Puntos importantes
La batalla entre los centros de datos de inteligencia artificial (IA) y la minería de Bitcoin (BTC) por el acceso a la energía podría sumar un nuevo capítulo.
Un estudio sugirió que los sistemas de IA ya comenzaron a desarrollar una capacidad que hasta ahora era considerada una fortaleza exclusiva de los mineros.
Según el relevamiento, estos sistemas de IA podrían reducir rápidamente su consumo eléctrico para aliviar la presión sobre las redes energéticas.
La investigación, elaborada por Emerald AI junto con el Instituto de Investigación de Energía Eléctrica de Estados Unidos (EPRI), National Grid, NVIDIA y Oracle, demostró que un clúster de IA logró disminuir hasta 40% su consumo en menos de un minuto sin afectar las tareas críticas.
Además, durante las pruebas respondió correctamente a más de 200 solicitudes de ajuste enviadas por los operadores de la red eléctrica.
Hasta ahora, la capacidad de apagar o reducir rápidamente la actividad era uno de los principales argumentos de la industria minera para justificar su valor dentro del sistema eléctrico: Al desconectar miles de equipos en segundos durante momentos de alta demanda, las granjas de minería liberan energía para otros usos, mientras contribuyen a estabilizar la red.
¿Está realmente en problemas la minería de Bitcoin?
El estudio también mostró que los centros de IA pueden desplazar parte de sus cargas de trabajo hacia otras ubicaciones geográficas con un impacto mínimo en el rendimiento.
En una de las pruebas, el traslado de 10% del procesamiento entre dos centros de datos apenas incrementó en 30 milisegundos el tiempo de respuesta del sistema.
No obstante, los propios autores reconocieron una limitación importante: los ensayos se realizaron sobre instalaciones de apenas entre 60 y 130 kilovatios, muy lejos de los cientos de megavatios que consumen los grandes centros de datos comerciales.
Para la minería de Bitcoin, el hallazgo podría representar un desafío estratégico, ya que si los centros de IA consiguen ofrecer la misma capacidad de respuesta ante las necesidades de la red eléctrica, perdería fuerza uno de los principales factores que diferenciaban a ambas industrias.
Es por eso que ante un posible escenario donde la IA ya resultase más rentable y concentrara una demanda creciente de infraestructura energética, esa evolución podría inclinar aún más la competencia por el acceso a la electricidad en favor de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial.