Ripple recibió una aprobación preliminar para obtener su licencia de Proveedor de Servicios de Activos Criptográficos (CASP, por sus siglas en inglés) en Luxemburgo, un paso clave para cumplir con la regulación europea MiCA antes de que entre en vigencia plena el próximo 1 de julio.

El regulador financiero luxemburgués, la CSSF (Commission de Surveillance du Secteur Financier), emitió una "carta de luz verde" que habilita a la compañía a avanzar hacia la autorización definitiva. El permiso todavía es condicional y no implica una aprobación final, pero sienta las bases para operar en los 30 países del Espacio Económico Europeo.

En concreto, la nueva licencia CASP se suma a la de Entidad de Dinero Electrónico (EMI) que Ripple ya obtuvo en su versión completa en febrero de este año en el mismo país.

La combinación de ambos permisos le permitiría a la empresa ofrecer su infraestructura integral de pagos con criptoactivos y stablecoins (cobro, intercambio y liquidación) a través de una sola integración.

"MiCA ayudó a desbloquear una nueva ola de adopción institucional de activos digitales, y estamos viendo cómo esa demanda se acelera en toda la región", afirmó Cassie Craddock, directora general de Ripple para Reino Unido y Europa.

"La infraestructura del mercado financiero se está moviendo onchain, desde pagos transfronterizos y liquidación hasta gestión de colateral y activos tokenizados, y los bancos y fintechs están construyendo activamente las capacidades que necesitan para seguir siendo competitivos", agregó.

Qué significa la doble licencia para la expansión europea de Ripple

La aprobación llega a días del deadline del 1 de julio, fecha en la que vencen los periodos de transición nacionales de 18 meses para que las empresas del sector se adecúen a la normativa.

Las plataformas que no cuenten con la certificación definitiva podrían enfrentar restricciones en sus servicios o verse obligadas a migrar a sus usuarios dentro de la Unión Europea.

Por su parte, Matthew Osborne, responsable de políticas para Reino Unido y Europa en Ripple, destacó el rol de Luxemburgo como centro regulatorio: "Es un referente en regulación de servicios financieros en Europa, con una combinación de experiencia supervisora profunda y un marco claro y proporcionado para activos digitales, lo que lo convierte en el hogar regulatorio natural para las operaciones europeas de Ripple".

La compañía acumula más de 75 licencias y registros regulatorios a nivel global, lo que la posiciona como una de las firmas cripto más reguladas del mundo. Su plataforma de pagos transfronterizos ya procesó más de u$s100.000 millones en volumen y opera en más de 60 mercados.

El movimiento de Ripple pone en evidencia la carrera contrarreloj que enfrentan las empresas de activos digitales para cumplir con MiCA.

Mientras gigantes como Ripple o Coinbase acumulan permisos en múltiples jurisdicciones, los altos costos y las exigencias regulatorias amenazan con dejar afuera a los jugadores más chicos del ecosistema europeo.

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