Los fondos robados durante el ataque masivo a las billeteras de hardware Coldcard comenzaron a "moverse" y ya se convirtieron en servicios diseñados para dificultar el rastreo de las transacciones.
El movimiento representó una etapa nueva del ataque que afectó a miles de usuarios, una de las marcas de hardware wallets más reconocidas del ecosistema Bitcoin.
Investigadores especializados en análisis on-chain detectaron que los atacantes comenzaron a intercambiar BTC por ETH mediante protocolos descentralizados y posteriormente enviaron los fondos a Tornado Cash, un mezclador de criptomonedas que permite ocultar el origen y destino de los activos digitales.
El objetivo de esta maniobra es dificultar el seguimiento de los fondos robados, ya que por más que las transacciones en Bitcoin sean públicas y puedan rastrearse en la blockchain, convertir los activos a otra red y utilizar herramientas de privacidad como Tornado Cash complica mucho el trabajo de empresas forenses y autoridades.
Según los investigadores, los delincuentes utilizaron exchanges descentralizadas para transformar los BTC en ETH antes de enviar los fondos al mezclador, una estrategia habitual en ataques de gran escala contra plataformas y billeteras de criptomonedas.
Según los datos revelados por la empresa de análisis on-chain CetriK, los atacantes enviaron un total de 400 Ether al protocolo de privacidad Tornado Cash, para después usarlos en el protocolo de liquidez THORChain para hacer un intercambio entre redes.
Cómo fue el fallo que comprometió la seguridad de Coldcard
El origen del incidente no estuvo en un ataque remoto tradicional, sino en una vulnerabilidad del generador de números aleatorios utilizado por determinadas versiones del firmware de Coldcard.
Ese error provocó que algunas frases semilla fueran mucho más predecibles de lo que deberían ser, permitiendo que los atacantes pudisen reconstruir las claves privadas de las billeteras afectadas sin necesidad de acceder físicamente a los dispositivos.
Las primeras estimaciones hablaban de unos 600 BTC comprometidos, sin embargo, nuevas investigaciones ampliaron considerablemente el alcance del ataque y ya calculan que podrían haberse robado más de 2.000 BTC, lo que lo convierte en uno de los mayores incidentes de seguridad registrados contra billeteras de autocustodia.
El caso reavivó el debate sobre la seguridad de la autocustodia de criptomonedas, ya que actualmente las hardware wallets son consideradas una de las alternativas más seguras para almacenar activos digitales, el incidente demostró que la fortaleza del sistema también depende de la calidad del software que genera las claves criptográficas.
Especialistas remarcaron que el problema no radicó en el concepto de almacenamiento en frío, sino en una implementación específica del firmware. Mientras tanto, empresas de análisis blockchain monitorean los movimientos de los fondos robados minuto a minuto en búsqueda de nuevas pistas.
Aunque las operaciones realizadas mediante Tornado Cash dificultan la trazabilidad, los investigadores mantienen el seguimiento de las direcciones vinculadas al ataque con el objetivo de identificar nuevos movimientos y colaborar con las autoridades competentes.