El mayor banco de Estados Unidos encendió una alarma sobre el futuro de las stablecoins que pagan rendimiento. JPMorgan advirtió que estos instrumentos podrían funcionar como una "banca en la sombra" si se les permite operar sin las mismas exigencias de capital, liquidez y protección al consumidor que rigen para la banca tradicional.

La advertencia llegó en un momento caliente: el Senado se prepara para debatir en julio la Ley CLARITY, el proyecto que busca definir un marco legal claro para los activos digitales en el país. Los republicanos impulsan una votación rápida y la Casa Blanca ya expresó su respaldo.

Umar Farooq, codirector global de J.P. Morgan Payments, y Peter Muriungi, CEO de Soluciones de Activos Digitales y Blockchain del banco, publicaron un documento de política en el que plantearon que la claridad regulatoria "solo sirve si viene acompañada de protecciones duraderas", y fueron más lejos: un diseño que deje sin resolver los riesgos estructurales "invitará a la inestabilidad, no al liderazgo".

El foco de la preocupación son las stablecoins, criptomonedas diseñadas para valer siempre u$s1, que además ofrecen rendimiento o reembolsos por mantener saldos. Para JPMorgan, si esos productos replican funciones de un depósito bancario sin asumir los mismos costos regulatorios, el riesgo de corridas masivas crece.

El banco no rechaza la innovación con blockchain. De hecho, exhibió su propia unidad Kinexys y su token de depósito JPM Coin como prueba de que es posible innovar dentro del perímetro regulatorio. Su argumento apunta a otro lado: si dos productos cumplen la misma función para el usuario, deberían enfrentar obligaciones equivalentes.

El Senado acelera la votación y la Casa Blanca respalda el proyecto

Tim Scott, presidente del Comité Bancario del Senado, confirmó que buscará llevar la Ley CLARITY al pleno en julio. "Ya es hora de cumplir para el pueblo estadounidense", afirmó. Desde la Casa Blanca, Patrick Witt, director ejecutivo del Consejo de Asesores del Presidente para Activos Digitales, dijo que julio "se perfila como un mes bastante importante para esta agenda".

El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, mantiene una posición dura sobre el tema. Llegó a calificar al CEO de Coinbase, Brian Armstrong, como "lleno de tonterías" mientras criticaba el proyecto. Su objeción central: la ley permitiría a emisores de stablecoins pagar intereses sobre depósitos sin someterse a las reglas de la banca.

La discusión tiene un protagonista claro en el mercado: Circle, emisor de USDC, la segunda stablecoin más grande del mundo. Sus acciones, que cotizan como CRCL, caían más de 1% en las operaciones previas a la apertura, reflejando la cautela del mercado ante la presión regulatoria. USDC, por su parte, se mantenía cerca de su paridad de u$s1.

Lo que está en juego es si Estados Unidos puede impulsar la innovación en pagos digitales sin repetir vulnerabilidades conocidas del sistema financiero: para el sector cripto, la falta de reglas claras frena el desarrollo local y empuja la actividad a otras jurisdicciones; para la banca, el riesgo es que emisores digitales terminen captando depósitos sin asumir los mismos controles.

Con la votación de julio en el horizonte, el Congreso deberá definir si la próxima etapa de las stablecoins se construye con reglas similares a las del sistema bancario o con un modelo más flexible, pero también más cuestionado por sus riesgos potenciales.

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