Puntos importantes
Bitso incorporó a su plataforma Open USD (OUSD), la nueva moneda digital atada al dólar impulsada por Open Standard y respaldada por más de 140 instituciones financieras y tecnológicas.
Entre los socios de la coalición figuran Visa, Mastercard, American Express, BlackRock, BNY, Stripe, Google, Coinbase y Ripple. Con esta integración, la exchange se suma a un grupo que reúne a algunas de las compañías financieras y tecnológicas más relevantes a nivel global.
Felipe Vallejo, Director General de Bitso México, resaltó en un informe al que accedió iProUP que "la integración de Open USD refuerza algo que hemos sostenido desde el inicio: América Latina no es sólo consumidora de innovación financiera global, es parte activa de quienes la construyen".
Y añadió: "Con esta integración, conectamos a la región con los estándares de gobernanza y eficiencia que están definiendo la próxima generación de infraestructura de dólares digitales".
El anuncio del proyecto se hizo público el 30 de junio de 2026 y generó un impacto inmediato en el mercado: las acciones de Circle, emisora de USDC, cayeron hasta 17% en una sola sesión bursátil.
El lanzamiento completo de OUSD está previsto para la segunda mitad de 2026, con despliegue nativo en Solana y expansión posterior a redes como Stellar, Base y Polygon. Al frente del proyecto está Zach Abrams, cofundador de Bridge, la empresa de pagos adquirida por Stripe.
Qué es Open USD y en qué se diferencia de otras stablecoins
OUSD se diferencia de otras monedas digitales atadas al dólar en su estructura de gobernanza y en cómo distribuye el rendimiento de las reservas que la respaldan.
El activo no cobra comisiones por emisión o redención, tampoco fija límites de volumen, y la mayor parte del ingreso generado por sus reservas se distribuye entre las empresas que lo adoptan en lugar de concentrarse en un solo emisor.
Ese modelo contrasta con el de Tether y Circle, que retienen para sí casi la totalidad de los intereses que generan sus reservas invertidas en deuda pública de corto plazo.
Las decisiones sobre reservas y estándares técnicos las toma un consejo integrado por los socios de la coalición, sin que ninguna corporación pueda imponer cambios de forma unilateral.
Sin embargo, el anuncio todavía no precisó qué entidades custodiarán esas reservas ni en qué instrumentos estarán invertidas, un dato clave para evaluar su solidez.
Tampoco se conoce el porcentaje exacto de la comisión de gestión que retendrá Open Standard antes de repartir el resto entre sus socios.
Por qué esta noticia importa en un país dolarizado de facto
Para el inversor argentino, la llegada de una nueva stablecoin no es un dato menor en un contexto de dolarización de facto cada vez más marcada.
Según datos de Chainalysis, cerca de 19,8% de los argentinos ya utiliza criptoactivos, una de las tasas de adopción más altas del mundo, y el país lidera ese indicador en toda América Latina.
Dentro de ese universo, las stablecoins concentran el 71% de las compras de criptomonedas locales, con USDT representando por sí solo el 57% del total, según relevamientos de mercado recientes.
Bitso funciona en ese ecosistema como una de las principales puertas de entrada para convertir pesos en dólares digitales, ya sea vía transferencia bancaria, Mercado Pago o la compra directa de USDC y USDT.
La irrupción de OUSD amplía el menú de opciones disponibles para quienes buscan resguardar sus ahorros o gestionar pagos transfronterizos sin depender del sistema bancario tradicional.
Según el informe de Bitso sobre el panorama de stablecoins en la región, el volumen institucional de estas monedas creció 81% en la primera mitad de 2026, superando por primera vez al de bitcoin.
El marco regulatorio argentino frente a las nuevas stablecoins
El ecosistema cripto argentino atraviesa, en paralelo, un proceso de institucionalización que también alcanza a las stablecoins.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) exige a los exchanges y billeteras que operan en el país inscribirse en el Registro de Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, conocido como PSAV, y reportar sus operaciones ante la UIF.
Más recientemente, la Resolución General 1125/2026 avanzó un paso más: por primera vez, la tenencia de bitcoin, ether y stablecoins se contabiliza como parte del patrimonio necesario para acceder a la categoría de inversor calificado.
Ese reconocimiento normativo posiciona a Argentina como un caso de referencia regional en materia de regulación cripto, según especialistas del sector.
En paralelo, el debate en Estados Unidos sobre la Clarity Act podría afectar el rendimiento que hoy ofrecen algunas stablecoins a sus usuarios, un punto sensible para los argentinos que usan estos activos como cobertura frente a la inflación.
La incorporación de OUSD se da, entonces, en un escenario regulatorio que se mueve rápido tanto a nivel local como internacional.