Puntos importantes
El token $TRUMP cotiza en torno al u$s1,50 y acumula una caída del 97,9% desde el máximo histórico de u$s74,47 que alcanzó en enero de 2025, apenas días antes de la asunción presidencial de Donald Trump. La capitalización de mercado se redujo a apenas u$s371.000, con un volumen diario de u$s206.000 que revela un activo en estado de abandono.
El dato más impactante lo aportó un informe reciente de la firma de análisis blockchain Nansen: 988.905 billeteras registraban pérdidas al cierre de junio de 2026. Los afectados representan dos de cada tres compradores del token, y las pérdidas acumuladas ascienden a u$s3.800 millones.
En la vereda opuesta, unas 500.000 billeteras obtuvieron ganancias cercanas a los u$s4.000 millones, lo que confirma el patrón clásico de estos activos: un grupo reducido de compradores tempranos se lleva las ganancias y la gran mayoría de los minoristas absorbe las pérdidas.
Trump, sin embargo, fue el gran ganador. Según su última declaración financiera, el presidente de Estados Unidos embolsó u$s636 millones vinculados a la memecoin, casi la mitad de los ingresos que generaron todos sus negocios cripto durante 2025.
La historia del token es un manual de euforia y derrumbe. Trump lo lanzó el 17 de enero de 2025, tres días antes de asumir la presidencia, desde su cuenta oficial de X. El precio se disparó un 15.000% en horas.
Analistas argentinos del ecosistema cripto lo advirtieron desde el primer momento. Federico Ogue, CEO de BuenBit, señaló entonces a iProUP que "el anuncio desató una euforia pocas veces vista".
Las acusaciones de esquema pump and dump no tardaron en llegar: Trump y su esposa Melania presentaron sus tokens, sumaron miles de millones de dólares en capitalización y luego sobrevino el desplome.
Para sostener el interés, los organizadores recurrieron a eventos exclusivos. En mayo de 2025, los principales tenedores de $TRUMP fueron invitados a una cena de gala en el club de golf de Trump a las afueras de Washington. Justin Sun, el polémico empresario chino investigado por fraude, fue quien más invirtió para asegurar su lugar, con unos u$s16 millones en compras del token. En abril de 2026, se repitió la fórmula con una segunda gala en Mar-a-Lago, reservada para los 297 mayores tenedores.
El patrón fue siempre el mismo:
- El precio subía con el anuncio del evento
- Se generaba expectativa entre nuevos compradores
- El token volvía a caer una vez terminado el evento
Nada de eso alcanzó para revertir la tendencia. A principios de marzo de 2026, el token ya había perforado los u$s3. La segunda gala generó un repunte del 60% en un día, pero fue efímero. Hoy, quien compró u$s10.000 en $TRUMP en su pico se queda con menos de u$s200.
Matias Part, analista de Bitget, advirtió a iProUP en enero de 2025 que el fenómeno podía interpretarse como "un termómetro del entusiasmo" por el regreso de Trump, pero alertó que eso no debía confundirse con una señal de confianza generalizada en el ecosistema cripto. Durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos, recordó, también circularon criptomonedas vinculadas a Kamala Harris, y tras su derrota "se fueron a 0".
Vacío regulatorio deja a inversores minoristas sin protección legal
El vacío regulatorio agravó la situación de los inversores minoristas. En febrero de 2025, la SEC determinó que las memecoins no cumplen con los criterios de la Prueba de Howey para ser clasificadas como valores.
Eso significa que quienes compraron $TRUMP no cuentan con la protección de las leyes federales sobre valores, y que los emisores no tienen obligación de registrarse ante el regulador. La agencia equiparó a las memecoins con artículos coleccionables, como sellos o monedas antiguas.
Esta desprotección quedó en el centro del debate legislativo en Washington. Congresistas demócratas impulsaron enmiendas a la GENIUS Act, la primera ley federal de stablecoins firmada en julio de 2025, para incorporar restricciones éticas que impidan a funcionarios electos emitir o patrocinar tokens.
La senadora Kirsten Gillibrand propuso prohibir por completo esa práctica, pero la disposición fue eliminada del texto final. El debate sigue abierto mientras la ley cumple su primer año de vigencia y los reguladores avanzan con la implementación de normas para stablecoins.
El caso $TRUMP expone las tensiones de un mercado donde la política, la fama y la especulación se cruzan sin red de contención.
Para los inversores argentinos, que siguen de cerca el ecosistema cripto como refugio y herramienta financiera, el episodio sirve como recordatorio de que una memecoin no es una inversión: es una apuesta donde las reglas las pone quien tiene la tribuna más grande.