Puntos importantes

FMI advierte que la tokenización de activos puede fortalecer o desestabilizar el sistema financiero global sin políticas adecuadas.

Tobias Adrian (FMI) subraya riesgos de concentración en plataformas y exige liquidez inmediata en transacciones atomizadas.

El mercado de activos tokenizados proyecta un crecimiento de u$s5,5 billones para 2030, desafiando las alertas del FMI por ciberseguridad.

El Fondo Monetario Internacional lanzó una advertencia que sacude al mundo de las finanzas digitales. La tokenización de activos, uno de los procesos que más entusiasmo genera en Wall Street y en la industria cripto, tiene el poder de fortalecer al sistema financiero global o, por el contrario, de romperlo en pedazos.

La definición corrió por cuenta de Tobias Adrian, consejero financiero del organismo y director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital, en un análisis publicado en el sitio oficial del FMI el pasado jueves.

Para Adrian, todo dependerá de las decisiones de política que los gobiernos y bancos centrales tomen desde ahora. El margen para errar, según deja entrever el organismo, es cada vez más estrecho.

La tokenización consiste en incorporar la propiedad y la transferencia de un activo dentro de un token digital. Ese cambio, aparentemente técnico, permite que la ejecución, la compensación y la liquidación de una operación sucedan de manera simultánea a través de contratos inteligentes.

"La tokenización suele describirse como una mejora tecnológica que permite una liquidación más rápida, pagos más baratos y activos programables. Pero es mucho más que eso", sostuvo Adrian.

Por qué el FMI enciende las alarmas sobre tokenización

El punto que enciende las alarmas es otro. El riesgo que antes cargaban los balances de bancos y fondos de inversión pasa ahora a concentrarse en las plataformas y en el código que gobierna esas transacciones.

Cuando una operación se resuelve por liquidación atómica, es decir, cuando la ejecución y el pago ocurren en un único paso simultáneo sin margen para intervenir si algo falla, la demanda de liquidez se vuelve inmediata. Las llamadas de colateral, esas exigencias automáticas de fondos adicionales cuando una posición pierde valor, pueden activarse sin que exista intervención humana.

El FMI identificó tres formas de dinero digital con capacidad de liquidar operaciones tokenizadas, y advirtió sobre los riesgos de cada una.

Sobre las stablecoins, Adrian dejó una frase filosa: "Incluso las stablecoins totalmente respaldadas demostraron ser vulnerables bajo períodos de estrés".

Las reservas de banco central tokenizadas eliminarían el riesgo de crédito del activo de liquidación, aunque exigirían que los bancos centrales operen o controlen de cerca nuevas infraestructuras programables.

Los bancos no desaparecerían con este nuevo escenario, pero cambiaría por completo la forma en que se financian y gestionan el riesgo. Los depósitos tokenizados unificarían pagos, liquidación con clientes y funciones de tesorería sobre una misma infraestructura digital.

En los mercados de capital, la tokenización comprimiría la emisión, la negociación, la liquidación, la custodia y el cumplimiento normativo en un único flujo integrado. El riesgo de contraparte bajaría, pero la demanda de liquidez pasaría a ser continua.

Adrian marcó otra alerta que preocupa a los reguladores: la actividad tokenizada tiende a concentrarse en pocas plataformas de libro compartido con acceso restringido, lo que mejora la liquidez pero eleva el peso de la ciberseguridad.

Y ese cuello de botella aparece justo en un momento en el que crecen los ataques y explotaciones de vulnerabilidades sobre contratos inteligentes, muchos de ellos asistidos por inteligencia artificial.

"Los contratos inteligentes críticos podrían volverse demasiado importantes para fallar, lo que exigiría mayor supervisión, tal como ocurre hoy con las instituciones financieras sistémicamente importantes", advirtió el directivo del FMI.

Para las economías emergentes y en desarrollo, el organismo puso otras luces rojas sobre la mesa. Riesgo de fuga de capitales, sustitución acelerada de moneda y erosión de la soberanía monetaria, sobre todo si las stablecoins privadas de alcance global se transforman en el medio de pago dominante.

Qué esperan los reguladores y la industria cripto

El escenario del FMI contrasta con el optimismo desatado en la industria. Un informe de Citi difundido el 1 de junio de 2026 proyectó que el mercado de activos tokenizados crecerá 323 veces hacia 2030, desde los u$s17.000 millones actuales a un promedio de u$s5,5 billones.

Los datos de la plataforma RWA.xyz refuerzan esa tendencia. Los activos tokenizados superaron los u$s32.000 millones de capitalización en junio de 2026, frente a los u$s6.000 millones de enero de 2025. Un salto del 433% en apenas 18 meses.

Brian Armstrong, CEO de Coinbase, sumó combustible al debate al afirmar que la tokenización de acciones podría dar acceso a los mercados estadounidenses a 4.000 millones de personas hoy excluidas, casi la mitad de la población mundial. Condicionó ese avance a la aprobación pendiente de la CLARITY Act en el Congreso de Estados Unidos.

El FMI cerró el análisis con una frase que suena a ultimátum para los reguladores del mundo: "Sin claridad legal, la tokenización seguirá siendo fragmentada y periférica".

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