El 34% de los Bitcoin en circulación están bajo amenaza y la llegada del "Q-Day" puede ser letal

La llegada de procesadores cuánticos plantea interrogantes sobre la seguridad criptográfica y millones en activos podrían quedar vulnerables
Economía Digital
22.07.2026 • 06:15hs • Economía Digital

Puntos importantes

El "Q-Day", cuando computadoras cuánticas amenacen la seguridad de Bitcoin, es un debate clave para el futuro de la criptomoneda.

Project Eleven presentó una prueba de recuperación cuántica que funciona en 243ms en laptops, ofreciendo una solución real.

Sin embargo, 1,1 millones de BTC de Satoshi Nakamoto y billeteras previas a 2012 aún no tienen solución ante el riesgo cuántico.

Hay una amenaza sobre Bitcoin que la comunidad cripto viene postergando discutir seriamente. No es la regulación ni la competencia de otras blockchains: es el escenario que los investigadores llaman "Q-Day". Se trata del día en que una computadora cuántica sea suficientemente poderosa como para derivar una clave privada a partir de una clave pública.

No tiene fecha confirmada: puede ser dentro de cinco años o dentro de veinte. Pero el debate sobre cómo preparar a la cripto más popular para ese momento dejó de ser teórico y se convirtió en uno de los ejes centrales de desarrollo del protocolo en 2026.

Esta semana, la firma de investigación cuántica Project Eleven publicó algo que cambia el tono de la discusión: una prueba de recuperación que funciona, corre en 243 milisegundos en una MacBook Air y no necesita GPU ni configuraciones especiales. La noticia es compleja desde lo técnico, pero su implicación es concreta y directa para cualquier holder de Bitcoin, sin importar cuánto entienda de criptografía.

Qué es el problema cuántico de Bitcoin, explicado fácil

Para entender el alcance, primero hay que comprender cómo funciona la seguridad de Bitcoin. Cuando alguien recibe criptomonedas, lo guarda en una dirección, que se genera a partir de una clave privada mediante matemáticas que solo funcionan en un sentido

Es como una cerradura con combinación: se puede generar la cerradura a partir de la combinación, pero no obtener la combinación mirando la cerradura.

El problema es que una computadora cuántica suficientemente avanzada puede romper esa asimetría usando algo llamado el algoritmo de Shor. Publicado en 1994, puede recibir una clave pública y devolver la clave privada que la generó. Si eso ocurre a escala, cualquier dirección cuya clave pública haya sido expuesta alguna vez (por ejemplo, al hacer una transacción) quedaría vulnerable.

Las claves del Q-Day, el evento que pone en vilo al mercado cripto

Más del 34% de todo el Bitcoin que existe están en ese riesgo potencial, según el BIP-361, una propuesta de mejora publicada en abril por el desarrollador Jameson Lopp y cinco coautores. Eso equivale a más de 6,8 millones de BTC.

Andy Ahumada, experto en ciberseguridad y tecnologías de seguridad financiera, consultado por iProUP, pone en perspectiva el número: "El 34% del suministro en riesgo cuántico no significa que esas monedas vayan a ser robadas mañana".

"Significa que si el Q-Day llega sin que Bitcoin haya migrado su criptografía, un actor con acceso a una computadora cuántica suficientemente poderosa podría, en teoría, firmar transacciones desde esas direcciones como si fuera el dueño legítimo", precisa.

El especialista advierte que "es el equivalente a descubrir que hay una llave maestra que abre una de cada tres cajas fuertes del banco, y que en algún momento alguien puede fabricarla".

La propuesta que dividió a la comunidad

El BIP-361 propone una solución radical. Si se aprobara, bloquearía nuevos depósitos a direcciones vulnerables después de tres años y congelaría directamente lo que quedara en esas direcciones después de cinco años.

La controversia es obvia. La promesa central de Bitcoin es que nadie puede tocar tus monedas sin tu clave privada. Una propuesta que congela fondos (aunque sea para protegerlos) parece contradecir ese principio. La objeción más fuerte que recibió BIP-361 desde su publicación fue exactamente esa: congelar monedas rompe la promesa de propiedad permanente.

El propio Lopp reconoció que no le gustaba la propuesta y que la escribió porque prefería cualquier alternativa a no hacer nada. Eso dice mucho sobre la seriedad con que los desarrolladores del protocolo están evaluando el riesgo cuántico.

Entretanto, el prototipo que Project Eleven desarrolló junto al programador Jim Posen apunta directamente al corazón de esa objeción. Si existiera una forma de demostrar que sos el dueño legítimo de tus monedas sin revelar tu clave privada (incluso, luego de que las computadoras cuánticas puedan falsificar firmas), el congelamiento no sería una quema sino un bloqueo temporal con llave de recuperación.

La tecnología que hace posible eso se llama prueba de conocimiento cero. "En términos simples, permite que una persona demuestre a otra que conoce un hecho sin nunca revelar ese hecho. Aplicado a Bitcoin, significa que podés demostrar que sos el dueño de una dirección sin exponer la clave privada que la controla", resume el experto en ciberseguridad Segundo Carranza.

El sistema funciona de la siguiente manera:

Project Eleven construyó una prueba de conocimiento cero que permite demostrar que se conoce el material de clave ubicado por encima de tu dirección en ese árbol, sin revelarlo. La prueba vincula esa demostración a un mensaje específico, de modo que puede autorizar una transacción de migración hacia una dirección segura.

Los números de rendimiento son lo que hace que esto sea práctico. En una MacBook Air M5, generar la prueba toma 243 milisegundos. La verificación toma 40 milisegundos. El proceso usa aproximadamente 2 gigabytes de memoria y no necesita GPU ni configuraciones especializadas. En la versión solo con CPU, el proceso corre en 910 milisegundos.

Natalia Perricone, especialista en infraestructura de activos digitales, describe la importancia del rendimiento en términos prácticos: "Lo que cambia con estos números no es solo la viabilidad técnica sino la accesibilidad. Un sistema de recuperación cuántica que necesita un supercomputador o una GPU de alta gama quedaría fuera del alcance del holder promedio".

"Un sistema que corre en 243 milisegundos en una laptop común puede implementarse como una herramienta de usuario, no como un servicio especializado. Esa diferencia es enorme para la adopción masiva", refuerza la profesional.

Lo que falta antes de que esto sea una solución real

Aquí está el giro que convierte este desarrollo técnico en una historia con un final inesperado. Todo el sistema depende de que exista una clave "padre" por encima de la dirección del usuario en el árbol de derivación. La estructura de árbol de las billeteras modernas llegó con BIP-32, lanzado el 11 de febrero de 2012.

Satoshi Nakamoto minó entre 2009 y 2010 y desapareció en 2011. Sus monedas están en un formato más antiguo llamado Pay-to-Public-Key, donde la clave pública está escrita directamente en la cadena. Fueron generadas por un software que no tenía frase semilla, ni ruta de derivación ni clave principal. No existe ninguna clave por encima de ellas en ningún árbol porque los árboles de derivación todavía no existían cuando Satoshi minó esos bloques.

Los 1,1 millones de BTC atribuidos al creador de Bitcoin (valorados hoy en u$s71.000 millones) son exactamente el tipo de monedas para las que el BIP-361 propuso el congelamiento y que el sistema de Project Eleven no puede recuperar.

Si el Q-Day llega antes de que Bitcoin actualice su criptografía, esas monedas quedarían en el peor escenario posible: congeladas sin posibilidad de recuperación, o accesibles para cualquier actor con una computadora cuántica suficientemente poderosa.

El mismo problema aplica a todas las billeteras anteriores a 2012. Esa es precisamente la población que el BIP-361 identifica como la más vulnerable y para la que no existe solución con la tecnología actual.

Project Eleven reconoce que el prototipo está lejos de ser una implementación lista para producción. El código no fue auditado de forma independiente. Solo soporta tres tipos de direcciones de Bitcoin actuales, sin incluir el formato más moderno llamado Taproot. Y no recuperó nada en ninguna blockchain activa todavía.

Pero lo que cambió con esta publicación es algo más conceptual que técnico. La objeción más fuerte al BIP-361 era que congelar monedas significaba perderlas para siempre. Si una prueba de recuperación funciona y puede implementarse en tiempo real en hardware común, el congelamiento se transforma de una quema permanente en un bloqueo con llave.

Esa llave existe para cualquier holder que todavía tenga su frase semilla. Y definitivamente no existe para Satoshi.

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