En los últimos siete días, Ethereum subió aproximadamente 11%. Bitcoin avanzó 4,2%. Solana cayó. TRON bajó 1,6%. Hyperliquid perdió casi 2%. XRP y BNB se movieron menos de un 2%.
Eso no es un rally del mercado cripto. Es el movimiento de un solo activo en un contexto de apatía generalizada. Y esa selectividad es exactamente lo que hace interesante (y a la vez incierta) la situación actual de ETH.
Variable 1: el factor estructural que impulsa a Ethereum
Jimena Presaco, economista especializada en mercados de activos digitales, consultada por iProUP, lo describe con lujo de detalles: "Cuando Ethereum sube y todo lo demás cae, no estás ante una rotación de sector. Estás ante una apuesta puntual sobre ese activo específico".
Para la experta, "puede ser convicción fundamentada o un flujo técnico que se agota rápido. El mercado todavía no lo resolvió".
Para entender el contexto, hay que saber de dónde viene Ethereum. El activo tocó su máximo histórico de u$s4.948 en agosto de 2025. Desde entonces cayó casi un 62%. En lo que va de 2026, acumula una baja de casi 37%.
Dicho de otra forma, quien compró Ethereum en su pico máximo todavía está perdiendo más de la mitad de su inversión. El rebote de esta semana es real, pero no cambia el cuadro de largo plazo, todavía.
Lo que sí cambió es algo clave: su estructura técnica de corto plazo. Tras tocar mínimos cerca de u$s1.716, Ethereum activó compras algorítmicas y liquidaciones de posiciones cortas apalancadas. El precio subió, superó las medias móviles de 7, 15, 30 y 50 días, y ahora enfrenta la prueba de los u$s1.900, una resistencia técnica relevante que coincide con el retroceso de Fibonacci del 38,2% de toda la caída desde agosto de 2025.
Además, el 28% del suministro circulante de ETH está bloqueado en staking, lo que reduce la oferta disponible para vender y actúa como soporte estructural. La tasa de inflación anual es negativa (-0,7%) gracias al mecanismo de quema de comisiones EIP-1559.
Son factores que no generan un rally por sí solos, pero sí construyen un piso que hace más difíciles las caídas bruscas.
Variable 2: el catalizador de Ethereum que nadie esperaba
El segundo factor clave en el rebote de Ethereum que no apareció en las notas de análisis de la semana pasada y que está empezando a tener peso propio. Se trata de Robinhood Chain.
La red de capa 2 que la famosa plataforma de inversión retail activó el 1° de julio paga el gas en Ether y liquida en Ethereum. Desde su lanzamiento, estuvo procesando más de u$s800 millones en volumen diario de intercambios descentralizados.
La mayor parte de ese volumen viene del trading de memecoins, no exactamente la narrativa que la Fundación Ethereum elegiría para sus presentaciones, pero el impacto es concreto. Hay demanda de Ether que tres semanas atrás no existía.
Esa demanda es estructural mientras Robinhood Chain siga activa y con ese volumen. No es un catalizador especulativo de corto plazo, es una fuente nueva de consumo de Ether que llegó para quedarse, al menos mientras la plataforma no migre a otro layer-2 o modifique su arquitectura.
La actualización Pectra, que se implementó con éxito hace pocos días, redujo las comisiones de las redes de capa 2 en 30% y aumentó el valor total bloqueado del ecosistema. Los ETF de Ethereum registraron entradas netas estimadas en u$s150 millones en los últimos cinco días. Los fondos de pensiones europeos están evaluando exposición directa a ETH.
Ahora viene la parte más incómoda. Casi todo el capital que entró a los fondos cotizados (ETF) de Ethereum esta semana provino de un solo fondo.
En los primeros tres días de la semana, los ETF spot de Ethereum en EE.UU. captaron u$s96 millones, ya más que los u$s84 millones de toda la semana anterior. Pero el miércoles, de los u$s53,8 millones que ingresaron, el ETHA de BlackRock absorbió u$s45,3 millones y su fondo más pequeño, ETHB, captó u$s4 millones. Los otros ocho productos de diferentes gestoras se repartieron menos de u$s5 millones entre todos.
Es una situación que el mercado conoce bien. Cuando los flujos se concentran en un solo vehículo, el rally es tan sólido como ese único comprador. Si BlackRock deja de comprar mañana, la presión compradora colapsa.
En contraste con eso, el fideicomiso original de Ethereum de Grayscale, que cobra un 2,5% de comisión frente al 0,25% de BlackRock, perdió u$s5.300 millones desde su lanzamiento. Los inversores que pueden elegir, eligen BlackRock.
Lucía Ferrer, analista financiera con experiencia en fondos cotizados de criptoactivos, lo describe: "BlackRock absorbió el 84% de las entradas de ETF de Ethereum en un solo día. Eso es una señal de demanda institucional real, pero también una señal de concentración de riesgo".
Ferrer argumenta: "Si ese flujo es un posicionamiento de largo plazo, el rally tiene base. Si es una operación táctica de corto plazo, el precio puede revertir tan rápido como subió".
Los niveles que definen si el rebote fue en serio o no
Los u$s1.900 son el umbral que separa el escenario alcista del neutral. Si Ethereum cierra un día por encima de ese nivel con volumen sostenido, el siguiente objetivo está en los u$s1.973, la media móvil de 90 días, última resistencia importante antes de los u$s2.100.
Si falla y el precio cae por debajo de los u$s1.775, el soporte crítico que salvó el rebote inicial vuelve a estar en juego. Por debajo de ese nivel, el próximo destino técnico relevante está en los u$s1.700.
Las tasas de financiamiento de los contratos perpetuos están en 0,01%, prácticamente neutras. Eso dice dos cosas simultáneamente: que el mercado no está sobreapalancado en posiciones largas (algo positivo, porque evita cascadas de liquidación) y que no hay convicción direccional fuerte todavía. Algo negativo, porque sin apalancamiento alcista los movimientos tienden a ser lentos.
Bitcoin mantiene una dominancia del 58,3% del mercado cripto. Ethereum, con una capitalización de u$s231.000 millones, tiene una participación del 18,5%. La relación ETH/BTC, el ratio que mide cuánto gana o pierde Ethereum frente a Bitcoin, está mejorando por primera vez de forma sostenida desde principios de año. Históricamente, cuando ese ratio empieza a subir de forma consistente, suele preceder a recuperaciones más amplias del mercado de altcoins.
El análisis no constituye consejo de inversión, pero sí permite ordenar las preguntas correctas. Si Ethereum cierra hoy por encima de u$s1.920 con volumen relevante, hay argumento técnico para intentar un trade de corto plazo con objetivo en u$s1.975 y stop en u$s1.770. Si falla ese nivel, el riesgo es quedar atrapado en una posición mientras el precio regresa a los u$s1.700.
Si tu horizonte es de tres a seis meses, la lógica cambia. La combinación de staking al 4,3% anual, deflación de la oferta, Robinhood Chain consumiendo Ether, actualización Pectra reduciendo costos y fondos de pensiones europeos evaluando exposición da un marco fundamental que no existía a principios de año.
En ese plazo, la gran variable no es técnica, es si la Fed empieza a bajar tasas en el segundo semestre, porque eso sería el catalizador que abriría la puerta a los u$s2.500-u$s2.800 que algunos analistas proyectan para el año.
Si tu horizonte es de un mes, estás apostando básicamente a que la Fed no suba tasas el 29 de julio y a que BlackRock siga comprando. Ambas cosas son posibles, pero ninguna está garantizada.
La semana que viene dirá si ese capital que llegó a Ethereum a través de BlackRock tiene intención de quedarse o si fue una operación táctica que capitalizó los buenos datos de inflación y ahora busca la salida. El nivel de u$s1.900 es la primera respuesta. Si lo supera y lo sostiene, la narrativa cambia. Si lo rechaza, será otro rebote dentro de un mercado que todavía no encontró su dirección.