se reduce a elegir entre "extraer" o "industrializar", ya que el verdadero interrogante sería en qué etapa de la cadena Argentina puede ser competitiva y dónde conviene aprovechar las ventajas de otros centros productivos globales.

Una oportunidad que todavía no está asegurada

Por otro lado, la volatilidad de los precios internacionales podría modificar rápidamente la rentabilidad de los proyectos, mientras que la competencia tecnológica y la concentración de buena parte de la cadena de valor en Asia obligarían a tomar decisiones de inversión con una mirada de largo plazo.

En definitiva, Argentina estaría enfrentando una decisión estratégica sobre cómo aprovechar su ventaja geológica sin convertirla en una simple oportunidad de extracción de recursos.

La respuesta podría no estar en elegir entre exportar concentrados o industrializar todo el litio dentro de las fronteras nacionales, sino en construir una cadena que determine caso por caso dónde Argentina puede agregar valor de manera competitiva.

El desafío de la próxima década será transformar el potencial de los salares en proyectos capaces de producir, exportar, generar empleo, desarrollar proveedores y sostener vínculos de largo plazo con las comunidades.

El litio argentino ya dejó de ser una promesa, ya que ahora comienza la etapa más difícil: demostrar que puede convertirse en una industria competitiva y sostenible a escala global.

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