Open Standard es una nueva compañía creada por 140 empresas para emitir y gobernar Open USD, una stablecoin atada al dólar estadounidense.

Entre sus socios fundadores figuran Visa, Mastercard, BlackRock, Stripe, Google y Coinbase. A diferencia de Tether o Circle, donde una sola firma toma las decisiones, acá el control se reparte entre todas las compañías a través de un directorio conjunto.

La empresa se presentó el 30 de junio y se define como neutral y colaborativa. Su equipo de gestión opera de forma independiente de los socios, pero el directorio está compuesto por representantes de las 140 firmas fundadoras. Según su sitio web, la estructura busca que las decisiones se tomen en interés colectivo y no de una sola compañía.

El modelo económico marca otra diferencia. Open Standard promete devolver a sus socios la mayor parte de los ingresos que generan las reservas de OUSD, descontando solo una comisión de gestión cuyo porcentaje exacto no fue revelado.

Las empresas asociadas pueden acuñar y canjear la stablecoin sin ningún costo y sin límites de volumen, a través de contratos inteligentes en redes como Solana, Base, Polygon, XRP Ledger y Stellar.

Una vez emitida, cualquier usuario puede recibir, transferir o usar OUSD libremente. Eso sí, la condición de acceso gratuito para acuñar o canjear aplica solo a las compañías del consorcio.

La infraestructura, según la compañía, está pensada para soportar miles de millones de transacciones. Apunta a bancos, procesadores de pagos, comercios, exchanges, plataformas de e-commerce y aplicaciones de pagos automatizados ejecutados por inteligencia artificial, lo que Open Standard llama comercio "agentic".

Un dato relevante: la documentación técnica y el soporte de integración de OUSD no son públicos. Open Standard reserva ese acceso exclusivamente para las empresas que se sumen como socias.

El lanzamiento dividió al sector. Jeremy Allaire, CEO y cofundador de Circle, fue el más crítico. "El historial de los productos de consorcio para alcanzar escala, encaje de producto con el mercado o incluso agilidad básica es absolutamente pésimo", afirmó.

Allaire recordó que Circle ya había intentado un esquema similar en los primeros días de USDC, con un grupo más chico, y encontró "desafíos y complejidad interminables".

También cuestionó la promesa de repartir casi todos los ingresos. "Dar todos los ingresos es una receta para asfixiar una infraestructura, subinvertir de forma sistemática y asegurar que la plataforma seguirá limitada en su alcance", sostuvo. Estas declaraciones deben leerse considerando que Circle es competidor directo de OUSD.

Una visión opuesta llegó de Hunter Horsley, CEO de Bitwise, gestora de fondos cripto que no forma parte de Open Standard. Horsley planteó que el resultado más probable es que "la categoría, y sus líderes, se beneficien todos con una torta más grande, ampliada además por opciones más diferenciadas y más empresas apostando su peso a impulsar la adopción".

Más allá de las opiniones, quedan preguntas sin respuesta. Open Standard no detalla qué mayorías se necesitan para tomar decisiones clave como el congelamiento de fondos, ni qué mecanismos existen para proteger a socios minoritarios. El paso de un emisor único a un consorcio de 140 empresas no elimina el riesgo de centralización: lo redistribuye entre actores que comparten el mismo interés comercial.

Las tres promesas centrales del proyecto todavía no cuentan con verificación externa:

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