Las exchanges de criptomonedas que operan en Brasil deberán cumplir las mismas reglas que las corredoras de valores tradicionales.
El banco central del país los reclasificó como instituciones financieras de alto nivel bajo la Resolución 580/2026, lo que les exigirá más capital, controles de riesgo más estrictos y mayor transparencia a partir del 1 de enero de 2027.
El peso del mercado justifica la decisión: entre mediados de 2024 y mediados de 2025, Brasil procesó cerca de u$s318.000 millones en transacciones con criptomonedas, lo que lo posiciona como uno de los mayores mercados cripto del mundo.
Con ese volumen en juego, el regulador decidió que las plataformas de activos digitales no pueden seguir operando con reglas más laxas que las del resto del sistema financiero.
En concreto, la medida implica que las plataformas cripto tendrán que mantener reservas de capital mínimas, implementar sistemas formales de gestión de riesgos, divulgar información financiera con los mismos estándares que otros intermediarios del sistema y cumplir con requisitos operativos más rigurosos en materia de gobernanza y controles internos.
La nueva clasificación ubica a los exchanges en la categoría de proveedores de servicios de activos virtuales de Tipo 3, la misma que aplica a las corredoras de valores. Esto significa que quedan sujetos al mismo nivel de escrutinio regulatorio que firmas con décadas de presencia en el mercado financiero tradicional.
Cómo Brasil construyó el marco regulatorio cripto desde 2022
Brasil viene construyendo este marco desde 2022, cuando la Ley 14.478 le otorgó al banco central la autoridad sobre los activos virtuales. Un decreto presidencial de 2023 reforzó ese mandato y, desde entonces, las normas se fueron acumulando de forma progresiva.
A fines de 2025, las Resoluciones 519, 520 y 521 fijaron requisitos clave:
- Requisitos de capital para firmas cripto de entre u$s2 millones y u$s7 millones
- Protocolos contra el lavado de dinero
- Separación entre los fondos de clientes y los de la empresa
Esta última medida apunta a evitar situaciones como las que se vieron con el colapso de FTX, donde los depósitos de los usuarios se mezclaron con las operaciones propias de la plataforma.
En febrero de 2026, el Consejo Monetario Nacional extendió las reglas de secreto bancario al sector cripto, equiparando las obligaciones de confidencialidad con las que rigen para bancos y entidades financieras. Y en mayo, se sumó la obligación de someterse a auditorías independientes ante la Comisión de Valores Mobiliarios, el equivalente brasileño de la CNV argentina.
El calendario regulatorio no termina en 2027. Para el 30 de junio de 2028, todas las empresas cripto deberán estar encuadradas en el Segmento 4 del sistema de supervisión del banco central, un nivel más exigente que el Segmento 5, que está reservado para instituciones financieras más pequeñas y con menor perfil de riesgo.
El regulador sostuvo que la actividad cripto es "incompatible" con ese segmento de menor control, dada la complejidad y el volumen de las operaciones que manejan las exchanges.
Qué impacto tendrá el endurecimiento en las empresas del ecosistema
El endurecimiento regulatorio abre un debate sobre el impacto en las empresas más chicas del ecosistema.
Carlos Russo, CEO de Bloquo y coordinador de la Asociación Brasileña de Tokenización y Activos Digitales, anticipó que el sector podría atravesar un proceso de consolidación, ya que no todas las plataformas tendrán la capacidad financiera o técnica para adaptarse a las nuevas exigencias.
En otras palabras, las firmas que no logren cumplir con los requisitos de capital o de infraestructura podrían verse forzadas a fusionarse, buscar socios o directamente salir del mercado.
El sector todavía espera una norma complementaria del banco central que detalle factores de riesgo específicos para la actividad cripto. En regulaciones anteriores, el organismo tomó en cuenta comentarios del mercado, como cuando permitió billeteras de autocustodia y autorizó a bancos a operar con criptoactivos, lo que alimenta la expectativa de ajustes en las reglas finales.
Si el plan avanza según lo previsto, 2027 marcará el inicio de una nueva etapa para los exchanges en Brasil. Y para 2028, el mapa competitivo del sector podría ser muy distinto al actual, con menos jugadores pero más sólidos, en un mercado que ya mueve cientos de miles de millones de dólares al año.