Puntos importantes
En 2005, el entonces gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, encontró la analogía perfecta para explicar cómo funciona la política monetaria. Ejemplificó con el segundo gol de Diego a los ingleses en el Mundial de 1986.
El argumento de King era elegante. Maradona corrió prácticamente en línea recta durante esa jugada. No hizo grandes gambetas ni cambios bruscos de dirección. Lo que pasó fue que los defensores ingleses esperaban que cambiara de dirección, y esa expectativa fue lo que les hizo abrir el camino.
La política monetaria, según King, funciona igual. El banco central no necesita moverse tanto si los mercados ya anticipan lo que va a hacer. La expectativa hace la mitad del trabajo. Esa es la lógica del "forward guidance", dar pistas claras al mercado sobre los próximos pasos para que los precios se ajusten solos.
La "Teoría Messi" que sacude a Wall Street
Kevin Warsh, el actual presidente de la Reserva Federal, juega distinto. Y Citigroup encontró la comparación para describirlo.
"Menos pases, más espera", sintetizó Adam Pickett, analista de Citi, al presentar lo que denominó la "Teoría Messi de las tasas de interés".
El planteo es que Warsh, en lugar de dar pistas continuas al mercado, prefiere observar la evolución de la economía y actuar únicamente cuando lo considera necesario. Es lo que Pickett describe como "una política de escasa orientación al mercado, en la que la Fed espera, observa y actúa únicamente cuando lo considera necesario, dejando que las condiciones financieras se ajusten de forma natural".
"Esperar en silencio, observar y actuar solo cuando sea necesario. Parece más Messi que Maradona", concluyó el analista.
Por qué esto importa para tus inversiones
La analogía es divertida, pero el fondo del asunto tiene consecuencias directas sobre el precio de cualquier activo, desde acciones hasta Bitcoin.
Cuando la Fed da orientación clara, los mercados se mueven de forma gradual y anticipada. Cuando no la da, cada dato macroeconómico se convierte en un evento que puede generar volatilidad brusca, porque nadie sabe cómo va a reaccionar el banco central.
Citi señala que la caída de activos tras la última reunión de la Fed refleja precisamente esas dudas sobre el camino elegido por Warsh. Pero destaca que todavía hay margen para corregir: "Puede corregir fácilmente proporcionando más orientación de la que recibimos actualmente."
Manuel Pinto, analista financiero, dimensiona el cambio: "En nuestra opinión, este cambio representa uno de los mayores giros en la comunicación de la Reserva Federal desde la crisis financiera."
"Durante los próximos meses, los mercados probablemente tendrán que acostumbrarse a convivir con menos mensajes y más incertidumbre, donde cada dato macroeconómico volverá a tener una importancia mucho mayor."
El próximo momento donde el mercado puede recibir claridad es el simposio de Jackson Hole, previsto para el 27 de agosto. Es el foro donde históricamente los presidentes de la Fed telegrafían sus intenciones de política monetaria al mundo entero.
Warsh ya adelantó que llega con "una hoja en blanco", según sus propias palabras. Esa respuesta puede leerse de dos formas opuestas. O el mercado no tiene nada que temer porque todavía no hay decisiones tomadas, o precisamente esa indefinición es la señal de que viene una sorpresa.
Para quien invierte en pesos, en dólares o en cripto, la lección es la misma. En un escenario de menos orientación de la Fed, cada dato de inflación y cada informe de empleo pesa mucho más que antes. Y la volatilidad, en consecuencia, va a ser mayor.